VERANO

02 mayo 2013

Arbeit im Gebiet der Angela

Explotados laboralmente y viviendo de la caridad. Así encontramos a españoles en Alemania, víctimas del abuso y la marginalidad.
"Esto no es tan bonito como lo pintan. Si caes en el empleo en negro, que también aquí lo hay, y no sabes alemán para defenderte, es fácil entrar en una espiral de la que ya no puedes salir", nos explica Gonzalo Andrade, peón de obra que duerme en un albergue de Cáritas de Berlín a la espera de un trabajo que lo saque del pozo.
La imagen que proyecta este país como paraíso del empleo atrae a desesperados, dispuestos a dejarlo todo atrás para huir de la crisis y que acaban cayendo en manos de desaprensivos e incluso en la indigencia. Y son aluvión. Es el lado oscuro del sueño alemán.

 "Nuestros abuelos emigraron y de ellos tenemos esa imagen de que Alemania es mejor, y es verdad que es mejor, lo que ocurre es que cuando llegas aquí te encuentras con una realidad muy diferente a la que esperabas", dice un alicantino al que llamaremos Francisco para ocultar su verdadera identidad.  Tuvo un negocio de charcutería con cinco empleados a los que hubo de despedir antes de cerrar. Lo malvendió todo y se despidió de un hijo de 17 años y otro de 10 para venir a intentarlo en Alemania junto a su mujer y la más pequeña de la familia, una niña de un año que ha dado sus primeros pasos en suelo berlinés.

Francisco había contactado desde España con la empresa IMAN, que nació en octubre de 2012 y que aún exhibe en Facebook un anuncio con la siguiente oferta: "La empresa IMAN GmbH necesita incorporar urgentemente camareras/os de pisos, limpiadores/as y botones (turno de noche) para hoteles en Berlín. En caso de estar interesados, pueden ponerse en contacto con nosotros llamando al número de teléfono…".

IMAN, se dedica a servicios de limpieza en hoteles berlineses, alguno de ellos perteneciente a cadenas españolas. Su nombre o logotipo tampoco aparece en los identificadores del portero automático de esa dirección, pese a que hay constancia de que es ahí donde recibe a españoles recién llegados y distribuye turnos y destinos.

"Pensábamos que trabajaríamos por horas, pero allí nos dijeron que cobraríamos 3,40 euros por habitación. De ahí salían los 8,86 euros por hora de los que nos habían hablado, lo correspondiente a dos habitaciones y cuarto por hora. El problema es que si hay cualquier retraso no te pagan. O si un revisor dice que había una gota de agua sin secar en la mampara del baño te hacen repetir la limpieza entera sin cobrar esa habitación. Las cuentas nunca salen", se queja.

La versión del contrato en español prometida nunca llegó a sus manos y el mismo día en que acudió a la empresa con las dos copias del contrato en alemán, ya firmadas, le entregaron un preaviso de despido que la ley alemana exige notificar con 15 días de antelación. "Me dijeron que no había superado el periodo de prueba. Pero es que el 80% de los que fueron contratados al mismo tiempo que yo tampoco superaron el periodo de prueba", dice indignado, antes de pasar al epílogo de hambre y privaciones que le llevó, junto a su mujer y su hija, a vivir un mes en la habitación de un alemán que, desinteresadamente, les ofreció su casa.

Hasta febrero de 2012, y al igual que cualquier alemán, un español sin ingresos podía solicitar las ayudas de programa Hartz IV, que incluyen alquiler y calefacción, además de gastos de subsistencia por unos 400 euros. Pero en esa fecha y de forma unilateral, el gobierno de Merkel cerró la puerta de esas ayudas a los inmigrantes, alegando que solo 14 de los 17 países de la UE habían firmado el Convenio Europeo de Asistencia Social y Médica.

Detrás de esta medida está la evidente intención de evitar la avalancha de personal no cualificado del sur de Europa, de forma que es imposible acogerse a ellas como recién llegado, al menos hasta que pasen tres meses probados de estancia. Esos tres primeros meses son los más difíciles para los españoles que llegan sin un contrato firmado.

Muchos desconocen, además, la ley laboral alemana, que permite por ejemplo pagar solo una parte del salario a final de mes y aplazar el resto. Le sucedió a Gonzalo, que se vio en la calle junto con sus compañeros de obra cuando, tras el primer mes de trabajo, les pagaron sólo una parte y no les llegaba para el adelanto que exigía el alquiler. Tras cerrar la empresa de publicidad en la que trabajaba en Andalucía y sin perspectivas de trabajo, aceptó un empleo como peón de construcción con una empresa española con obras en la capital alemana al que accedió por medio de un conocido.

