VERANO

14 noviembre 2012

SUIZA secretos sucios

Entre 1942 y 1981, y sólo en el cantón de Berna, más de 10.000 personas fueron encarceladas, sin juicio ni sentencia, siguiendo leyes morales de mediados del siglo XIX. Muchos  de los encarcelados eran menores de edad.
Los embarazos, las borracheras, la desobediencia a los padres, la vagancia... eran motivos suficientes para acabar en prisión.

"Destrozaron demasiadas vidas y esto lo llevaremos con nosotros hasta el día que nos muramos", recuerda entre sollozos Ursula, la cara visible de unas víctimas que han estado en silencio durante décadas.

Ahora, la publicación de un libro sobre una de las mayores vergüenzas de Suiza en el siglo XX ha puesto el pasado sobre la mesa y ha obligado al Gobierno a disculparse oficial y públicamente por tanto dolor injusto.

El país alpino, que suele alardear de tener la democracia más participativa del mundo y ser un buque insignia del respeto a los derechos humanos, guarda en el patio de atrás prácticas dictatoriales.

Aquellas "detenciones administrativas", que recuerdan a la Ley de Vagos y Maleantes del régimen franquista, fueron un intento, casi eugenésico, de apartar de la sociedad a aquellos que no encajaban en ella moralmente.

La mayoría de las víctimas que acabaron en la cárcel por mala conducta pertenecían a familias desestructuradas y de pocos recursos. Los hijos de los ricos tenían más suerte y acababan en internados de postín.

En 1967, con 17 años y  un niño de cinco meses en sus entrañas, Ursula ingresó en la prisión de mujeres de Hindelbank, a pocos kilómetros de Berna. Estaba embarazada de un hombre divorciado de 24 años con el que hacía dos que mantenía una relación estable.
Sus padres querían salvarla de semejante deshonra y pidieron ayuda a las autoridades locales. Aunque intentó huir a Italia con su pareja, fue detenida "para su propia protección" y encarcelada durante un año y una semana.

"Mis padres pensaron que me llevarían a algún reformatorio, pero Hindelbank no era otra cosa que una cárcel subsidiada por los crédulos", explica todavía escandalizada de que sus progenitores tuvieran que pagar 6.774 francos suizos (unos 5.400 euros) por el tiempo que allí pasó.

Un negocio redondo para el Estado porque cobraba un dinero que no se gastaba. Los internos ni contaban con terapia psicológica ni educación académica ni se les enseñaba una profesión para que después pudieran reinsertarse en la sociedad, explica Dominique Strebel, autor del libro que ha ruborizado al pueblo suizo, hasta ahora ignorante en su mayoría de estas atrocidades.

"La única terapia era el shock de estar en la cárcel con otros criminales para que no quisieran acabar como ellos", subraya el periodista.

Sin duda, el momento más duro para Ursula fue dar a luz y que le quitaran a su hijo a los 10 días para darlo en adopción. "Me pasaba el día gritando e intenté quitarme la vida varias veces", dice con la misma impotencia que debió de sentir en aquellos días. A los tres meses, consiguió que se lo devolvieran.

Otras no tuvieron tanta suerte. Su amiga Mady, detenida con los mismos pretextos, también parió en la cárcel: 44 años después, todavía no ha encontrado a su hijo. A otras, además de quitarles a sus recién nacidos, las esterilizaban. Una medida sin vuelta atrás.

En Hindelbank, las presas por "detención administrativa" eran tratadas como el resto de criminales, explica Strebel.

Trabajaban cinco días y medio a la semana en jornadas de 10 horas. El resto del tiempo estaban aisladas en sus celdas. Lo único que las diferenciaba de otras presas, además del color de su ropa, eran las condiciones de su encierro: las criminales cobraban por su trabajo, las díscolas lo hacían gratis. Y lo que es peor, a diferencia de las que habían sido juzgadas, no sabían el tiempo que pasarían entre rejas ni tenían derecho a apelar su sentencia. Porque no había sentencia alguna.

"Durante 30 años me sentí como un cubo de basura", se lamenta Ursula Biondi.

Aun así, la vida de Ursula ha sido como la de Cenicienta. Tras su paso por la cárcel y una juventud durísima, acabó trabajando en Naciones Unidas. Ahora vive en uno de los barrios más exclusivos de Zúrich y disfruta de una vida acomodada al lado de un abogado de renombre. Su caso se cuenta entre las excepciones porque la mayoría de los "detenidos administrativamente", al recuperar la libertad, acabaron cayendo en las drogas, el alcohol y la prostitución.


