VERANO

18 julio 2012

La huída de Alfonso el decimotercero

El 13 de abril de 1930, en el Teatro Apolo de Valencia, pronunciaba don Niceto Alcalá-Zamora y Torres un discurso de enorme trascendencia en la vida política española. Su declaración de republicanismo fue el punto de partida del movimiento que al cabo de un año casi exacto desembocaría en la caída de la monarquía el 14 de abril de 1931, jornada de civismo ejemplar.

La crónica de aquellos momentos que precedieron al derrumbe de la monarquía fue escrita por el propio don Niceto en sus diarios robados, 75 años desaparecidos. Stanley Payne dice que la figura de don Niceto fue sobre todo exitosa por su inquebrantable rectitud y el equilibrio legal.

Liberal de pura cepa; jurista formidable; hombre de honradez y rectitud indiscutidas; político clarividente, Alcalá-Zamora supo recoger e impulsar el fervor republicano del país y conducirlo, sin sobresaltos, al triunfo de la II República. Con él advino, con él se mantuvo y, cuando la insensatez lo depuso, con él se extinguió también la República. Lo que sobrevino después fue la tragedia de la Guerra Civil.

Así lo fue escribiendo en su dietario:

Invierno de 1930. Confirmé una vez más la imposibilidad moral y material de que continuara el rey; vi que las enormes dificultades de juzgar la conducta de éste, reinando un hijo suyo, se agravaban por agotamiento dinástico, que planteaba casi la incapacidad sucesoria, principal ventaja y aún razón de ser de una monarquía hereditaria. (...) Presentí todos los estragos de una República epiléptica, efímera, destructora y estéril; o por exclusión de todas esas soluciones vi como una única posible una República de orden. (...)


Yo me vi sentado en un sillón que trajeron de un café, separado de mi coche, que me aguardaba, transportado por la gente a un taxímetro cuyo conductor se negó a cobrarme, porque según su frase, nadie, ni yo, le quitaba la suerte que había tenido. (...) En Guerra (el ministerio) hubimos de comparecer ya puestos en libertad para una notificación de mero trámite Ríos, Maura, Largo, Albornoz y yo. (...) Los soldados de guardia nos saludaron cuadrándose como si fuera ya el gobierno. 


La actitud del pueblo era tan expresiva y de tal modo había llegado a todos los rincones de España, que recuerdo el afán con que en la madrugada del 11 al 12 venía en busca de notario un elector de aldea para garantizar el copo que lo veía asegurado hecha la exploración de los 178 electores que formaban el minúsculo censo del lugar. 


Recuerdo un diálogo rápido con don Miguel de Unamuno el 29 de marzo mientras nos retrataban a la salida del gran mitin. "Esto va a galope, con rapidez nunca vista", me decía D. Miguel.  Ni la Guardia Civil ni cuerpo alguno del Ejército son de la corona, sino de España. (...) Nadie sabrá mejor que la Guardia Civil la magnitud de la victoria republicana. (...) A aquélla le consta que cada 10 votos del régimen monárquico, nueve significan ignorancia, miseria, esclavitud, coacción y falsedad. (...) Cuando os propongan ser cómplices de la violencia o de las mentiras electorales, recordad la dignidad de vuestro deber y el texto de vuestros reglamentos honrosos. (...) No os confundáis con falsarios y caciques. (...) Salvad el orden, pero no la tiranía; impedid el crimen, mas no la libertad. 


12 de abril En ese estado de ánimo amaneció el día, que iba no ya a confirmar las esperanzas del triunfo. (...) Que ganábamos en Madrid por una enorme mayoría lo sabíamos ya al mediar la jornada. El cálculo hecho por las mesas era de 9 papeletas republicanas por cada 10. (...) Nunca se vieron los colegios electorales como aquel día. Por centenares formaban fila los electores para votar. 


