VERANO

17 agosto 2014

Cixi, emperatriz con "gónadas"

CIXI
Cixí subió al primer peldaño del escalafón de concubinas cuando, en 1856, dio a luz al primer hijo varón del emperador Xianfeng.  Cixí vivía rodeada de eunucos que la engalanaban con impactantes vestidos y joyas. Eran muy atractivos y de hecho se enamoró de uno de ellos, An Dehai, a los 30 años. Fue decapitado en 1869, lo que causó una profunda depresión a la emperatriz.

A pesar de haberlo parido, Cixí no fue la madre oficial de Xianfeng por ser una concubina: ese honor recayó en Zheng, la mujer del emperador, con la que siempre mantuvo una excelente relación.

Mientras vivió el emperador Xianfeng, Cixí se tuvo que limitar a ser espectadora de los acontecimientos. Xianfeng se opuso a los avances tecnológicos y a la entrada de los occidentales en China. Sufrió serios reveses como la humillante derrota de la Guerra del Opio contra Gran Bretaña, que terminó con la obligación china de agachar la cabeza y permitió la entrada en China de misioneros occidentales y la apertura de puertos comerciales extranjeros como Hong Kong y Taiwán.
GUERRA DEL OPIO EN CHINA
El emperador había nombrado unos regentes antioccidentales para que mantuvieran los cerrojos de China tras su muerte. Pero Cixí, que entonces tenía 25 años, orquestó un astuto golpe de Estado, sin derramar una gota de sangre y con la complicidad de dos hermanos de su marido, para que la regencia recayera en ella y en la emperatriz Zheng.

Hicieron un insólito reparto de tareas: Zheng se ocupaba de la intendencia del palacio y del nombramiento de funcionarios; Cixí, de todo lo demás. Este pacto entre damas perduró hasta el fallecimiento de Zheng, con solo 43 años, una muerte de la que durante años se culpó a Cixí.

Modernizar China no era tarea fácil. Había que introducir el ferrocarril, por ejemplo, pero había un impedimento insalvable: las obras y el ruido perturbarían la paz de los antepasados enterrados.  Adoptó al hijo de su hermana y lo designó nuevo emperador (con ella como regente), envió a funcionarios por el mundo para que le contaran cómo se hacían las cosas en Occidente, dedicó un amplio presupuesto para construir una armada potente, abrió nuevos puertos comerciales, creó el servicio chino de Correos, el primer telégrafo, instauró el tranvía en Pekín y llevó la luz eléctrica al país.

En 1889, su hijo adoptivo (y sobrino) Guangxu asumió el poder. Bajo el reinado de Guangxu, China padeció ante Japón una de las derrotas más humillantes de su historia. El desastre convenció a Cixí de que debía retomar el mando. Como dijo un diplomático francés, "ella es el único hombre de China".

China había perdido la flota. Era una nación débil, sin un ejército potente y con una deuda descomunal: un bocado apetitoso para las potencias occidentales. Cixi descubrió una confabulación para matarla orquestada por Kang (que se había ganado la simpatía del emperador) y de Perla, su concubina favorita. Fue implacable. Ordenó arresto domiciliario para el emperador y numerosas ejecuciones.

BOXERS
Alemania, Gran Bretaña y Rusia se habían apoderado de territorio chino; Francia y Japón, de los Estados vasallos Vietnam y Corea; los misioneros cristianos habían asumido cierta autoridad local… Eso hizo que en China se extendiese un odio mortal hacia los extranjeros y nació un movimiento nacionalista alentado por una pandilla de matones apodados los boxers por su manera de pelear. Los boxers desataron el terror. Eran miles de chinos con palos frente a ocho potencias extranjeras. Los boxers fueron machacados.

Cixí y Guangxu tuvieron que huir. Pero antes de hacerlo, Cixí tomó medidas: una, dejar una tropa de guardianes para proteger los tesoros del palacio; otra, ordenar a los eunucos que cavaran un pozo y enterraran en él, viva, a Perla, la influyente concubina.
Después, una triste caravana de mil personas con príncipes, damas, eunucos, nobles y criados partió. Tras dos meses y más de mil kilómetros se refugiaron en Xian.  Se firmó la paz, se fijó una alta indemnización, pero también se aceptó que China aumentara los aranceles al comercio exterior para poder pagarla. Cixí regresó y comenzó una nueva etapa de reformas y acercamiento occidental.

Propugnó que se aceptara el comercio como un oficio respetable (estaba en lo más bajo de la escala) y lanzó la moneda estatal: el yuan.

Cuando sintió que iba a morir, decidió dejar guarecido el porvenir de China e impedir que cayera en manos de Japón, así que envenenó al emperador Guangxu (pronipón) y designó a su sobrino nieto Puyi, de tres años, como futuro emperador. (El de la peli, que era manejado por los japos en la II Guerra Mundial y terminó en un campo de reeducación comunista).

Pero Puyi no llegó a gobernar: la última emperatriz fue ella. Con su mandato terminó una monarquía absoluta que dirigió la inmensa China durante dos mil años.

PUYI, último emperador  nominal

2 comentarios:

  1. Pues política con gónadas. ....yo no veo más que a la "Sita Espe".
    Eso sí más gónadas que muchos ya tiene, ya

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. DON CHAFAS
      Hay hoy en día en España, como dices, unicamente la ESPE y un par de damas vascas más con las gónadas necesarias para gobernar EN SERIO. Total, si te fijas, todas vascas. Cada quién tiende a verlo desde la perspectiva de su tierra, lo que llamaban en un tiempo "la patria chica".

      Eliminar