VERANO

10 junio 2012

"Se ruega no escupir a los matasanos"

Centro de atención primaria, antes ambulatorio. Entre pacientes esperando turno, acompañando a una persona que necesita atención, aguardas en el vestíbulo, apoyado en la pared con un libro en las manos.

Frente a ti, impreso en fotocopia, un rótulo pegado con cinta adhesiva: "El Colegio de Médicos actuará por vía penal contra toda clase de insulto o agresión hacia el personal de este Centro". Al lado, otro de las mismas características referido al Colegio de Enfermeras. Un poco más allá, un tercer cartel: "Se ruega guardar silencio".

En la sala de espera hay sólo una veintena de personas, pero el guirigay es espantoso: conversaciones en voz alta, llamadas por el móvil. Parece un mercado.

Abundan las protestas a grito pelado, con intención de que las oiga el personal sanitario que anda cerca, en plan estoy citada a las cinco menos cuarto y son menos cinco, qué poca vergüenza, mira qué tranquilas van las enfermeras y nosotros aquí, esperando, menuda pandilla de golfos, etcétera.

Todo eso, expuesto con la zafia prosodia que manejamos los españoles en nuestras relaciones con el prójimo. Por supuesto, hay varias señoras de pie y varios fornidos varones sentados, mirando al vacío como si no las vieran. Con quince minutos de retraso –plazo razonable, dado el trajín y la acumulación de gente–, entras en la consulta acompañando al paciente.

Un médico con claros síntomas de agotamiento atiende sin levantar la cabeza mientras rellena los impresos adecuados. Y cuando a una de sus preguntas el paciente responde: "Desde las vacaciones", el doctor levanta por primera vez la cabeza, lo mira sarcástico y comenta: "Yo no tengo vacaciones".

Luego procede al reconocimiento, mientras a través de la puerta cerrada llega el espantoso vocerío que continúa afuera, los gritos y las desconsideradas conversaciones en voz alta. Toca ir a urgencias. Como ahí la peña anda más perjudicada, el griterío es menor. Algo. Pero no faltan conversaciones telefónicas, voces en alto y protestas. Por la espera, por la falta de asientos, por no poder fumar, porque no hay máquina de café y refrescos. Todo cristo tiene algún agravio sanitario que exponer, directa o indirectamente, cada vez que asoma alguien del centro.

Aguantando estoicas las preguntas, las protestas y los malos modos –con el pretexto de enfermedad propia o cercana, la falta de educación alcanza en lugares como éste extremos inauditos–, dos cansadas enfermeras, con una buena voluntad digna de elogio, se ocupan de todo con mucha mano izquierda, resignación y envidiable sangre fría. Llaman a un paciente. Fulano de tal. No aparece. Alguien comenta que se ha ido, cansado de esperar.

No sería tanta urgencia la suya, piensas, aunque procuras no manifestarlo en este ambiente más bien hostil.

El próximo paciente es una señora joven, musulmana, con pañuelo en la cabeza, acompañada por su marido, que se levanta para escoltarla. No puede venir usted, dice una enfermera. En urgencias sólo entran los pacientes. Entonces, el marido monta una bronca espantosa. Él no deja sola a su mujer allí dentro, y todos son unos racistas. Él conoce sus derechos. Sale un médico. Intenta convencerlo. El otro levanta más la voz. Racistas, insiste. Al final, claro, entra con la mujer. Entonces todos los pacientes, que habían estado callados mientras las enfermeras y el médico se enfrentaban al marido, estallan en comentarios. Podían irse a que los atendieran en su tierra, y cosas así. Un par de ellos sacan el móvil y se ponen a contar el episodio a su familia, amigos y vecinos. A gritos. Mira tú el moro. Etcétera.

Sales al pasillo y vuelves a la sala de espera. Bajo los carteles que piden silencio, el vocerío es insoportable. Zumba la colmena de conversaciones en voz alta, ordinariez, descortesía y comentarios despectivos sobre el funcionamiento de la sanidad pública española. Se cae la cara de vergüenza, dicen. Y todo eso. Por un momento sientes el impulso de levantar la voz, como todos, para decir:
"Tenéis una sanidad pública que no os merecéis, tontos del culo. Que no nos merecemos. Una sanidad fantástica. Gracias deberíamos dar por que esto todavía aguante. Que a saber cuánto dura. En vuestra puta vida, en la nuestra, podríamos pagarlo de nuestro bolsillo. ¿Quién os habéis creído que somos?".

Es lo que te pide el cuerpo decir. Pero no lo haces, claro. En vez de eso, cierras el pico y te apoyas en la pared bajo los carteles donde se advierte a quienes insulten o golpeen a médicos y enfermeras. Luego abres el libro que traías, haciendo como que lees; mientras, en efecto, se te cae la cara de vergüenza.


