VERANO

14 febrero 2013

Duos habet

"Duos habet et bene pendentes (Tiene dos y cuelgan bien)", proclama el diácono, tras examinar concienzudamente los testículos del recién elegido Papa.

-¡Deo gratias!, responden todos los presentes a coro.

Sólo entonces, el Papa podía levantarse de la sella stercoraria, una silla de mármol rojo con el asiento agujereado, a través del cual el diácono hacía la comprobación ritual de su virilidad. Sólo entonces, el Papa electo podía ser proclamado sucesor de Pedro.
La ceremonia perduró hasta los tiempos del Papa León X (1513-21). El Vaticano no quería volver a exponerse a la vergüenza de una Papisa. Con una, con la Papisa Juana, había sido suficiente.

Una mujer capaz de engañar al mayor aparato de poder de la época y usurpar el papado católico escondiendo su identidad sexual, cuya historia resume así el dominico Jean de Mailly en su Chronica Universalis Mettensis: "Se trata de cierto Papa o, mejor dicho, Papisa, que no figura en la lista de los Papas u obispos de Roma, porque era una mujer que se disfrazó como un hombre y se convirtió, por su carácter y sus talentos, en secretario de la Curia, después en cardenal y, finalmente en Papa. Un día, mientras montaba a caballo, dio a luz un niño. Inmediatamente, por la justicia de Roma, fue encadenada por el pie a la cola de un caballo, arrastrada y lapidada por el pueblo durante media legua".

Silla  Stercoraria
Había nacido en el año 822 en Ingelheim am Rhein, cerca de Maguncia. Su padre, Gebert, era monje itinerante y crió a su hija en un ambiente de estudio y fervor religioso. A los 15 años se enamora de un monje y, para poder seguirlo, decide disfrazarse de chico.
Descubrió que la única manera de continuar unos estudios sólidos era la carrera eclesiástica, por aquel entonces vetada a las mujeres.
Ella maldecía su suerte de ser mujer mientras se retorcía el cerebro pensando en la manera de continuar con su aprendizaje. Así, Juana decidió convertirse en Johannes Anglicus.
Entró, bajo su nuevo nombre, como copista en la iglesia. Con su nueva personalidad, Juana viajó de monasterio en monasterio, donde pudo relacionarse con grandes personajes de la época.

Viaja a Constantinopla, donde conoce a la emperatriz Teodora, Atenas y Tierra Santa.

Abandonada por su amante y despechada, Juana pone rumbo a Roma. Con una idea diabólica en su mente: alcanzar el trono pontificio. Llega en el 848 y no tarda en introducirse en los círculos pontificios. Un día la presentan al Papa León IV, que queda prendado de su cultura, erudición y aparente virtud.

Juan/Juana fue escalando los peldaños de la Curia vaticana hasta conseguir la púrpura cardenalicia y convertirse en un referente de la corte papal. De hecho, en julio del 855, a la muerte del Papa León IV, Juana fue elegida para sucederle, bajo el nombre de Joannes Septimus.

La usurpación se había consumado. La Papisa echaba por tierra la teoría teológica de la sucesión apostólica, encarnada desde Pedro siempre por varones.

El parto la delata, es lapidada y borrada de la Historia. Lo dice también el domínico medieval Jean de Mailly.
A su sucesor, Benedicto III se le puso como fecha de elección el año 855 y, así, se borra de un plumazo la existencia de Juana en el papado. Pero su historia perduró viva durante siglos y fue dada por cierta por la propia Iglesia hasta el siglo XVI. Los luteranos veían en ella a la prostituta de Babilonia, descrita en el Apocalipsis.
Hasta se sabe que su amante era el embajador Lamberto de Sajonia. En uno de esos encuentros pasionales, Juana quedaría embarazada.

Para la iglesia católica se trata simplemente de una leyenda medieval, creada por la iglesia de Oriente para desacreditar a Roma. En 1601, el Papa Clemente VIII tuvo que declarar falsa la leyenda. La mayoría de los historiadores le dan crédito y la consideran uno de los secretos mejor guardados de la Historia.



POST SCRIPTUM
Será, según los vaticanistas, una leyenda, pero al bloguero no convence de que lo sea porque no tiene sentido que den por válido el hecho del "tocamiento de bolas" a todo nuevo Pontifice ni de la existencia de la "sella stercoraria" hasta 1513. Silla muy bien descrita hasta en sus materiales y en su denominación. Si los "historiadores" del Vaticano dan por bueno lo segundo es porque se habia producido el primer fundamento : que se les coló una fémina, del que dicen que es una leyenda. Además existe, en museos, abundante iconografía de la época al respecto.

