Pintor Robert Neffson (Nueva York)

08 febrero 2011

Josep Tarradellas

"Mis inquietudes y mis esperanzas ante el futuro de España". Éste fue el título de una conferencia dada por Josep Tarradellas en el Ateneo de Madrid, el 9 de octubre de 1981. En él podía intuirse el estado de espíritu del ex presidente tras el intento de golpe de Estado del 23 de febrero, cuando se cernían dudas sobre el mapa autonómico y seguían latentes el contencioso vasco y el terrorismo de ETA…

Como a Miguel de Unamuno, a Tarradellas le dolía España.

Desde que en 1932 fuera el segundo diputado más joven de las Cortes republicanas, sentía como propio el devenir de España. Si el conjunto de España funcionaba, Cataluña iría bien; si España se desgarraba en luchas intestinas, Cataluña sufriría. Tenía también otra máxima: el poder está en Madrid y hay que negociar con él. Para ello se necesita firmeza, pero también un gobierno fuerte al otro lado.

Siempre que el poder español aparecía debilitado, o claudicante, Tarradellas hizo sonar las sirenas de alarma. Ocurrió casi al final del mandato de Adolfo Suárez, con la moción de censura de Felipe González, en mayo de 1980, que el abulense pudo superar en votos pero que socavó su poder para seguir gobernando con un partido, la UCD, que se hacía trizas.

Siguió doliéndole España con la presidencia de Leopoldo Calvo Sotelo, todavía con el rumor de sables de fondo tras la intentona golpista y se prolongó durante los primeros tiempos del presidente Felipe González, aún a pesar de estar revestido con la inmensa fuerza de una holgada mayoría parlamentaria.

El 23 de febrero de 1981 ocurrieron unos hechos suficientemente conocidos: el asalto al Congreso de los Diputados por parte de una dotación de la Guardia Civil al mando del teniente coronel Antonio Tejero Molina. 

Tarradellas había acudido a Madrid unos días a finales de enero, aparentemente para agradecerle al rey su contribución al restablecimiento de la Generalitat y a consolidar la democracia en España.

La verdad es que se fue preocupado y regresó a Barcelona "asustado". Además de ver al Rey, del que no se había despedido todavía después de abandonar la presidencia, se entrevistó con el presidente Suárez, varios ministros y otras autoridades. Por lo dicho a su regreso, vio el ambiente del Madrid oficial muy crispado y enrarecido, de ahí lo de "asustado".

La convulsión que supuso para España el intento de golpe dejó secuelas. Entre otras, en la legislación posterior, pues UCD y PSOE alcanzaron un acuerdo para extender el mapa autonómico y reducir así el techo competencial de catalanes y vascos, únicos que contaban entonces con estatuto de autonomía.

En una muy comentada carta del 4 de abril de 1981, al director de La Vanguardia, Tarradellas profundizó en este asunto. : "¿Cómo es posible que Cataluña haya caído nuevamente para hundirse poco a poco en una situación dolorosa, como la que está empezando a producirse?

"Para salir de esta situación y para ocultar lo que desgraciadamente ha conducido a la falta de confianza hacia nuestras instituciones, vemos que sus responsables están utilizando un truco muy conocido y muy desacreditado, es decir, el de convertirse en el perseguido, en la víctima, y así hemos podido leer en ciertas declaraciones que España nos persigue, que nos boicotea, que nos recorta el Estatuto, que nos desprecia, que se deja llevar por antipatías hacia nosotros, que les duele y se arrepienten del hecho de haber reconocido nuestros derechos e incluso, hace unos días llegaron a afirmar que toda la campaña anticatalanista que se realiza va encaminada a expulsarlos de la vida política.

"Es necesario tener el coraje de decirlo: los problemas de la lengua y de la escuela se deben a la actual Generalitat, quien en gran parte los ha provocado, por falta de sentido de responsabilidad y por una alocada política ante el Gobierno que podía pensarse que no sería aceptada, no sólo por su planteamiento inaceptable, sino porque ni ayer, ni hoy, ni nunca, gobierne quien gobierne, el Estado no aceptará nuestros derechos como nosotros quisiéramos, si nuestro pueblo no los reclama unánimemente."

