31 marzo 2018

Aquellas RAQUETISTAS


Entre 1917 y 1980, decenas de mujeres del País Vasco y de fuera de la región coparon los frontones de todo el país jugando a la pelota con raquetas de madera. Eran las raquetistas, las primeras mujeres federadas en un deporte en España.

Se cree que pudieron ser muchas, cientos incluso, pero apenas quedan algunas con vida. Emili Gómez y Rosa Soroa son dos de ellas, dos de las últimas raquetistas y testigos de aquella época que sí existió.

Hay historias que corren el riesgo de no ser contadas, memorias no construidas que podrían perderse. "Empecé a entrenar en Valencia cuando tenía 14 años. Al otro lado del teléfono, esta mujer de 88 años desborda fuerza y pasión. Cuesta poco adivinar cómo se las debió de gastar en la cancha. De Valencia se fue a Barcelona, donde aprendió el oficio "viendo cómo lo hacían las que sabían", y de ahí, al resto del mundo: Madrid, Canarias, México...
En un tiempo en el que las mujeres apenas podían hacer nada sin el permiso de un hombre, Emili y sus compañeras abandonaban sus casas y a sus familias con apenas 14 años, se marchaban a vivir solas a otras grandes ciudades, tenían sus propios sueldos y negociaban sus propias condiciones de trabajo.


2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Amigo TRECCE, resulta curiosa la historia porque en pleno franquismo estas chicas se iban a Madrid a jugar profesionalmente como pelotaris en los frontones de allí. En una época en que la Sección Femenina de Pilar Primo de Rivera prohibía que las mujeres se dedicaran a nada ajeno al hogar y cuidado de la familia.

      Muchas de ellas, procedentes del caseríos y aldeas de Guipuzcoa, se ganaban sus ahorros para los restos o terminaban casándose con algún asiduo espectador de los partidos. Creo que eran las únicas mozas honestas que eran libres en aquel régimen. Quiero decir no sometidas a poder de varón (padre, marido o abadesa).

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Si algún comentarista o lector del bloc lee algo de un tal METAL, hágase a la idea de que es un esquizofrénico analfabeto con vocabulario limitado a CUATRO PALABRAS INSULTANTES.
Por tanto, ni caso.