"Dormíamos los 15 en un solo cuarto. No nos pagaban el transporte y hacíamos grandes distancias a pie. Pero lo peor llegó cuando, después del primer mes, no nos lo pagaron todo, sino solo una parte. Acudimos a la embajada, pero nos dijeron que era legal. El sentimiento de desprotección es total y, como no hablas alemán, no puedes ni protestar", llora.

Aquilino Cayuela, cuyo último trabajo en España fue como vicedecano en una universidad y que, afortunadamente, no requiere ayudas sociales para vivir, pero que a pesar de su evidente facilidad para los estudios lleva nueve meses peleando con el alemán. "La imagen con la que venía, de un paraíso para encontrar trabajo, no tiene nada que ver con la realidad", dice.  Si piensas que todo el mundo te hablará en inglés, ya puedes ir cambiando de idea. Te hablan en alemán y te exigen, hasta de malos modos, que lo hables tú también, desde la cajera del supermercado hasta cualquiera con el que te encuentres. Para ellos es una cuestión por la que tienes que pasar".

Pero incluso entre quienes llegan con contrato y con grandes empresas se dan situaciones de más que abuso. El gigante de la distribución editorial Amazon, por ejemplo, ha sido acusado recientemente por una trabajadora española de malos tratos y explotación. Se trataba de Silvina, una maestra de arte en paro que accedió a través de una empresa de trabajo temporal a un empleo como personal de apoyo durante la campaña navideña. En un programa de la TV pública ARD acusó a la empresa de haberla sometido a una vigilancia extrema en una vivienda de 80 m² que debía compartir con cinco desconocidos y a la que los guardas de seguridad de la empresa, a los que describía vestidos con parafernalia nazi, tenían libre acceso.

Enfermeras, ingenieros e informáticos españoles disfrutan en Alemania de aprecio, pero quienes trabajan en negro o sencillamente buscan empleo no son exactamente bienvenidos. El estigma del rescate pesa cada día más sobre los españoles. La portada del semanario Der Spiegel ha salido esta semana a los kioscos con la imagen de un paisano a lomos de un asno con el que representa a los europeos del sur, susceptibles de rescates a pesar de, a su juicio, ocultar fortunas en el sector inmobiliario. Der Spiegel iguala la dignidad del amo a la del pollino, tapando los ojos de ambos con una franja negra para proteger su identidad.

Rosalía Sanchez  (Berlín)




10 comentarios:

  1. Es bueno que des publicidad a un escrito como este para que muchos españolitos que se creen que en Alemania atan los perros con longanizas se entere de lo que vale un peine.Si ya de por si la emigración es dura la estancia en Alemania para un obrero español sin saber alemán y sobre todo sin contrato de trabajo puede ser dantesca.
    Es duro tambien para titulados superiores como el prof.Cayuela y yo diría que incluso para ejecutivos de empresas españolas desplazados allí; el inglés lo hablan correctamente los profesionales de nivel medio/alto y en ciudades; si estás en un pueblo es mas difícil y desde luego siempre serás mucho mejor recibido si les hablas en alemán.
    Ellos por contra aunque hablen español NUNCA te hablarán en español a menos que seas superior al tipo en cuestión, en cuyo caso se te cuadra y taconazo, no exagero.

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    1. DON F.J.EUGENIO
      No hay forma, ni perdiendo dos guerras mundiales, de quitarles a los malditos teutones su injustificado complejo de SUPERIORIDAD RACIAL. A nosotros nos miran exactamente igual que a los argelinos o tunecinos.
      Y lo que más les jode es que un ingeniero español haga su trabajo tan bien o mejor que ellos y en la mitad de tiempo. Les puede eso.

      Cuando un teutón, tipo berlinés que es abierto, resulta amable y simpático siempre lo es bajo su condicionante personal de ser DEFERENTE con los "inferiores".

      A los pobres peones que caigan allí sin saber el idioma ni ser expertos en algo, que los dioses los amparen.
      Y, para colmo, no ves el sol en meses y el frío invernal es de COLLONS.

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  2. Lo más triste es que por aquí vemos peones de la construcción e inmigrantes en hostelería en trabajos que niegan a españoles porque les es más fácil pagarles en negro o hacer chanchullos. Duele más el desprecio de los propios compatriotas y el abandono del propio gobierno.

    Por mucho que los desprecien, siguen prefiriendo a españoles antes que a moros y latinos sin cualificar, a esos nos los quedamos nosotros con nuestra natural bondad para todos menos para los nuestros. No los tratamos mucho mejor que los alemanes..

