Mirando al Otoño...en Paris

20 octubre 2014

La señorita Dolores

"No tengo ninguna duda de que La Dolores es Dolores Peinador Narvión, he encontrado miles de documentos que guardo en mi archivo y tengo muchos testimonios fehacientes contrastados", asegura Antonio Sánchez Portero.

Este señor lleva más de cuarenta años investigando quién fue la mujer que inspiró la famosa copla de "Si vas a Calatayud, pregunta por la Dolores, que es una chica muy guapa, y amiga de hacer favores".
La copla surgió de forma anónima en Calatayud hacia 1840-1850, lo que "obligó" a Dolores Peinador a trasladarse a Madrid.

María de los Dolores Peinador Narvión había nacido en Calatayud el 13 de mayo de 1819. Perteneciente a una de las más distinguidas familias bilbilitanas, su madre al morir le había dejado una cuantiosa herencia que el padre, casado en segundas nupcias, se resistía a entregar.

A esta herencia que pronto habría de poseer sumaba Dolores una extraordinaria belleza (alta, rubia, de ojos azules, que más por el señorío de su porte y su gentileza, atraía por la sugestión de su mirada) acaparó la atención de muchos pretendientes. Con 20 años recién cumplidos, Dolores se casó en secreto en Zaragoza con Esteban Tovar, un teniente granadino que acababa de dejar el Ejército para vivir de su ventajoso matrimonio.

Comenzaron entonces unos interminables litigios con su padre con los que obtuvieron finalmente la herencia, pero a un alto coste y su desordenada vida matrimonial dilapidó pronto los bienes, arrastrándoles casi hasta la miseria, a ella y al militar oportunista.

Su descalabro social y la vida irregular de Dolores y su marido dieron pie a la famosa copla popular de doble sentido que ha quedado indisolublemente unida a la ciudad.

"Antes no se podía nombrar a la Dolores en Calatayud, porque acarreaba consecuencias desagradables", señala Sánchez Portero.

NOTA.
Quizá los lectores jóvenes, los de menos de 90 años, no sepan de qué va esta copla pero hubo una España en la que no había noche de copas en cuadrilla que no se cantara la citada letrilla a voz en grito.Era cuando aquí no se sabía ni el "spanglish" ni el catalán. Ahora como todo "er mundo parla en catalá", se ha perdido la costumbre. 
Incluso el tenor Plácido Domingo, en una de sus giras mundiales, terminaba su repertorio cantando la Jota de La Dolores.


MESÓN DE LA DOLORES en Calatayud

19 octubre 2014

El Mizzian, moro amigo

General El Mizzian
El Mizzian, un líder marroquí que apoyaba la colonización española, el rifeño se ganó de niño la simpatía del Rey Alfonso XIII en una visita de este a la Escuela Indígena en Melilla. Con 17 años el rifeño ingresó bajo la tutela del Rey en la Academia de Infantería de Toledo, teniéndose para ello que modificar la ley, pues la academia no admitía alumnos no cristianos.

Tras una dura escaramuza en la zona del Mitral, con un saldo de 109 muertos en ambos bandos, entre un puñado de rifeños partidarios de Abdelkrim el Jatabi y los soldados españoles, "irrumpieron los rebeldes contra nuestras tropas. Un moro enemigo se alza de pronto a unos cuatro metros del grupo que forman ambos tenientes coroneles (uno es Franco), y su máuser se alza apuntándoles. Pero en aquel instante, un segundo no más antes de que el enemigo apriete el disparador, se siente un disparo que atruena en los oídos de ambos jefes que ven llenos de estupor cómo el moro atacante da una voltereta y cae a tierra".
TENIENTE MIZZIAN junto a su padre

Con un rápido movimiento de pistola, el capitán Mizzian había salvado al que sería en el futuro "Caudillo" de España. Muchos años después la Guerra Civil dio ocasión a que los dos viejos amigos volvieran a luchar juntos. Además de en el Alcázar de Toledo, el oficial marroquí tomó parte de algunas de las más emblemáticas batallas del conflicto, desde el asedio de Madrid a la batalla del Ebro.
Llegaron al Mediterráneo por Vinaroz. Ahí se acabó la esperanza republicana, que se inventó la defensa del Ebro para intentar distraer a los moros bajo el mando de Mizzian.

Con el final de la guerra, Mizzian fue nombrado comandante general de Ceuta y luego ascendido a teniente general en 1953 con mando en la Capitanía General de la VIII Región Militar gallega. Dos años después, el marroquí pasó a ser Capitán General de Canarias.

