Juana Felisa Isabel culturizándose

04 agosto 2014

De "buques" saben en MadriZ

Aterra el disparate perpetuo en que vivimos. Y déjenme contarles la penúltima. A él lo llamaremos Manolo, y a la embarcación Manolita II. Manolo es patrón y propietario del pesquero Manolita I. Se dedica, con sus marineros, a una pesca que se hace con redes; y para ayudarse a calar y recoger éstas lleva a remolque desde hace treinta años el Manolita II: pequeño bote auxiliar, de madera y remos, de sólo cuatro metros de eslora, que valdrá hoy unos trescientos euros.

Nunca tuvo problemas hasta que una patrullera de la Benemérita le dijo hola, buenos días, y en aplicación del reglamento vigente lo informó de que el Manolita II tenía que estar registrado, llevar matrícula, bandera y demás parafernalia náutica. Manolo dijo a los guardias que él sólo usaba ese bote un par de meses al año, y que el resto lo tenía en seco, en tierra. Pero respondieron que aun así. Que lo sentían mucho, pero que era la norma y ellos eran unos mandados. Punto.

Manolo decidió hacer bien las cosas bien, y empezó los trámites: capitanía marítima, papeleo. En cada peldaño del calvario, claro, pagando. Tasa tal, certificado cual. Hasta que, en mitad del proceso, el funcionario correspondiente informa a Manolo que, según la normativa A, párrafo B, para obtener el certificado de navegación del Manolita II debe presentar un proyecto de embarcación hecho por un ingeniero naval y visado por el Colegio Oficial, donde figuren datos técnicos como cálculo del junquillo y otras informaciones vitales. A Manolo se le funden los plomos.

Oiga, balbucea. Yo sólo quiero legalizar un bote de remos de cuatro metros que remolco hace treinta años. Ya, responden. Pero según la normativa con fecha tantos de tantos, si no figuran los datos del junquillo, no hay manera. ¿Y qué es el junquillo?, pregunta Manolo. Etcétera. Al fin, gracias a la buena voluntad de otro funcionario que le confía por lo bajini que el primer funcionario es un borde que no tiene ni zorra idea,

Manolo consigue pasar el trámite, paga nuevas tasas y obtiene el certificado del Colegio Naval. Victoria.


Victoria un carajo, comprueba acto seguido. Pues cuando acude a la ventanilla con su certificado, responden que ahora tiene que obtener el de Seguridad, y que además tiene que colocar un puntal con las luces de navegación obligatorias. ¿En un bote de cuatro metros?, alucina Manolo. Afirmativo, confirman. Además, debe llevar a bordo bengalas y chalecos salvavidas inflables y sin inflar.

Manolo objeta que todo eso lo tiene a bordo del pesquero grande, y que cuando bajan al bote llevan los chalecos salvavidas puestos. Da igual, responden. El Manolita II debe llevar sus propios chalecos, revisados cada año pagando las tasas correspondientes. Pero en cuatro metros de bote no cabe todo eso, se desespera Manolo. A lo que los funcionarios responden encogiéndose de hombros. Ya, dicen. Pero es la normativa. Artículo Tal, párrafo Cual. ¿Y quién ha hecho esa normativa?, pregunta la víctima. Y responden: ah, no sé. Uno de la consejería, o de Madrid.

Manolo lo compra todo. El puntal, las luces, los chalecos. Todo. Pero siguen sin darle el permiso, informándolo por capítulos. Falta la revisión de Sanidad y el pago de esas tasas, se entera ahora. Y un día, en el lugar donde está varado en tierra el bote, se presentan dos inspectores con mono blanco, botas asépticas y casco de seguridad. ¿Dónde está el buque Manolita II?, preguntan.

Cuando se repone de la impresión, Manolo indica el bote. Lo miran, se miran entre ellos y le dicen a Manolo que falta a bordo el botiquín con la lista Alfa, o algo así. Y se van. Manolo acude a una tienda náutica, compra el botiquín -que está vacío y cuesta 100 euros- y luego lleva la lista Alfa a una farmacia. No puedo darle esos productos, dice el farmacéutico, porque para la mitad necesita receta. No joda, dice Manolo. Sí jodo, dice el otro. Etcétera. Etcétera. Y una docena de etcéteras más.