    Por cierto, los alemanes de por aquí son incapaces de decir dos palabras en español, los ingleses y franceses sí, pero los alemanes se niegan en redondo a pesar de los problemas que conlleva, debe ser genético.

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    1. DOÑA CANDELA
      Lo de los alemanes debe de ser porque llevan metidos en el cerebro los ruídos del Bosque (no el entrenador) y su díos Thor, al igual que algunos "Gomez-tegui" no se enteran de nada por el cascabeleo cerebral de Aitor jugando con Amaya.

      Nosotros, como dices, damos trabajo a ecuatorianos, nigerianos o sudaneses pero no lo hacemos con los locales. O no quieren los locales trabajar en esos trabajos de hacer habitaciones en hoteles de aquí y luego se van a Alemania a hacerlos.

      He estado muchas veces en Territorio o gebiet teutón y siempre los he visto como a ciertos elementos de aquí : TONTOS SATISFECHOS DE SÍ MISMOS. Recorriendo Germania de sur a norte los únicos normales a escala europea me han parecido los hamburgueses, ricos, laboriosos, cultos. Y los más "bilbainos", los muniqueses. Y son, por casualidad, los casi únicos católicos de Alemania así como los que más memoria rencorosa tienen de las agresiones históricas de franceses de hace varios siglos.

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  3. Está claro que irte a un pais como Alemania sin ni siquiera saber aleman es bastante suicida. Muy desesperado o despistado ha de verse uno para esto.

    En eso de "no ves el sol en meses y el frío invernal es de COLLONS", los vitorianos tenemos ventaja, nuestro clima es muy parecido. Para ver el sol tenemos que pintarlo o buscar en google image.

    Del caracter aleman no se nada más alla del tópico trabajador y cabeza cuadrada, pero lo que leo es un poco el trato que veo para con otros inmigrantes en España. Son tiempos duros, y ahora alguno se está enterando de que sirve el que tu pais tenga o no una buena prensa internacional. Si los alemanes nos ven mal por el tema de la crisis, eso se lo pone mucho más jodido a los inmigrantes; nada sale gratis, todo pasa factura.

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    1. SEÑOR OGRO
      Aun sabiendo alemán resulta duro trabajar en aquel país por la forma de ser de sus habitantes, tan "bilbainos" como los de BARAKALDO.

      En Vitoria, la "Atenas del Norte" como llamaba un amigo vitoriano, hay hasta lobos por las campas cercanas a Lakua pero algo de luz solar sí veís en invierno. Es que en Hamburgo, Berlín o Nuremberg la luz solar aparece a las 10 de la mañana y desaparece a las tres de la tarde, siendo NOCHE el resto del día. En invierno, claro.

      El efecto, como dices, de las majaderías de ZP y sus chicas, continuado por las girls de Rajoy, por aquellas latitudes les confirma lo que suponían : que "semos" una panda de vagos medio gitanos. Y eso endurece mucho las condiciones laborales de quienes van a buscar trabajo.

      En Vitoria, sin embargo, disfrutaís de una gran ventaja con respecto a Alemania : que Lakua está llena de guipuchis y al tener roce con los patateros os vais civilizando poco a poco.

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    2. Jajajajaa

      Jamas nos civilizarán los guipuchis, siempre patateros, y siempre dandole al rioja alavesa; aunque nos descolguemos de vez en cuando por los montes perdidos a visitar alguna sidreria.

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    3. PROBES. Qué despiste llevaís algunos. En cuanto circulaís un poco hacia Gamarra os topaís con la Gran Guipúzcoa, si os deviaís hacia Nanclares, Espejo, Pobes, etc. entraís en territorio burgalés, y a poco que os dé por subir a Opacua llegais sin daros cuenta a Vizcaya.
      Os vaís a comer chuletillas de cordero en una bodega de Oyón y estaís pegados a Logroño capital.
      Para colmo teneís a las fuerzas opresoras e cinco minutos, en cuanto os acercaís a Miranda.

      No podeís salir de la Florida y de las calles Zapatería, Cuchillería, Pintorería, etc.

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  4. interesante, como siempre, la información. Tampoco Alemania es ningún paraíso, me temo que este fuera de los libros no existe.
    saludos

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    1. DON JOSÉ ANTONIO
      No quisiera, bajo ningún concepto, vivir en Alemania y muchísimo menos tener que trabajar allí. Es un país inhóspito y duro, con unos habitantes que se creen el ombligo perfecto del Planeta. De los que aquí calificamos de TONTOS MACIZOS porque creen que son la "reostia" en TODO.

      Y son organizados porque a escala INDIVIDUAL son unas nulidades.

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