Sin embargo, iba a ser aquel su último destino en el Ejército Español puesto que en 1956, al obtener Marruecos la independencia, el rey Mohammed V pidió al rifeño que se encargara de la organización del nuevo ejército marroquí, por lo que solicitó su baja en el Ejército español. En Marruecos fue nombrado ministro de Defensa en 1958 y más tarde enviado de embajador de Marruecos a Madrid.En 1970 volvió a formar parte del gobierno marroquí como ministro de Estado, etapa donde fue ascendido a mariscal, convirtiéndose en el militar de más alta graduación del ejército marroquí. 

(Información de C. Cervera)



17 octubre 2014

Necesidad de hablar

Cualquier observador se habrá percatado de que la costumbre de preguntar, antaño reservada casi exclusivamente a los jueces, los médicos y las porteras de finca urbana, es practicada ahora por todo quisque y, además, de forma profusa, reiterada y hasta agobiante.

Para comprar un sencillo pan, con el sabroso objetivo de untar la salsa de chipirones en su tinta que había preparado la abuela, bastaba con decir: "Buenas, déme una barra". El dependiente te la servía, tú la pagabas y te ibas tan ricamente.

Se ganaba tiempo y corrían las colas a una velocidad notable, lo que facilitaba la descongestión de la panadería.

Ahora la cola no se mueve por la dichosa manía de preguntar y preguntar.

"¿Tiene baguettes de mantequilla con frutas?; ¿y pan sin gluten?; ¿le quedan bollitos de harina de maíz?; ¿me puede cortar finito el pan de molde?; ¿esos granitos de la chapata son semillas de pistachos?, es que a mí el pistacho me da aires".

La cola se eterniza y además de perder la paciencia uno se expone a que, cuando le toque el turno y pida "una barra de pan normal" le contesten que se ha acabado.

Y, la verdad, una salsa de chipis o de bacalao con tomate sin pan a mano es un drama culinario muy serio.

El problema de los preguntones no es, por supuesto, exclusivo de las panaderías.

"¿De cuantos huevos es la tortilla?; ¿Hay el mismo en color fucsia?; ¿Se puede calentar en el microondas?; Tiene 'Por el camino verde' cantado por la Caballé?; ¿Usted cree que lloverá?"

A lo que habría que contestar :
 -Me ha dejado usted "desconcertado, confuso, indeciso, vacilante, extrañado, sorprendido,asombrado, estupefacto, maravillado, pasmado, admirado, boquiabierto, patidifuso, turulato, suspenso, alucinado, fascinado, conmovido, confundido, señora"



16 octubre 2014

Cuenca, Soria, Teruel, desertizados

O se toma en serio el problema de la despoblación, o las provincias de Teruel, Soria y Cuenca entrarán en ese negro umbral de territorios demográficamente irrecuperables, cuando menos por muchas décadas.

Es la contundente advertencia que están lanzando desde esas provincias desde hace tiempo y a la que, desde hace meses, están poniendo altavoz sus empresarios. Las patronales soriana, turolense y conquense llevan este lunes su voz, con este lamento, ante el Senado.

Van con datos contundentes bajo el brazo, el historial de declive demográfico, acusado y rotundo, que arrastran estas tres provincias y que las han sumido en un círculo vicioso al que no se ha puesto freno: histórica escasez de inversiones en infraestructuras, falta de actividades económicas que asienten la población, éxodo demográfico y, ante la falta de habitanes, de nuevo falta de inversiones públicas en infraestructuras que hagan más atractivos esos territorios


Es la lógica perversa del éxodo rural que arrancó a mediados del siglo XX  y que en esas tres provincias sigue avanzando, hasta haberlas conducido a lo que en ciencia demográfica se denomina técnicamente "desierto" humano.

Se entiende por tal aquel territorio con menos de 10 habitantes por kilómetro cuadrado. Las tres provincias se cuentan ya entre los territorios más despoblados de Europa. En la provincia de Teruel, ese desierto hace tiempo que se instaló. Solo tiene 142.183 habitantes repartidos en los 14.810 kilómetros cuadrados de esta provincia, lo que da una densidad demográfica de 9,6 habitantes por kilómetro cuadrado.

Peor aún es la situación poblacional de Soria, una provincia que solo tiene 9 habitantes por kilómetro cuadrado: 93.291 personas repartidas en más de 10.000 kilómetros cuadrados.

En la provincia de Cuenca, por ahora la situación es levemente mejor, pero dentro de la misma gravedad. Supera por poco, y con apuros, esos 10 habitantes por kilómetro cuadrado que marcan el negro umbral del "desierto demográfico".

SORIA-CAPITAL

15 octubre 2014

"Inmortales" por enchufe

GREGORIO MORÁN
Para los escasísimos lectores que lo ignoren, se denomina "Inmortales" en Francia y España a los miembros de las respectivas Academias de la Lengua.