ARTURO PEREZ REVERTE
Académico


NOTA : El mismo día que España ha sido intervenida por Europa y por tanto nos han hecho lo mismo que a Irlanda, Portugal y Grecia, el Presidente de Gobierno se ha ido a Polonia a ver un PARTIDO DE FURBOL. De ahí deduzco que sus preocupaciones más prioritarias no pasan por el bienestar de los españoles. Aún no ha salido en TV a explicar el porqué hemos sido intervenidos y lo que ello va a suponer para cada ciudadano. Nerón no lo hubiera hecho mejor.

20 comentarios:

  1. Me disponía a auscultar a una paciente, cuando, de repente, se abre la puerta y, una especie de armario ropero de cuatro puertas intenta traspasar el umbral.
    Conservo fría la sangre, más bien helada ante la posibilidad de que mis huesos acaben en un hospital, y le espeto al fulano: !salga usted inmediatamente y cierre la puerta!.
    El fulano no se va.
    Me mira con una mirada de las que helarían la sangre del mismísimo Lucifer, y a su vez me grita: !es usted un mal profesional, una mala persona, un, un, un......gay reprimido!.
    Cierra la puerta, y se va.
    Y un servidor, con gesto de John Wayne en Río Bravo, le digo a la paciente: ves, no pasa nada, te puedes desnudar tranquila.
    Risas.
    Y de esas, todas las que quieras.
    En el Servicio de Urgencias, 10 de la noche.
    Una pareja llega a la puerta. Un servidor que sale a fumarse un pitillo a la puerta y dar ejemplo.
    Él, un macarra compulsivo, mira al interior y ve que todas las consultas están ocupadas y unas diez personas esperando ser atendidas.
    Y le dice a su partenaire: !vámonos, que hay mucha gente!, ya volveremos mañana.
    Y así, hasta el infinito y más allá.

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    1. JODÓ, Capi, si pareceís en efecto Gary Cooper en "Solo ante el Peligro".

      O sea que Arturito acierta de lleno con su artículo al describir el tema y se queda corto. Yo sabía lo de los comentarios en la "espera" de al estilo de "se habrá ido a tomarse un café y nosotros aquí esperando" sin saber si el médico está con otro paciente. Y también sabía que a mi médico de cabecera un loca le mordió en un dedo y casi se lo tienen que cortar.
      Creo que debieraís de acudir a consulta armados o al menos con un gran revolver a la vista colocado en la cintura.

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    2. Al menos Gary Cooper solo tenía en contra cuatro malos. Y además la recompensa de Grace Kelly. Aunque algunos ya la tengamos en casa (qué bien he quedado).

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    3. UN ACIERTO TOTAL, Capi. Aunque no sé si ella lo apreciará, ya sabes que las damas están con el escobón preparado para sacudir si creen que no dices lo "adecuado".

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  2. Podríamos cortar por lo sano con ese tipo de comportamientos pero las "autoridades sanitarias" jamás nos respaldarían, como los Colegios tampoco nos respaldan en caso de agresión -al menos en mi caso-. Mientras la Sanidad tenga gestores políticos estará en peligro porque solo se toman medidas en función de si dan o no votos, muy lejos de contemplar si son eficaces o no. Como en todas partes, supongo.

    Han convertido nuestro trabajo en un auténtico infierno, pero el que tienes delante está enfermo y aunque sea tan culpable como el demonio se le debe atender.

    Se recorta en sustitutos, en seguridad, en mobiliario, en aire acondicionado -quirófanos incluidos- Pero esto no reventará por una rebelión de los profesionales, demasiado sumisos y resignados para mi gusto. Simplemente, sufrirá , a este paso, un colapso por saturación.

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    1. DOÑA CANDELA
      Ya se venía sospechando de estas cosas en los Centros de Salud y que los matasanos a veces lo pasaís mal, pero lo que no es de recibo es que los responsable sanitarios no os protejan más, y además debieran de estar una docena de guardas jurados armados circulando por los pasillos de la zona de espera.

      Como dice Zorrete, procura coger una baja en Agosto para que no te pille la MARABUNTA de los veraneantes.

      Vamos a verte como una KATY JURADO en "Solo ante el Peligro" en adelante.

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  3. Madre mía miedo me dais. Si los profesionales veis que la cosa esta así dan ganas de ir al curandero, jajaj. Bueno yo espero que cuando me toque sea pleno verano y ya se sabe, la chusmilla en verano no tiene tiempo de ponerse mala en Madriz, se ponen malos en la costa. Preparaos Capi y Candela, jejejej.
    Saluditos.