También le hacía constar al Rey  "mi más enérgica protesta ante la política de provocación que Cataluña inició el mismo día de la toma de posesión del presidente Pujol que todavía continúa, debido por una parte a la política de intimidación engañosa que se hace desde la Generalitat y por otra, abusando de la buena fe de los que hay que reconocer que están tendenciosamente informados".

Aunque posterior al intento de golpe de 1981, hay otro testimonio sobre cómo maniobraba Tarradellas en contra de determinadas políticas disgregadoras como la que, a su entender, realizaba su sucesor en la presidencia, Jordi Pujol.

Quien fuera presidente del Senado entre 1982 y 1989, el socialista José Federico de Carvajal, recuerda en sus memorias una visita de Tarradellas en la que "mientras intercambiábamos impresiones sobre asuntos más o menos intrascendentes, yo elogié su buena gestión al frente de la Generalitat provisional. Fue como si le hubiera picado un escorpión. Tarradellas se sobresaltó y empezó a decir que las cosas no andaban bien en Cataluña y que eso era culpa de Pujol. Fue una diatriba tremenda que duró unos 20 minutos. Decía que el Gobierno central era el culpable por ser demasiado condescendiente con el líder nacionalista. Ustedes, me dijo "son responsables, porque le dan demasiado".

En plena convulsión política previa a la dimisión de Adolfo Suárez y al 23-F, Tarradellas mantuvo diversos contactos con el Rey. El 26 de enero de 1981 tuvo lugar un encuentro que él mismo definió como "inolvidable".

El 7 de febrero, Tarradellas escribiría a don Juan Carlos "para clarificar algunos aspectos de la conversación" y el 16, el ex presidente recibía respuesta de La Zarzuela "con una carta de un contenido muy inteligente, que me hizo meditar".

Tarradellas, retirado, pero inquieto, se decidió a escribir una larga carta a Don Juan Carlos, de 27 folios, el 12 de marzo de 1981 "ante una situación que cada día era más preocupante". En ella en ningún momento habla de golpe de Estado, ni de intentona golpista, sino de "los acontecimientos que hemos vivido durante el mes de febrero" […]:

 "Para mí, dadas mis convicciones políticas, en estos momentos es doloroso y decepcionante tener que exponeros mi pensamiento tal y como voy a hacerlo. Es el problema de las autonomías".

Después, para remachar, vertía críticas sobre los gobiernos autónomos de Cataluña (presidido por Jordi Pujol) y del País Vasco (presidido por Carlos Garaicoechea):

"Han constituido gobiernos monocolor, es decir, minoritarios o de un solo partido, y, como era de esperar, hacen una política sectaria, discriminadora, que hasta divide interiormente las dos comunidades de una manera cada vez más profunda. El resultado de esta política creo que es y será muy arriesgado y decepcionante".

El político que se refería en muchos discursos a "los pueblos de España" se dio cuenta de que el sistema autonómico se había "desmadrado". "De todos modos, esto tenían que haberlo pensado antes. Hace años que dije que 17 autonomías, 17 parlamentos, 17 policías… Esto es jauja, eso no puede funcionar muy bien"

En verano de 1981 dictó la conferencia El Título Octavo de la Constitución y el problema de las autonomías en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander. Según sus palabras:

"Las autonomías hay que hacerlas con rigor y serenidad".

Tellagorri



20 comentarios:

  1. Tarradellas era un personaje curioso, con un pasado no muy claro durante la república y la guerra y fundamental en la transición. Fue de los primeros que advirtió sobre la catadura política y moral de Pujol y quizá de los pocos que representaba un catalanismo decente. Pero por aquellos años ya era demasiado mayor y se tuvo que limitar a un papel honorífico. Ahora, y es sintomático, su figura es reivindicada por los que defienden una determinada idea de España y denostada por todo el nacional-separatismo catalán.

