Se trata nada menos que del arzobispo Carlo Maria Viganò, hasta hace dos meses secretario general del Gobernatorio del Vaticano, el Ministerio de Economía de la Santa Sede. Y sospechoso de haber sido cesado de su cargo precisamente por su afán de poner freno a los chanchulleos, los favoritismos y las intrigas de ese organismo.
Viganò escribió el pasado 27 de marzo una carta a Benedicto XVI en la que denuncia explícitamente las "muchas situaciones de corrupción y prevaricación radicadas desde hace tiempo en la gestión de los distintos departamentos" del Gobernatorio vaticano.
Ahora esa explosiva carta ha salido a la luz del programa de investigación del periodista Gianluigi Nuzzi, quien ya se atrevió a hurgar en las cuentas de la Santa Sede con el libro Vaticano SA.
Al poco de ser designado secretario general del Gobernatorio Vaticano en julio de 2009 y tomar posesión de su cargo, Viganò se quedó boquiabierto: "Nunca habría pensado que me encontraría ante una situación así de desastrosa", señala en la misiva que el pasado 4 de abril le envió al Papa y en la que, entre otras cosas, denunciaba cómo "las contratas van a parar siempre a las mismas empresas, a un costo al menos el doble que el de las que trabajan fuera del Vaticano".
Como ejemplo, pone el del Belén navideño montado en la Plaza de San Pedro en 2009 al estratosférico precio de ¡550.000 euros! O los ¡2,5 millones de euros! que la Santa Sede perdió en una sola mañana por culpa del grupo de banqueros católicos que asesora al Vaticano sobre la gestión de sus fondos.
"Unos banqueros que actúan más en su propio interés que en el nuestro", según se queja el arzobispo ante el Papa.
Viganò se puso manos a la obra y consiguió hacer limpieza: la prueba es que, en un año, el balance del Gobernatorio pasó de cerrar en negativo con 7,8 millones de euros en pérdidas a hacerlo con un positivo de 34 millones. En el 2010, por poner un ejemplo de su gestión, el Vaticano se gastó en el famoso Belén de la Plaza de San Pedro prácticamente la mitad que el año anterior: 300.000 euros.
Pero, a pesar de esa excelente hoja de servicios, en noviembre Viganò fue cesado como secretario general del Gobernatorio y designado nuncio vaticano en Washington. Un nombramiento que ha suscitado recelos, ante la posibilidad de que hubiera sido promovido para quitarle de en medio. Sobre todo, visto que el arzobispo deseaba seguir en el Gobernatorio.
Habría sido Tarcisio Bertone, el secretario de Estado vaticano (número dos de la Santa Sede) el responsable de que Viganò hubiera sido apartado del Gobernatorio.
Sin embargo, la Santa Sede no ha desmentido el contenido de las cartas escritas por Viganò al Papa. Al revés: "Sentimos amargura por la difusión de documentos reservados", se lee en el comunicado emitido por la oficina de prensa vaticana.
ULTIMA HORA :Viganò (que según muchos fue cesado de su cargo y nombrado nuncio en Washington por su empeño en hacer limpieza en el Gobernatorio) arremete en esta nueva misiva sobre todo contra monseñor Nicolini, el responsable de gestionar los Museos Vaticanos, la principal fuente de ingresos de la Santa Sede.
El arzobispo no sólo le acusa de "falsificar facturas por al menos 70.000 euros" o de "tener intereses» en una empresa que ahora mismo está realizando obras en el Vaticano por valor de más de dos millones de euros. Sobre todo se lamentaba de que Nicolini habría puesto contra él una campaña de desprestigio y difamación digna de una intriga renacentista.
OBSERVACIÓN
Tiene que haber unos cuantos Pepiños ahí de por medio y todos "son contagiables" a poco que se les deje a los sociatas salir al extranjero.corrupcion vaticana