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    1. DON ZORRETE
      No sé si la chusmilla pero lo que está claro es que los médicos de Centros de Salud y de Urgencias se juegan el tipo. Y deben de criar una mala leche de cuidado con tanto cotilla murmurando falsedades sobre ellos en las zonas de espera a consulta.

      Habrá que mandarle al Capi unas cuantas de mis primas para que se anime, en plan de consulta y ausculte. Y a Doña Candela ponerle encima de la mesa de su despacho un rifle de repetición.

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    1. DON GEORGE
      Sí, supongo que todo esto es así desde que las chicas de ZP se pasaron por el mando de Sanidad de este país.

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  5. Ay urgencias, la sanidad... que mundo

    Podria contar como pude haber perdido una pierna, tal vez las 2, gracias a que un chaman disfrazado de medico en urgencias, no quiso hacerme una placa y echo la culpa a tema muscular. Decir que a pesar de esta experiencia, confio en la sanidad publica y sus profesionales. (Al chaman me enteré le acabaron echando tras hacer otra..)

    Podria contar como estando mi mujer currando temporalmente en urgencias como celadora, vio a un amable señor mayor ayudar a llenar más todavía la ya atestada sala de espera, para acabar diciendo al médico que iba porque tenía los pies frios.

    O las historias de terror mi prima la enfermera, que me confirma como, curiosamente, cuando es vispera de festivo, o cuando hay futbol, va mucha menos gente a urgencias: mágico.

    Por no hablar de gitanos ( y los moros), donde la realidad supera a los tópicos y leyendas.

    Me extraña no se haya sacado un libro recopilando este tipo de historias; creo que sería un best seller.

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    1. SEÑOR OGRO
      Es evidente que estamos, la masa general de habitantes, mucho más cerca de Botwsuana que de Dinamarca.

      Lo que yo sí he detectado, a pesar de mis escasas visitas a los Centros de Salud, antes Ambulatorios, es que cuando más gente hay es los lunes y cuando menos los viernes.

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  6. Hasta que no se atrevan a cobrar la entrada para acudir al Centro de Salud, continuará la afluencia masiva de gente que no tiene nada mejor que hacer. Yo exigiría 2 euros al paciente, más dos euros a cada uno de los acompañantes. Estoy seguro de que el enfermo, si lo está, pagaría tranquilamente si ello contribuyera a desahogar las consultas. Un poco menos, pero todos los días, le regalan al negro que exhibe "La farola" en la puerta del supermercado.

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    1. DON BWANA
      Hombre es buenísima idea. Quien está hecho un kristo pagaría muy a gusto lo que le pidieran y los que van a esos Centros a pasar el tiempo para no gastar dinero en un periodico, lo pensarían.

      Conforme a lo que cuentan Capi y Candela lo que urge es poner guardias armados paseando por los pasillos de esos centros.

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    1. DON MAMUNA
      El Arturo es magnífico para retratar la realidad.

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  8. Una realidad muyyyyy cierta. A nosotros nos ocurrió hace unos días que fuimos a urgencias con mi padre.Estaba el clan gitano, papa,mama,hijos y abuelos y después los que llegaron...montaban tallllll bronca que estabamos alucinados y lo peor fué cuando la madre le dió una patada a la papelera, cabreandose con el marido y se largó dejando tooooda la porquería alli tirada.Increible,impresionante.Sin comentario.
    Lo de Raxoy lo criticamos aquí en casa hasta decír yaaaaa valeeee:):) Y es que el tio tannnn pichi,viendo el partido y el otro diciendo que nanai del rescate,que eso era prestar dinero....en fin don Tella, veremos como terminamos....
    Millllllllllllllllllll besitosssssssssssssssssssssssssss

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    1. DOÑA MIDALA
      Menos mal que das señales de existir. Debes de estar en un mundo de agobios y prisas que te acogotan.

      Tu amigo P. Reverte ya ves que radiografía la realidad en cada ocasión.

      Un millón de besos, Midalita.

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  9. No me esperaba menos del maestro Pérez Reverte, el retrato ni Velazquez lo hubiera hecho mas exacto; queda claro que disfruta de la sanidad pública.
    Con el pago de una pequeña cantidad por consulta, el problema se reduciría bastante, ya que la mayoría de folloneros no esta por la labor de pagar ni el papel higiénico.
    Mariano a lo suyo, si no es futbol, será ciclismo y si no petanca.
    Salud

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    1. DON JAIME
      Sí, la ide de Don Bwana de exigir el pago de unos pocos uros por visita eliminaría a muchísimos arma-líos que van a pasar el rato.

      Pero como bien comentas, el Barbudo galego no está por esta labor ni por ninguna otra ajena a las que destaca el MARCA.

      Con semejante inepto sólo podremos optar a no estar peor que Marruecos.

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