    ResponderEliminar
  2. Me han sorprendido estas declaraciones de Tarradellas, no las esperaba, siempre pensé que era más radical.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  3. REINHARD
    Lo describes muy bien. Algunos vascos comprendemos su mentalidad que es muy similar a la que tenían los foralistas liberales vascos.

    El foralismo liberal exigía el respeto del Estado a las pecualiridades de unos fueros conservados hasta el franquismo, y simultaneamente eran los mayores defensores de un Estado español fuerte, parlamentario y democrático.

    Tarradellas aspiraba a lo mismo en Cataluña porque era antes un estadista con cocepción global de España y es lo que le diferenciaba de los politicastros regionalistas ávidos de privilegios exclusivos para ellos, no para el pueblo catalán.

    ResponderEliminar
  4. DOÑA ELENA
    Por eso que dices y que me auspiciaba es por lo que he traído la figura de Tarradellas : casi nadie de ahora conoce su forma de pensar. Lo confunden con Pujol y cuadrilla.

    Si lees mi comentario a REINHARD lo entenderás mejor.

    ResponderEliminar
  5. No recordaba, o mejor dicho, desconocía estos textos que citas en tu interesante artículo de hoy.
    Lo que si recuerdo perfectamente es la figura de Tarradellas y la admiración que suscitaba en aquéllos lejanos días ya de su regreso del exilio "ja soc aqui".
    Por aquí se admiraba su sentido común y su claridad de ideas ante tantos disparate como se estaban perpetrando en la transición. Muchos sesudos comentaristas de entonces fantaseaban con la posibilidad de que Tarradellas era el Presidente que necesitaba no ya Cataluña, sino España.El desastroso diseño del Estado de las Autonomías vino a dar la razón al provecto "President".
    Estuvo también muy atinado al desnudar a Pujol dejando al aire sus vergüenzas de político oportunista.
    Mucho despues, sus correligionarios del partido ERC hicieron que ésas siglas quedaran desprestigiadas con mentecatos tales como ese tipo llamado Perez Carod.

    ResponderEliminar
  6. F.J.EUGENIO
    Tarradellas era un gigante en comparación a los opotunistas localistas como Pujol o Garaicoechea.

    Tenía sentido de Estado, no era separatista. Lo suyo era ser "catalanista" que es lo opuesto a nacioanalista.

    Estas cosas o mentalidad resuta dificil de entender para gente de Castilla o del sur. Y ha sido, sin embargo, la constante de la mentalidad del pueblo llano catalán y vasco a lo largo de los siglos, tanto cuando combatian por España ante ajenos, como cuando luchaban por defender sus tradiciones legales ante Madrid.

    Yo no tengo esa mentalidad pero la he vivido. Personalmente entiendo que lo mejor es un liberalismo centralista y unitario al estilo francés impuesto por la Convención.

    ResponderEliminar
  7. Ustedes, me dijo "son responsables, porque le dan demasiado".

    Eso se llama alimentar a la bestia.
    Y cada vez está más fuerte y pide más y más alimento.

    A eso le podemoa ñadir que en aquellos años ETA mataba un día sí y otro también, y se cedía lo imposible a ver si se contentaban, en una escalada de cesiones que no ha parado a día de hoy.

    ResponderEliminar
  8. ASPIRANTE
    En efecto, los gobiernos de Madrid se han dedicado a alimentar la bestia desde 1982.

    Y Tarradellas era de los muy pocos que eran conscientes de ello, así como de que el sistema de Autonomías era una majadería, y más aú hacer caso a políticos de CIU y del PNV en reivindicaciones que el pueblo en general no exigía para nada.

    Nunca el pueblo catalán ha exigido que se permita hablar sólo en catalán, ni de que precisan de los papeles de lso Archivos de Salamanca, ni de tantas y tantas gollerías que los de Madrid se han apresurado a dar a los politicastros.
    Exactamente lo mismo ha sucedido con Territorio Sioux.

