Paisaje relajante

29 diciembre 2015

El inventor del Champagne

En Hautvillers, un pequeño pueblo de ochocientos habitantes, hay sesenta casas de champán y ciento sesenta carteles colgados de portales o esquinas dedicados al monje benedictino Dom Pérignon (1639-1715).
Dejó escritas sus normas de vendimia, vigentes aún hoy, y se le atribuyen incontables innovaciones como la utilización por primera vez de tapones de corcho para las botellas, tras una visita al monasterio benedictino de Sant Feliu de Guíxols.

Hautvillers está a tiro de viñas (apenas ocho kilómetros) de Epernay, "la capital del champán".

En la Avenida del Champagne de Epernay se oyen todos los idiomas estos días previos a la Navidad.
Dicen que toda la ciudad de Epernay está agujereada, como si fuera el Metro de Madrid, por unos doscientos kilómetros de galerías subterráneas en las que el termómetro se mantiene en torno a los doce grados. Apenas se escucha el sonido de una gota de agua al chocar contra el suelo.
En los laterales hay botellas de final del siglo XIX, por supuesto inservibles salvo para recordar el paso del tiempo. Y en los rincones oscuros, las cosechas más recientes, a la espera de su turno para salir al mercado.

Los precios oscilan entre 135 y 1.882 euros botella.
ABADÍA de HAUTVILLERS

4 comentarios:

  1. Grandes y exquisitos gourmets ésos frailes. Tengo una botella del delicioso licor del mismo nombre, Benedictine, de aroma y sabor incomparable. Tuve que explorar en todos los supermercados de Madrí para encontrarla. Si alguna vez visita Vuestra Merced la capital, sería un placer invitarle a una copa, o las que se tercien.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. DON BWANA.
      Agradecido por la invitación a degustar esos licores, creados "a mayor gloria de Díos" por los frailes de variadas épocas. Además del champám también elaboraron el Benedictine, el Chartreux y otros varios que unicamente consumen ellos.
      Cuando yo era joven (unos 60 años de edad) las damas acostumbraban a beber, en estrechas y delicadas copas, Benedictine, Chartreux, Marie Brizard, etc. y ahora las más pudientes (como la realeza british) le dan al Gin.

      Eliminar
  2. Un monje, como tantos otros, más dedicado a los placeres mundanos que la oración...aunque al menos esta pasión nos trajo un gran antidepresivo. Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. DON CAROLVS-
      Bien dicho : un gran ANTIDEPRESIVO el espumoso inventado por el monje sibarita.

      En esos conventos de siglos sin tv ni radio ni prensa, los freires y las monjas elaboraban exquisitas bebidas y postres.

      Un abrazo

      Eliminar