Ha pasado un año. Hoy, tras perder meses de ventanilla en ventanilla y gastarse 5895 euros en legalizar un bote que vale 300, Manolo por fin puede llevar otra vez a remolque el Manolita II. Aunque, como es imposible cargar tanto equipo a bordo, pues en cuatro metros de eslora eso impediría hasta remar, lo deja todo en tierra.

De manera que cuando la Guardia Civil lo pare otra vez, lo van a crujir. Pero eso sí: gracias a la normativa Omega barra Siete, o como se llame -ideada por algún imbécil que no ha visto el mar en su vida-, el Manolita II tiene, por fin, pintado un número de registro oficial. Y en la popa, según expresa textualmente nuestra legislación náutica, ya puede llevar la bandera española "con los privilegios que ello confiere".

ARTURO PÉREZ-REVERTE

OFICINA KAFKIANA



9 comentarios:

  1. Tendría que haber usado el sistema gitano... es decir, pasar olímpicamente de las normativas y seguir con el manolita II a remolque. Si le pilla la benemérita, les cuentas que el bote lo encontraste en alta mar y lo estas remolcando a puerto para que la autoridad busque a su dueño y luego no hace falta ni siquiera pagar la multa, decirles que si quieren lo precinten y se lo lleven ellos (si pueden a remolque) y luego compras un nuevo bote (de segunda mano o "chorizao" que es más barato aún). Si te vuelven a pillar, mismo sistema.... hacerse el loco y si quieren que se lo lleven....

    Tengo un primo guardia que le pasaba esto con los coches de los gitanos, y precintó bastantes hasta que la superioridad le dijo que ya valía de llenar el parque de chatarra.... a partir de entonces ya ni los paraba.

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    1. DON CSC
      Es un buen sistema, como todos los ideados por los gitanos, para escaquearse de los membrillos de una Administración Pública que sigue como en tiempos de Mariano José de Larra.

      Y lo que dice Manolo : ¿Qué sabrán en Madrid de cosas que flotan en la Mar?
      Hace unos meses se fué a pique un submarino nuevo cuando lo botaron porque los planos los habian diseñado en el Ministerio en Madrid, en vez de en los Astilleros de Cartagena, que es en donde entienden del tema.

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    2. Fue aún peor, lo que hicieron en Madrid fue añadirle cosas... hasta que dejó de flotar. Sin modificar el proyecto original... para que, seguro que le habían dado márgenes de seguridad....

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    3. DON CSC
      Los metementodo de cada profesión son siempre los elementos más peligrosos existentes, incluso en la estabilidad de las familias.
      Hablé con un ingeniero naval, que trabaja en el Norte, sobre el tema de ese submarino y me explicó lo mismo : que lo había fabricado excesivamente desequilibrado de largura y grosor, con lo que se descompensaban los pesos o cargas a soportar.

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  2. ¿Y si no, qué van a hacer esos funcionarios para justificar su enchufe? ¿Dedicarse a leer el marca y comentar con los compañeros los calzoncillos del Ronaldo? Dejemos que, al menos, se dediquen a fastidiar al contribuyente.

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    1. Lo que ahorraríamos mandándolos a casa.... Tengo un amigo que dice que esa es la solución a la crisis, mandar al 60% de los funcionarios a casa, con el sueldo base integro. A los políticos igual, solo que entonces dice que hay que mandar al 80%... y con lo que ahorramos en dietas, oficinas y gastos generales y en lo que dejarían de malmeter... salimos de la crisis.

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    2. DON BWANA
      Apoyo totoalmente la propuesta de Don CSC : enviarlos a casa con el sueldo íntegro y los ciudadanos podrían trabajr y dejar de abonar inventadas TASAS por todo.
      Además de lo que señala el citado comentarista : las dietas que cobran políticos y funcionarios "por ir, no hacer nada y volver".

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  3. Si lo tuvieran así de complicado los políticos en sus funciones...Tendríamos bien asegurados los caudales de la nación...Un saludo a todos.

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    1. DON JUAN CARLOS
      Sí, habría que someter a los aspirantes a políticos a las mismas tramitaciones adminustrativas que los funcionares someten a los ciudadanos y en tal caso dos tercios de ellos dejarían de aspirar a ese objetivo de ser políticos.

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