    ResponderEliminar
  9. Ciutadans, ja sóc aquí!.Es una lastima que los actuales personajillos políticos que pululan por Cataluña y Basconia, también llamada País Vasco, no tengan la amplitud de miras políticas que tuvo este personaje, que ante todo quiso aglutinar la realidad catalana dentro de España, pues abogó por gobiernos de unidad en Cataluña con el propósito de que fuera mas fuerte, pero alejado totalmente de la independencia y del concepto de países catalanes, lo que le valió la criticas de toda esa derecha cavernicola que es hoy en día CIU, y los mayores roces los tuvo con Jordi Pujol.Este hombre era un político con sentido de estado, pues amaba a Cataluña, pero dentro del conjunto de España, porque entendía que Cataluña sin España no tenia futuro.
    En el plano personal, estaba casado con la hija de Maciá con el que tuvo divergencias políticas y fue expulsado del partido por su implicación en la revuelta de Asturias del 34.
    Me parece que la figura de este hombre que al final cayó en el olvido debe de ser recordada por los propios catalanes y por los españoles.
    Un saludo

    ResponderEliminar
  10. DON MANUEL
    Los que como Ud. y yo hemos vivido aquellos años sabemos quién es quién de la canallada nacional o de la buena voluntad.

    Convenía, a mi criterio, traer a Tarradellas aquí para los lectores que tienen menos de 60 años y sepan la diferencia existente entre un amante de las libertades (por eso estaba exiliado) y de un regionalismo clásico, del actual soplapollas separatista por aquello de la moda y la pasta que se consigue con esa etiqueta.

    Tanto Tarradellas como el mejor escritor catalán de todos los tiempos, Josep Plá, odiaban a los trasnochados fumigadores de secesionismos.
    Lo suyo era que se respetara al catalán y se le diera una autonomía política a la región pero siempre dentro de una España fuerte y seria.

    En Vasconia también teniamos varios ejemplares así y fueron enviados a la noche de los olvidos. Aquí se les llamaba Fueristas Liberales. Lo opuesto a los carlistas y a sus degenerados sucesores los peneuveros.

    ResponderEliminar
  11. Una verdadera lástima que durara tan poco este personaje. Sus sucesores han ido de mal en peor.

    ResponderEliminar
  12. BWANA
    Una lástima. Probablemente era el ÚNICO que tenía sentido de Estado de entre todos los políticos de España de entonces y de ahora.

    ResponderEliminar
  13. Un HOMBRE INTELIGENTE Tarradellas que después ha sido utilizado por el nacionalismo ctalán como bandera de algo que él no defendía y negaba con razón, es decir, el victimismo catalán frente a Madrid. La realidad es que las CCAA, y en especial Cataluña y el País Vasco, para ser sinceros, sus "políticos nacionalistas", junto a PSOE son los causantes primeros de la actual situación de España, de la corrupción implantada, del desgarro ecnómico y de la crispación...ellos y sólo ellos: NACIONALISMO CATALÁN/VASCO Y PSOE, y esto hay que decirlo en voz alta y clara...esos tres poderes DEBEN DESAPARECER PARA SIEMPRE si queremos salvar al país.

    PD: Acabo de volver del 6ºForo de Marketing Estratégico que se ha celebrado en Madrid y al que he acudido como experto en el tema representando a mi empresa. He visto cosas que me han gustado: empresas y emprendedores españoles con ideas, con ganas y que saben hacer las cosas. Es esta la gente que necesitamos en este país, no esa mierda que sale de la Moncloa, esa mierda llamada ZP y PSOE. El futuro esta en los emprendedores, en el neoliberalismo. Debemos apoyar a nuestros emprendedores, a los españoles innovadores y no dejar que trabajen en puesto inferiores a su formación y capacidades o que huyan a Alemania y que allí les traten como a paletos mientras ZP aplaude la fuda de talentos pues así se queda España sumida en el borreguismo, un borreguismo incapaz de luchar contra el poder.

    En España hay potencial, sólo hay que explotarlo.

    ResponderEliminar
  14. ¿Y porqué nadie le hizo caso?

    Por lo que explicas, no solo no le hicieron caso sino que crearon más autonomías que seguro que ni lo habían pedido. Se diría que lo hicieron adrede para reventar el país.¿Porqué fragmentaron España? Para mi todas estas cosas son un enigma por más que lea, va todo contra el sentido común.

