VERANO

19 mayo 2014

Gansos históricos

Lo que voy a contaros no es un cuento inventado ni muchísimo menos, sino una historia que ocurrió de verdad. Sabréis que durante años, infinidad de años, centenares de años, o sea siglos ( lo cuento así para los de ese sistema educativo deseducante que ha creado iletrados a manta), la ciudad de Roma fue reina y señora de todo el mundo conocido.. Pero no creáis que este enorme poder Roma lo hubiese obtenido sin esfuerzo; al contrario, mucha sangre y muchas guerras le había costado. En una de estas guerras sucedió lo que voy a contaros.

Sabréis que una vez Roma fue atacada por los galos (gentes que vivían en las Galias, el país que hoy se llama Francia) y estos galos llevaban tanto empuje que ya se habían apoderado de casi toda la ciudad, menos de una pequeña colina situada en el centro y que se llamaba Capitolina, porque en ella estaba el Capitolio, que era un templo dedicado a Júpiter. En este templo se criaban algunos gansos que se iban sacrificando en honor de Juno y antes de matarlos les hacían ayunar unos días.

Algo más allá del templo había una torre fortificada donde se habían acogido los senadores de Roma y mil jóvenes, los más valientes de la ciudad, que junto con algunos soldados se defendían tras las murallas que rodeaban el Capitolio; y lo hacían con tanto valor, que los galos, viendo que no podrían vencerlos, decidieron apoderarse de la colina por sorpresa.

Así fue que una noche, oscura como la boca de lobo, los galos creyeron que había llegado el momento. Los defensores del fuerte dormían sin duda alguna, los centinelas eran pocos y muy separados unos de otros; los perros, si no oían nada, permanecerían callados y quietos; ni un rayo de luna podría descubrirlos porque era tiempo de luna nueva. Así pues los galos se las prometían muy felices. Emprendieron la subida de la colina en el más profundo silencio, confiando coger a los defensores por sorpresa.

Los asaltantes se daban las manos para guiarse unos a otros; no levantaban un pie del suelo que no tuviesen el otro muy firme en él; que no crujiese ramita alguna, que no rodase un pedrusco, ale, ale… El silencio era absoluto, la oscuridad total; ya habían burlado la vigilancia de los perros; ya dejaban atrás a los centinelas… 

Pero los gansos del Capitolio habían ayunado y la tripa vacía no es amiga de un sueño profundo; algo debieron de oír cuando arrancaron a chillar como endemoniados. El primero en oírlos fue el defensor Manlio. Levantarse, coger su espada y salir como un rayo fue obra de un momento. Los galos ya escalaban el fuerte. Se abalanza sobre ellos con tremendos gritos mientras se reúnen rápidamente los demás defensores.

La lucha fue encarnizada, pero al fin los galos tuvieron que retirarse, dejando libre no solo el Capitolio, sino la ciudad entera.
Los romanos quedaron agradecidísimos a los gansos del Capitolio y por eso durante mucho tiempo, cuando llegaba el aniversario de este hecho, organizaban una especie de desfile donde los gansos eran llevados triunfalmente en andas. No sé cómo se las componían para que no escapasen; quizá les atasen las patas, o quizá las alas, o quizá los llevaran en jaulas doradas o plateadas…

No sé, no sé… Lo cierto y muy cierto es que los gansos del Capitolio salvaron a Roma.


14 comentarios:

  1. Hola, Javier:

    Bien contada la historia de los gansos capitolinos.

    Un cordial saludo

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    1. HOLA XESÚS
      Gracias por el elogio. Es conveniente recordar también a los animales cuando han sido causantes de un acto beneficioso.

      Cordial saludo

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  2. Falta saber si los siguieron sacrificando después de su acción. Cuántas veces quedan como héroes los que simplemente se dejaron llevar por el instinto.

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    1. DON ULTIMO DE FILIPINAS
      Naturalmente que los seguirian sacrificando porque a eso estaban destinados. El romano era pueblo cuya virtud máxima era el ser prácticos, y los honores no les impedian dar matarile al que lo tenian por sus leyes ya condenado.
      Al jefe galo, que les demostró valor e inteligencia en el campo de batalla, Vercingetorix, lo llevaron encadenado a Roma y lo pasearon como a un héroe para luego darle matarile, en tiempos de Cesar.

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  3. Los animales tantas veces protagonistas en nuestra pequeña historia de masacres y guerras.
    A recordar que para los antiguos, lo importante era sacrificar a los dioses lo mejor, no cualquier cosa. Quiero decir, que si había que sacrificar gansos en honor de los dioses, ninguno mejor que estos precisamente. Es como el "futbol" de los mayas (¿o aztecas?, no se sacrificaban a los perdedores, sino a los vencedores.

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    1. SEÑOR OGRO
      Buena reflexión : lo que sacrificaban a los dioses era porque lo consideraban lo más digno de ofrecerles, aunque luego cuando ya eran como los bilbainos de ahora, sacrificaban toros y bueyes.

      Respecto a los aztecas no sé si sacrificaban a los mejores aunque elegían cuidadosamente a las jovencitas a las que arrancarles en vivo el corazón, pero los había que eran como los sociatas de Andaluzuela : les valía todo.

      De lo que, siguiendo tu razonamiento, esos gansos capitolinos no duraron mucho por "ser los mejores".

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  4. Los gansos de la diosa Juno, a la que, al parecer, estaban consagrados.

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  5. No me extraña nada esa historia; los gansos son muy buenos vigilantes y, si no fuera porque tienen la desgracia de poseerr un hígado que es la perdición de muchos gourmets, reemplazarían a los perros en muchos hogares.

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    1. DON BWANA
      Ese hígado de los gansos es una joya cuando está bien preparada. Y hablando de sus capacidades vigilatorias habrá que hablar bajito no vaya a ser que se ponga de moda sustituir a los perros por las ocas o los gansos, y ya la tenemos organizada.

      ¿Se iamagina vuestra merced a los políticos locales reglamentando que si deben de ir atados con una correa, o llevar bozal o atarles el pico para que no graznen en la vía pública, etc. etc.?

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  6. No me extraña con la mala gaita que se gastan

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    1. DOÑA MARIBELUCA
      Useáse que vos teneís gansos en las proximidades y los conoceís muy bien.

      Normalmente todo lo que "vuela", sean gansos o fantasmones, es habitual que tengan mala gaita.

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  7. Solamente ha faltado como corolario explicar lo que les paso a los perros.... crucificados por su negligencia. E incluso para que no se olvidara, siguieron crucificando perros en los aniversarios posteriores donde "glorificaban" a los gansos. Que gran ejemplo olvidado...

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    1. DON CSC
      Cierto. No nos han llegado noticias, ni de Polibio ni de otros historiadores, sobre qué hicieron con los tontorrones de sus perros.

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