13 de abril  Apenas repuestos de la emoción y del cansancio, se nos impuso a los que ya éramos casi públicamente Gobierno provisional la ardua y delicada empresa que llevando a feliz término la victoria electoral evitase su anulación por inercia y su desnaturalización por violencia. Desde la mañana estábamos reunidos en mi casa y acordes todos. Fernando de los Ríos redactó nuestra nota ultimátum,


14 de abril Se inició la madrugada entre un hervidero de gente y de pasiones.  En la mañana del 14 (...) nos trasladamos a casa de Miguel Maura. Preocupábanos ante todo lograr la comunicación que en Teléfonos comprensivamente no me impidieron, con Barcelona, para que el alzamiento y el triunfo sellaran una coincidencia en vez de abrir una separación. Poco después llegó el doctor Marañón buscándome para conferenciar en su casa con Romanones.  El conde, por incorregible tendencia de carácter y de hábito, aún intentó, pero sin ninguna insistencia, alguna habilidad. (...) Tanteó en pocas palabras pero claramente otra solución.(...)


Ni asintió explícito ni opuso el menor reparo y exigí con firme, irrevocable, resuelta decisión, el poder se nos entregara antes de la puesta del sol, porque no podía avenirme a las incertidumbres peligrosas de una transmisión de autoridad en plena noche. A esto sí asintió explícitamente, y en cuanto al itinerario del rey, reconoció que el mejor camino por ser el más corto era el de Portugal. Yo conocía lo bastante al conde para no sorprenderme ante otro itinerario que luego resultó ser Cartagena. 


Yo estaba seguro de la simpatía personal de Sanjurjo (director general de la Guardia Civil), de su espíritu democrático y de la generosidad sentimental con que respondería a su llamamiento para asegurar en hora difícil la salvación de España. (...) Cuidé al avisarle por medio de un militar amigo suyo, de que supiera mi entrevista con Romanones y la convenida rendición del trono. (...) Sanjurjo, que había acudido sin demora, escuchó sin sorpresa, aunque con emoción y expresión, que él y la Guardia Civil estarían al lado de España, del orden y de la paz, representados por la República como lo habían estado cuando el símbolo de todo ello era la monarquía. (...)


Sabíamos que estaba el gobierno apurando sus últimos momentos en palacio; sospechábamos y hubimos de prever una reacción desesperada de perfidia borbónica o temeridad ciervista. 


15 de abril : La conversación mantenida hoy, 15 de abril, con el último presidente de la monarquía, capitán general Aznar, me ha parecido tan importante y merecedora de pasar en su día a mis memorias, que he querido fijarla inmediatamente sobre el papel. El general Aznar, que regresaba de haber despedido a la reina en la estación de El Escorial, me explicó que hoy hacía la visita como último jefe de Gobierno de la monarquía. (...) No me ocultó que la actitud de La Cierva había sido la intransigencia obstinada (...) y provocativa alentando a la resistencia desesperada del rey, fuese cual fuese la magnitud de la tragedia. (...) La falta de buena fe y la altivez se habían juntado en daño del rey mismo, incorregible en su orgullo como si fuera otro Luis XIV, a la hora de la expiración. (...) expresión del convencimiento popular : "No se va, lo hemos echado". (...) 


La revolución había triunfado sin disparar un tiro ni atropellar a nadie. (...) Todo cuanto habíamos sufrido y aun arriesgado era poco, parecía nada junto a aquella victoria obtenida sin violencia alguna como en ninguna otra de las sacudidas revolucionarias que afirman la libertad de las naciones. (...) 


NOTA :

Su presencia en aquel gobierno representaba la adhesión al régimen republicano de sectores conservadores, católicos y de clase media. Pero pronto entró en conflicto con los dirigentes republicanos socialistas: discrepó sobre todo de la regulación constitucional de las relaciones Iglesia-Estado, hasta el punto de dimitir y ceder la jefatura del gobierno a Manuel Azaña. Los intelectuales más importantes estaban con él pero no supieron evitar el radicalismo de los Largo Caballero y Azaña.




16 comentarios:

  1. Al final, desgraciadamente, siempre viene ocurriendo lo mismo, y es que los ideales razonables y loables caen en manos de gentuza, que los usan para su demagogia y para soliviantar al pueblo, al que siempre pillan en un estado de necesidad e incultura cuidadosamente preparados para utilizarlos convenientemente.
    El resultado inexorablemente es el del desastre total.