    Lo que entiendo perfectamente es la diferencia entre un nacionalista y un catalanista porque lo he notado entre mis familiares vascos. Es más, si pasas más de un mes por allá acabas sintiendo lo mismo que ellos.

    ResponderEliminar
  15. La bestia siempre quiere más, y si encima dispone de la ayuda de las pistolas...
    Porque si los nacionalistas catalanes no usaron el terrorismo fue porque para eso estaba ETA, y ellos sabían que les darían lo mismo que a los vascos, aunque siempre se les daba primero a los catalanes para indicar la los vascos el camino a seguir...
    Hasta el estatuto.

    ResponderEliminar
  16. CAROLVS
    Si, es así : nazios catalufos y "baskos" más sociatas ( ahí entran de lleno Txiki Benegas, Jauregui-actual ministro, y alguna zorringa más)son los causantes del follón autonómico actual que sólo se arreglará con el método habitual del garrotazo (susto de sables, etc.).

    ResponderEliminar
  17. DOÑA CANDELA
    A Tarradellas no le hicieron caso por la misma razón que los atracadores de Bancos no se la hacen a los capellanes de las Trinitarias.

    Cuando Suarez organizó la autonomía de Cataluña y País Vasco, salieron algunos trasnochados galegos por muñeiras y se les dijo que: también.

    Pero parece que a Suarez, en su mentalidad, le parecía que el haber TRES zonas de España con competencias y todas las demás no le raultaba una especie de daño comparativo y acordó con sus ministros y con sociatas extender el sietema a toda España.

    De esa forma, hubo puro cachondeo ya que muchísimas provincias no tenían ni puñetera intención de tener sus gobiernos. Los de Rioja, Santander, Asturias, Burgos, León, Albacete, Alicante, Murcia, Jaen, Málaga, etc. NO SABIAN CÓMO ORGANIZARSE para tener un Gobierno autónomo. Les bastaba con el clásico Gobernador Civil.
    Y les montaron las Autonomías a todos ellos desde Madrid.
    Y si el PNV había sacado un himno y una bandera de su paisito, estaba claro que los de Murcia o Asturias o Madrid provincia no iban a ser menos.

    Los asturianos lo resolvieron poniendo de himno la cantata de los soldados de permiso en noche de sábado : "asturias patria queridaaaaa"

    ResponderEliminar
  18. ASPI
    Sí, los catalufos de Pujol y de ERC se apoyaron en Eta para sacar ventajas e incluso hicieron un intento de copia con Terra Llure. En aquel entonces entre los nazios catalufos y peneuveros había una pugna de envidias de quién era el que más chorizos y morcillas se llevaba de Moncloa.

    ResponderEliminar
  19. Felicidades por reivindicar la figura de Tarradellas, personaje olvidado en Cataluña y criminalizado por la sencilla razón a que no era separatista. Desgraciadamente, en mi tierra no existe un partido político catalanista que proponga un entendimiento con el resto de España como quería Tarradellas. Yo soy y me proclamo abiertamente tarradellista. He leído mucho acerca de él y de sus escritos he aprendido mucho sobre política. A Javier Tellagorri, grácias por saber diferenciar entre catalanista y nacionalista. Menos mal que hay alguien que no usa ambos términos indistintamente. Saludos cordiales con la esperanza de que se pueda restablecer la figura de Tarradellas en un futuro no muy lejano.

    ResponderEliminar
  20. Dicen que estaba Taradellas ya anciano en su finca de Saint Martin Le Beau cuando vino el falangista Carlos Sentis a proponerle un negocio. Negocio que ni en sus más alocadas fantasías el anciano podía imaginarse. El precio a pagar resultava demasiado barato. Y más en alguien que ya tuvo negocios con la gestapo delantando a viejos camaradas.
    Por eso no es nada extraño comprobar que quienes ahora más recuerdan a Tarradellas con nostalgia son los mismos a los que les gustaría ver a España convertida en la jacobina Francia, centralista y homogenea y Catalunya convertida en otra Murcia más.

    ResponderEliminar