Tras una década de investigaciones detectivescas, Gregorio Morán entregó el original, de su libro-denuncia, en noviembre de 2013, y los editores tenían programada su publicación para abril de 2014; pero, alegando el temor a que los crujieran a demandas, pospusieron la salida hasta el 1 de octubre. "A finales de septiembre, dice Morán, tras una reunión catártica, me dijeron que tenía que cargarme el penúltimo capítulo, que son sólo 11 páginas en las que hablo de algunas peculiaridades de la Real Academia Española".

Se refiere, por ejemplo, a las circunstancias que convirtieron en inmortales a Anson, Cebrián, Muñoz Molina o Castilla del Pino (se negó, por contra, el pan y la sal, y el sillón, al gran Francisco Umbral).
Morán, un tipo insobornable se cerró en banda, alegó que ese capítulo era la "viga" central de la obra porque desvela el sistema de recompensas institucionales de toda una época. Fue el duelo entre una fuerza irresistible (la editorial) y un objeto inamovible (el autor). Ganó la censura.

Morán se malicia dos cosas: la primera es que uno de esos inmortales va a ser el próximo ganador del Planeta; la segunda tiene que ver con el director de la Real Academia desde 1998 hasta 2010. Una premisa fundamental del libro es que el impacto social de los intelectuales no tuvo relación directa con la calidad de la obra (por lo general mediocre) que produjeron entre 1962 y 1996 los mandarines (escritores, profesores, pintores o músicos), figurones de segundo orden que adquirieron notoriedad por su capacidad de medro y maniobra.

Para Morán el emblema de esa peña es Víctor García de la Concha.

GARCIA DE LA CONCHA
"Cuando yo llevaba pantalón corto —recuerda Morán— García de la Concha era ya un factótum  de la catedral de Oviedo y representante del Frente de Juventudes. Antes había sido un niño pobre que estudió en el seminario de Valdedios, junto a Villaviciosa. Había sido un pésimo estudiante pero un gran trepa, un virtuoso del arte de hacer amigos y conseguir que te deban algo y cómo cobrarlo. Era un experto en el trueque y otras turbiedades". Intelectualmente su única aportación a la filología es un trabajillo simplón y deleznable sobre Santa Teresa en el que sostiene que sin la inspiración del Espíritu Santo Teresa de Ávila no sería nadie".

En Salamanca conoce al gran preboste  de libros de texto, Lázaro Carreter, y de su mano salta a Madrid, asalta la Academia y es nombrado secretario. Pronto tiene un inmenso poder, el de hacer millonario a cualquier editor porque decide quién publica el Diccionario de la Academia.

Amasa una gran fortuna, dirige la Academia durante tres mandatos, lo cual le fue concedido a título extraordinario, cuando lo ordinario son dos, y hasta el rey lo nombró caballero de la Orden del Toisón de Oro,
JESÚS AGUIRRE
Jesús Aguirre fue el ombligo de aquel magma de intelectuales logreros, él es el cura del título en torno al cual orbitan los mandarines. "Está siempre allí donde se escribe la Historia de España, dice Morán,  en el Contubernio de Múnich, asesorando al ministro Pío Cabanillas, introduciendo en los cenáculos intelectuales al príncipe Juan Carlos, dirigiendo Taurus y siendo accionista fundacional de El País, él fue quien presentó en sociedad a Felipe González".

Morán sitúa al futuro duque de Alba en la yema de un retablo en el que pululan relumbrones como Benet, Pradera, Gil de Biedma, Castellet o Cela, santones a los que apea de la peana a fuerza de datos contundentes.

Cuenta Morán que cuando Cela se lió con Marina Castaño la pareja quería construirse una casa de unos cuantos millones, así que el escritor le propuso a su agente, Carmen Balcells, que buscara el patrocinio de Jesús Gil, a quien por 100 millones de pesetas le escribiría un libro titulado Marbella Paraíso. A Gil le pareció una sobreinversión y dijo que no.

Cela había tenido más suerte con el dictador venezolano Pérez Jiménez, a quien "con una novela que era una mierda (La Catira) le sacó el dinero para construirse su casa de Mallorca".

También revela la mercadotecnia que llevó al gallego a Estocolmo: "Fundó con un grupo de judíos la Asociación Hispano-Israelí cuando España no tenía relaciones diplomáticas con Israel, recorrió los centros judíos del mundo y se cosmetizó en figura internacional. Sin sionismo no habría habido Nobel.  
Un genio". 

Caiga quien caiga, este tumbador de imposturas sigue fustigando a las estatuas. De momento han tumbado su libro, "el más brutal de todos los que he escrito".

(Con información de G. Ugidos)