Paisaje relajante

23 marzo 2015

El primer chocolate de Europa

Monjes cistercienses elaborando chocolate en Zaragoza
"Cuando uno lo sorbe, puede viajar toda una jornada sin cansarse y sin tener necesidad de alimentarse". Así novelaba Hernán Cortés algunas de las virtudes que tenía aquel producto descubierto en su expedición por tierras dominadas por Moctezuma en México y que era conocido en la mitología azteca como el "alimento de los dioses".

En la cultura española no aparece referido el cacao antes de una carta con firma del propio Cortés que data del 30-10-1520.  Algunos, como el propio Moctezuma, bebían en copas doradas aquel manjar de color oscuro; mientras que para Cortés fue un pago a un monje del Císter que lo acompañó en su aventura por México y que tenía por lugar de arraigo un Monasterio, el de Piedra, al oeste de la provincia de Zaragoza. A los pies de este lugar de refugio espiritual, se sitúa la cocina monacal.

Aquí fue, con exactitud, el primer lugar de todo el Viejo Continente donde se fabricó "oro marrón".
Sabemos de cómo fue Fray Jerónimo de Aguilar  envió el primer saco de semillas de cacao, junto con la receta del chocolate, al abad del Monasterio de Piedra.

¿Por qué era amargo en un principio?  Los aztecas elaboraban este líquido a partir del haba del cacao, lo mezclaban y aromatizaban con hierbas, vainilla, pimienta y otras especias como la guindilla y hasta lo condimentaban con chile, con el fin de obtener un líquido espeso, oscuro y espumoso que bebían frío o caliente. En Zaragoza los monjes se apoyaron para lograr este propósito dulcificador de vainilla, azúcar y canela. Tras su introducción en España por la expedición de Cortés, el chocolate tuvo una controvertida historia, fruto de los usos y costumbres de las mujeres refinadas de la aristocracia, que lo quisieron "trasladar" incluso al interior de las iglesias para hacer más llevadero el sermón y para combatir con su calor las frías jornadas de invierno.

Tardarían varios siglos en explorarse con detenimiento las virtudes medicinales que Cortés  había podido apreciar en esta bebida dulce traída de la Nueva España. Entre los siglos XVI y XIX se populariza como remedio digestivo y estimulante.

NOTA
Parece mentira que en nuestro apogeo mundial como potencia las delicadas damas no inventaran los bombones, ese producto que lo consumen sin dejar nada en cuanto abren una caja de los fabricados por los belgas.
Lo que sí sabemos historicamente es que en el siglo XIX los obispos prohibieron a las monjas de los conventos tomar chocolate. Quizá porque se ponían como barriles o porque el "alimento de los dioses" excita determinados estímulos sexuales.


14 comentarios:

  1. Otro legado más del continente americano para los europeos.

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    1. DON TRECCE
      Pues, si, y además muy goloso. Y añadido a la importación de la PATATA que tantas vidas salvó en Europa de las hambrunas. Además de numerosas especias, oro y plata.

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  2. Gracias, muchas gracias, DON HERNÁN, por enviar el cacao y la fórmula de la elaboración de ese líquido de dioses.

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    1. DOÑA NEREA
      Hernán o Hernando era gran hombre y excelente observador y por ello fué el único que se fijó en las cualidades de la bebida que tomaban sus enemigos o conquistados, algo que a Colón ni se le pasó por la cabeza.

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  3. Menos mal que no envio las hojas de coca, a saber como estariamos ahora, igual como los cencerros bolivarianos.

    Viva el chocolate!.

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    1. SEÑOR OGRO
      Ya eres también bien retorcido tú en las elucubraciones de los que hubiera podido pasar, porque lo de las hojas de coca hubieran terminado con nosotros siendo como Evos en masa.

      Con el chocolate hay anécdotas curiosas de monjas que cuando llegaba el Obispo a un convento de visita, lo obsequiaban con unas buenas tazas de chocolate con tostas, justo cuando había expresa prohibición de que ellas lo consumieran.

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  4. Creo que para las hojas de coca teníamos un uso más "útil" y este era dárselas a los esclavos que trabajaban en las minas de oro y plata, para que rindieran más y fueran más controlables.... aquí tradicionalmente nos han ido más las setas y el hachis para conseguir contactar con el más allá.

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    1. DON CSC
      Con toda probabilidad, no lo sé de cierto pero es imaginable, las HOJAS DE COCA se las darían a los indios para que extrajeran el oro y la plta de las minas, tal como comentas.

      Sí, aquí los mamelucos locales son más aficionados a "alucinar" con setas y marihuana a los efectos de ver la mierda de mundo maravilloso que creen vislumbrar.

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  5. Hoy me han sorpendido tanto tu post como los comentarios de tus lectores, si de verdad tenemos que agradecer algo a los sudacas es el perreo, los culebrones y esas gordas embutidas en pantalones y camisetas 20 tallas más pequeñas.

    Que las patatas salvaran de la hambruna a millones de personas o que el chocolate sea un placer exquisito no debe desviarnos a la hora de valorar en su justa medida las principales aportaciones de esa tierra.

    Por no hablar de otros placeres para la vista como los jerséis de Evo, los labios de la Kirchner o los chándales de Maduro y Fidel.

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    1. DON ISRA
      Como es habitual tienes razón y coincido contigo en esa descripción realista que haces del mundo sudaca, pero se da la circunstancia de que el post o entrada habla de CHOCOLATE. Algo que nada tiene que ver con lo son los Evos, Cristinas y demás ralea de hideputas que pululan al sur de Río Bravo.

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  6. DON MAMUNA
    Creo que a los que no les gusta el chocolate deben de ser menos que los seguidores del pepero andalús.

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  7. Muchas gracias sean dadas a Dios por él y también por las patatas fritas- como ves estoy de lo más trascendente y espiritual- y eso que nos deberían agradecer todos a los españoles.

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    1. DOÑA MARIBELUCA
      Exactamente : todos los europeos, comenzando por los belgas, debieran de agradecer a los españoles que les enseñaramos a fabricar chocolate, tal como Cortés lo vió hacer a los indígenas aztecas.
      Y lo de las patatas fritas es la otra deuda que tienen, incluidos los yankees, con nuestros antepasados.
      Se te nota, como comentas, muy espiritualizada.

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