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    1. DON CAPI
      Estamos condenados a que toda esperanza de una sociedad organizada politicamente como en los demás paises occidentales, sea siempre destruída por los totalitarios de turno que manejan a las chusmas.

      Entonces fueron los sociatas los que dieron armas a analfabetos comunistas y anarquistas para instaurar un sistema como el de Stalin. Ahora sucede lo mismo para parecernos a México.

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  2. Mañana leere este post y los anteriores que me perdí. Por lo de pronto te diré que llevo media hora de un lado para otro pensando que había pasado algo con tú blog que no entendía y es que cambiaste la foto y me llevaste al huerto y tanto al huerto que no entendía nada:):)Milllll besitos don Tella, estamos de vacaciones y...solo paso a visitaros a cuatro contados y cuándo enciendo:):)

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    1. DOÑA MIDALA
      Gracias por la visita y que disfrutes de esas vacaciones, que buena falta te hacía tener sosiego.

      Un millón de besos.

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  3. "Ni asintió explícito ni opuso el menor reparo y exigí con firme, irrevocable, resuelta decisión, el poder se nos entregara antes de la puesta del sol, porque no podía avenirme a las incertidumbres peligrosas de una transmisión de autoridad en plena noche. A esto sí asintió explícitamente, y en cuanto al itinerario del rey, reconoció que el mejor camino por ser el más corto era el de Portugal. Yo conocía lo bastante al conde para no sorprenderme ante otro itinerario que luego resultó ser Cartagena".

    No se si él mismo se da cuenta que esta relatando un golpe de estado. No estaba en esas elecciones en juego la forma de representación del estado, no tenía derecho a exigir la salida del rey.

    De todas formas todo esto de monarquía o república no es más que una pura ilusión. ¿A caso al día siguiente de la salida del rey y la proclamación de una república los políticos dejarían de ser uns joputas trincones para ser honestisimos ciudadanos?¿Dejarían los partidos de ser sectas de poder para convertirse en adoradores y fieles cumplidores del interés general?.
    No lo creo, aunque ellos se empeñen en hacer creer al ciudadano que así sería.
    Saluditos.

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    1. DON ZORRETE
      Sí, tienes toda la razón porque aquellas elecciones eran MUNICIPALES y no se elegía ni gobernantes ni forma de Estado. Pero los monárquicos tiraron la toalla y sabiéndolo unos liberales, estilo Kerenski en la Rusia de 1917, pretendieron crear un régimen democrático que acabara con el sistema de caciques. Todas las regiones de España estaban bajo la bota de cuatro aristócratas que eran propietarios de las tierras y de los habituales caciques rurales en Galicia y Castilla.

      Las ciudades eran las únicas en donde proliferaban por un lado gentes como Alcalá Zamora, Unamuno, Marañón, Ortega y Gasset, Menendez Pidal, etc. que aspiraban a sustituir esa España decimonónica y caciquil por uno democrático. Pero eran utopias porque los sociatas y comunistas iban a lo suyo : lograr el Poder absoluto de los suyos, por las buenas o por las malas.

      Los mismos que apoyaron a Alcalá Zamora a traer la Segunda República, unos pocos años más tarde apoyaron a Franco para que liquidara el desorden y caos impuesto por socialistas y comunistas.

      Y Franquito, buen conocedor del paño de la nueva castaza de políticos, alargó tres años su golpe militar para en el entretanto ir liquidando a los más destacados bicharracos de esa supuesta República convertida en dictadura de izquierdas.

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  4. Javier, siento repetirme:
    " Una estupenda lección de historia"

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    1. DON MAMUNA
      Bueno, ten en cuenta que la Historia es o debe de ser algo neutro y esta versión es la de unos hombres de buena voluntad, liberales e intelectuales, que creyeron que podian traer un sistema como el francés.

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  5. No solo eran elecciones municipales, es que además los monarquicos ganaron. Pero ganaron en lo global y en lo rural; no así en las grandes capitales. Y de esa guisa, los monarquicos se rilaron, como otras tantas veces, algunas muy cercanas.

    Con este inicio, poco se podía esperar despues de esta república, con los socialistas y nacionalistas metiendo ya el morro en cuanto vieron la ocasión. Porque al final, si haces esto, no dejas de ser un cacique por muy nobles que pretendas tus intenciones.