10 comentarios:

  1. No lo había oido nunca, pero tampoco soy ninguna experta.

    Tampoco hace falta un examen concienzudo para darse cuenta de esas cosas, se me ocurre que hubiera sido más sencillo guiarse por la espetera.

    Y más higienico!!

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    1. DOÑA CANDELA
      Una cosa más que sabes, ahora que van a "eslegir" otro nuevo Pontifice (significa "puente entre díos y el hombre").

      Lo de lo métodos ten en cuenta que en otros tiempos no eran tan "delicados" como ahora e iban directos a lo más concreto. Tienes una prueba en la costumbre regia hasta no hace mucho en que en los matrimonios de reyes unos gentil-hommes debian de presenciar la coyunda o consumación la primera noche de bodas para dar testimonio de ello. Incluso con Isabel La Católica.

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  2. Algo había oido al respecto, pero no conocía la historia con estos detalles.
    No se, supongo que como en tantas cosas, habrá una base histórica real, y otra inventada o supuesta. Si la papisa era tan lista, me cuesta creer pariera montando a caballo desvelando su secreto y por tanto firmando su sentencia de muerte.

    En cualquier caso, la historia deja en pañales muchas invenciones de escritores; es la monda.

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    1. Sí es realidad histórica ocultada pero los detalles están en los secretísimos archivos vaticanos. Personalmente no creo que tenga nada de insólito el hecho de una mujer llegando a Papisa, habiendo el precedente suyo contemporaneo de la emperatriz Teodora de Constantinopla. De destacada furcia del Hipódromo (como ahora los campos de futbol pero con apuestas y mucha juerga)pasó a casarse con el emperador y terminó siendo una extraordinaria legisladora y gobernadora.

      De San Sebastián salió la "Monja Alferez", Catalina de Erauso, (que ahora tiene calle), que se escapó de un convento del Antiguo (Barrio) y se fue a Perú disfrazada de hombre En 1619, al servicio de la corona, luchó en la Guerra de Arauco contra los mapuches en el actual Chile, ganándose la fama de ser valiente y hábil con las armas y sin revelar que era una mujer. Con estos méritos alcanzó el grado de alférez. Al parecer, durante estos años se vio envuelta en numerosas peleas y disputas como, por otra parte, era normal entre los soldados. Murió en México.

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  3. Tampoco es necesario que te cuelguen para que algunas tías tengan más cojones que los machos de su especie, que se lo digan a Espe/Rajoy.

    Aunque esa frase podrían servir igualmente para las féminas, frente a la de "teta que mano no cubre no es teta, es ubre" (ya sabemos todos lo de la copita de champán)

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    1. Oye, ISRA, el médico que atendió a tu señora madre ya exclamó lo de "Duos habet y bene pendentes" cuando tú nacistes?

      No sé si algunas como Espe o la Margarita Thatcher tienen "bene pendentes" pero lo parece, mientras que el Rajoy los lleva metidos en el bujero del trasero, estilo a tu amigo Zerolo.

      Aún no sé porqué, desde que el humano descubrió la uva y su jugo fermentado ( por ejemplo el "sobrio" Noé), el valor se mide en relación a la capacidad testicular. Al igual que en el mundo ovino : por el tamaño de la cornamenta. Esa sería una buena diferenciación entre machos y hembras.

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  4. Interesante historia la de la Papisa Juana; prueba de que hasta a los mas preparados se la cuelan.
    No me extraña que con posterioridad la comprobación se hiciera de forma que no hubiera duda ninguna.
    Quisiera creer que de ahí procediera aquella expresión tan española que dice !! Con dos cojones!!.
    Que algunas señoras cuentan con los atributos necesarios y de mejor calidad que muchos hombres, no me cabe la menor duda; solo citaré dos mujeres con valor acreditado, a mi parecer.
    -Golda Meir y Margaret Hilda Thatcher.
    Salud

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    1. DON JAIME
      Como dices, tras el suceso de la Juana buen cuidado pusieron los cardenales en palpar y asegurarse de que no volviera a suceder, utilizando el modo más directo conocido entonces.

      Yo no sé si algunas señoras los llevan pero ocultos a la vista, pero sí está claro que los tienen y bien gordos. Por ejemplo esas dos que citas. Y algunas vascas como María San Gil y Regina.

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  5. apasionante historia desde luego, que si non e vero en todo caso ben trovata, merece serlo. El tocamiento de bolas es ambivalente, no? de ahí el manido "no me toques más las bolas".
    Gracias por la historia
    saludos blogueros

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    1. DON JOSÉ ANTONIO
      Yo sí me creo la historia ésta y otras más singulares aún que han sucedido a lo largo de la historia del Vaticano.

      No creo que el tocamiento de bolas fuera AMBIVALENTE, era unidireccional.

      Un cordial saludo

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