13 abril 2018

Edelgard Huber de Gersdorff



Para ella eran solamente recuerdos personales anecdóticos: la expectación de las adolescentes por ver al Kaiser a caballo en Unter den Linden, durante una visita a Berlín, los mejores trucos para sobrevivir a los bombardeo de dos Guerras Mundiales o las cuestiones comparativas sobre las dos Alemanias anteriores a la reunificación.

Los imperios, las repúblicas, el nazismo… fueron parte de su historia vital. Fue a la universidad, en unos años en que las carreras que ella cursó, primero Químicas y después Derecho, seguían mayoritariamente ocupadas por hombres.

Hasta su jubilación, en 1975, trabajó como jurista para un banco. Se emocionaba al recordar que en junio de 1916 una bomba francesa cayó sobre un circo al que asistían muchos niños en Karlsruhe. "Murieron 120 personas, 71 niños, no entendí ese derramamiento de sangre", recuerda los números.
Sobre el Holocausto reconocía también lo que muchos otros negaron: "Se sabía que los judíos desaparecían. Y no se hablaba más del asunto".

El pasado mes de febrero, accedió encantada a protagonizar una campaña europea para publicitar el número de emergencias 112 y aprovechó para arengar contra los nacionalismos: "Si algo he aprendido en estos años es que se puede ser muy diferente y trabajar juntos en paz, pero no tiene sentido separarse, sino unirnos más los europeos".
 Ha fallecido con 112 años.






4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. DON TRECE
      Sí, lúcida tras haber vivido la historia completa de Alemania desde inicios del XX a ahora. De Imperio a Merkel.

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  2. Leí hace tiempo que los testigos de Jehová (lo pongo en pasado porque cambian de opinión muy a menudo) creían que cuando muriera la última persona que hubiera estado viva en 1.914 llegaría el Armagedón.
    Nos iríamos acercando...

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    1. DON ULTIMO
      No te fies mucho ni poco de los "inventos" o fantasías de la Biblia.

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Si algún comentarista o lector del bloc lee algo de un tal METAL, hágase a la idea de que es un esquizofrénico analfabeto con vocabulario limitado a CUATRO PALABRAS INSULTANTES.
Por tanto, ni caso.