    Comenta don javier "(Franco)alargó tres años su golpe militar para en el entretanto ir liquidando a los más destacados bicharracos". No estoy muy de acuerdo con esa afirmación. Franco fue fiel a la republica hasta que ya se demostró inútil tales esfuerzos. Y en guerra, no veo razones para pensar que la alargara 3 años; máxime cuando tenía claro que régimen vendría despues, y con el peligro de que se le viniera encima una guerra mundial. Fueron de hecho los mal llamados republicanos los que intentaron alargar la guerra para unirla a la guerra europea que se venía adivinando. Por poco, por cierto.

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  6. SEÑOR OGRO
    Estoy de acuerdo contigo en todo lo que refieres sobre la cobardía de unos monárquicos que se quitaron de en medio para dejar caer el Jefe y allí se las arreglara, pero en lo de la guerra hasta los "asesores nazis que recibió Franquito se desesperaban de su táctica de no avanzar y terminar de una vez porque podía hacerlo. Y hay muchísimos historiadores que confirman que el deseo del gallego no era sólo ganar sino no dejar detrás nada de lo que había gobernado o desgobernado hasta entonces.

    Lo de unir la guerra civil con la Mundial era ansia de los republicanos pero una cosa son deseos y otra hechos. Los mismos generales de Franquito desesperaban de sus dilaciones en hacer avanzar a sus tropas y tomar Madrid, que lo hubiera conseguido en los tres primeros meses de guerra civil.

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  7. Pues sí, resulta curiosa esta frase "... la revolución había triunfado sin disparar un tiro ni atropellar a nadie...", aquí, como en casi todo, somos diferentes, otras revoluciones (1789 o 1917) entran eliminando al enemigo, aquí lo intentan al poco de estar en el poder. Se ve que a la izquierda (para no ser redundante no añado radical) le va la marcha y si no es antes es después cuando les sale su vena "democrática".

    De todos modos aquí partimos de una idea primegenia equivocada, y es el pensar que la República da un plus democrático o que una República es algo que facilita los movimientos separatistas (claro ejemplo de Francia, Alemania, EEUU o México), pero sobre todo y más importante, el pensar que una República sólo puede ser de izquierdas.

    Monarquía mal, república peor... al menos con Paquito no había tantas tensiones, jajajajajajaja.

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    1. DON ISRA
      Lo cierto es que ZORRETE tiene razón porque lo que hicieron aquellos liberales del primer momento fue un verdadero GOLPE DE ESTADO. Pero su intención era establecer un sistema como ahora mismo necesitamos, ausente de caciques y de mangantes que fuera parecido al francés.

      Lo malo es que esos intentos siempre terminan en España convertidos en dictaduras de IZQUIERDAS utilizando a los liberales como tontos útiles.
      Paquito tenía varios o pocos objetivos peri muy prácticos para él : primero de todo meter en cintura y poner bajo su bota a todos los que se unieron a su Golpe de Estado. Tenía a militares republicanos de derechas, a carlistas al mando de Fal Conde con intención de instaurar una monarquia carlista con Don Javier, a falangistas ansiosos de montar un Estado fascista lo musolini con Hedilla al frente, a monárquicos con intención restaurar la monarquía de Alfonso, etc. Y para lograr eso necesitaba tiempo para quedarse sólo al mando de todos y por eso alargó la guerra civil. Y el segundo objetivo era no dejar vivos a ninguno de los hijos de puta que habían asesinado durante el mandato social-comunista. Y consiguió ambos objetivos : se quedó él como único jefe y para no isntaurar otra cosa que el FRANQUISMO.

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  8. ""Esto va a galope, con rapidez nunca vista", me decía D. Miguel. Ni la Guardia Civil ni cuerpo alguno del Ejército son de la corona, sino de España"".Y de que sirvió todo esto??, para qué, tanto esfuerzo, por deshacernos de los borbones, y poner en España un estado democrático, donde el pueblo fuera el dueño de la soberanía??;pura falacia, pues pronto se vieron los movimientos partidistas de los "Hunos y los Hotros",pronto se vieron los garrotes con los que el genial Goya nos pinto, y como los españoles somos un pueblo noble, pero tontorrón (como un niño mal criado), y falto de ideales, pues estamos demasiado ocupados, mirando a ver que hace el vecino, sin preocuparnos de nada mas que estar a la sombra de un ciprés con un botijo al lado (quien dice un botijo, dice una caña de cerveza), seremos como el junco, que según por donde sople el viento, nos arrastrara, y luego,nos quejaremos de dictaduras que por mucho que cien años duren, y sean del signo que sean, estaremos seguros a su sombra, y los que hemos conocido la del "INVICTO CAUDILLO",estamos vacunados para cualquier experimento democratico como el actual, donde siguen gobernando los hijos de los mismos que nos llevaron al desastre hace 75 años y que actualmente, nos han llevado a otro desastre mayor. Espero por nuestro bien, que hayamos aprendido de una puñetera vez de nuestros errores.
    Excelente post maestro, me gustaría leer las memorias completas de este hombre, que al fin y al cabo, tenia buenas intenciones, pero desgraciadamente, fue traicionado por todos.
    Un saludo

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    1. DON MANUEL

      Veo que coincidimos en el análisis sobre Don Niceto, voluntarioso de modernizar el país pero tragado a las primeras de cambio por los totalitarios de izquierdas de siempre.

      Me quedo con su párrafo maestro :

      "los que hemos conocido la del "INVICTO CAUDILLO",estamos vacunados para cualquier experimento democratico como el actual, donde siguen gobernando los hijos de los mismos que nos llevaron al desastre hace 75 años y que actualmente, nos han llevado a otro desastre mayor. "

      Ya sólo nos queda que aquí prosperen los NAZBOL, de los que hablaré mañana.

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  9. ¿Y si la izquierda estuviera convencida de que es preciso imponer su idiosincrasia - a fuerza de golpes- porque es la mejor? Lo mismo que Alcalá-Zamora estaba convencido de que su idea sobre el futuro de España era la más adecuada. Quizá el problema esté en que los españoles nunca hemos creido en nosotros mismos. Por eso todos intentaron decir al pueblo cómo debían ser las cosas, con mayor o menor acierto.

    No me gustó jamás Zapatero, no me gusta Rajoy, pero hay que respetar el mandato de las urnas e intentar crear nuevas opciones, otras fórmulas, otros partidos. Las cosas impuestas siempre acaban mal, no solo hay que tener buenas intenciones sino tener fe en la democracia y no caer en la ruptura. De hecho, por cosas así, estamos como estamos. Sé que suena fatal, años de espera etc...pero la otra opción supondría lo mismo, años de espera con el agravante de una confrontación.

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    1. DOÑA CANDELA
      Completamente de acuerdo con todo. Mi tesis al respecto es conocida : al no haber recibido influencia de la Ilustración Francesa, como la tuvieron todos los países europeos, y ya antes los ingleses en el XVII con Cromvell y la imposición de la Cámara de los Comunes, nunca hemos tenido la mínima formación de vivir en democracia.

      Me estoy refiriendo al pueblo, a la masa labradora y artesana que formaba hasta haace poco la población española. Por eso el XIX fue un siglo de permanentes de golpes militares y carlistadas. Y el inicio del XX trajo una especie de revolución bolchevique tras el fracaso de los liberales como Alcalá Zamora. Por eso el franquismo no causó ninguna extrañeza en las aldeas y pueblos de España. Era lo normal desde hacía siglos : la imposición de los ricos con sus guardias a favor, y el sometimiento secular a los de arriba.

      Veo muy dificil que este país de modernice a lo occidental en IDEAS, con tolerancia a los opuestos y la convivencia normal.

      Zapatero es un lunático de la era de los stalinistas internacionalistas que iban a revolucionar el Mundo, y Rajoy es un funcionario odiador de riesgos mínimos que pongan en peligro su rutinas. No hay una clase media ( profesionales liberales y universitarios, además de comerciantes y pequeños empresarios artesanales) capacitada y con cultura suficiente para entender el modo de vivir de yankees, británicos o franceses.

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