Los hombres lo tuvieron todavía peor. A pesar de que las que dan hoy la cara son mujeres, lo cierto es que el 90% de las víctimas eran del sexo opuesto.

Christoph todavía se emociona cuando habla de aquellos años. Su delito fue huir de las duras condiciones del campo para alistarse en la escuela naval de Hamburgo con tan sólo 16 años. Pero en 1976 le detuvieron en la frontera y pasó seis meses en la prisión de Dietisberg, donde fue obligado a hacer trabajos forzosos. "Íbamos a la montaña a buscar leña, con botas finas y clavos en las suelas", recuerda este mecánico.


En 1974, Suiza ratificó la Convención de Derechos Humanos, pero la ley de la vergüenza no se derogó hasta 1981. Tras décadas de silencio, un grupo de parlamentarios de izquierda trabaja para que se repare el honor de estas víctimas y se las compense económicamente. Por el momento, ya han conseguido la disculpa pública de la ministra de Justicia, Eveline Widmer-Schlumpf.

Sorprendentemente, este no es el único capítulo oscuro en la historia reciente del país. Todavía queda pedir perdón por las esterilizaciones forzadas y la venta de niños pobres a granjeros.

¿Necesita Suiza una ley, justificada, de la memoria histórica?

Estos helvéticos nos la han pegado durante décadas figurando como el modelo de "civilizados", liberales y ultra-demócratas. Al parecer, el nazismo y la simiente de Adolf llegó a demasiados sitios y ha estado y está vigorizándose permanentemente.

Javier Tellabeltz


ALGUNAS DE LAS VÍCTIMAS

19 comentarios:

  1. Suiza mantiene una legislación muy rígida en cuanto a menores, pero no sabía que hubieran ocurrido estas cosas, me suena de otro post tuyo. Deberían haberse quedado con el término medio irlandés.

    Estas cosas no se divulgan más por aquello de que "La Suiza" cuida de los ahorros de medio mundo y no es plan de darles mucho la tabarra con esas nimiedades que comentas.

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    1. DOÑA CANDELA
      Estas cosas han sucedido recientemente en ese "ejemplar país de demócratas con referendums hasta para aprobar la subida del botellín de cerveza". Lo que te suena es porque todo esto lo puse un día en el otro Blog y lo he traído aquí (como haré con algunos más) por el interés del tema.

      Claro, la explicación que tú das hace que nadie se entere de estas cosas : hasta los más "limpios" del Mundo tienen dinero sucio en sus Bancos.

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  2. Con lo simpáticos y educados que aparentan ser, vaya con los suizos y sus costumbres con la juventud. Eso es puro nazismo mezclado de islamismo de la Sharia.
    Los de Irán los mirarán con simpatía.

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    1. DON ZALDUM
      No creas que hay gran diferencia, yo diría que viene a ser muy parecido, la mentalidad de los nazis y de los curas islamistas.

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  3. La simiente de Adolfo salió de la Austria de los valses. para que te fíes de los civilizados.

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    1. Todos estos pangérmanicos (al fín y al cabo para Cayo Julio Cesar no había apenas diferencia entre helvéticos y germánicos) no pueden superar su asco y desprecio congénitos hacia los inválidos, los defientes físicos, psíquicos, los mendigos, los jovenzuelos transgresores de sus normas calvinistas de convivencia, etc..

      Ya lo explicaba el escritor Malaparte en su novela "La Piel".

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  5. ¡Coño! Don Tella que calladito se lo tenían estos suizos. Luego dicen que si los alemanes sabían o no sabia. Pues mira en pleno siglo 21 y ni idea teníamos (yo por lo menos) de estos mini-nazis y les creíamos medio lelos con sus relojes de cuco.
    Saluditos.

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    1. DON ROBERT
      Es que allí donde menos te lo esperas encuentras nazis e imitadores de Mengele. Parece que a todos estos germanizados las neuronas les piden montar "campos de concentración" para lo que sea.

      Como bien dices, parece que sólo se dedican a relojes de cuco y a bancarios pero, como dice Doña Candela, los que saben de estas actividades se las callan porque hasta los del Vaticano esconden sus dineros negros en sus Bancos. En los suizos.

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  6. Lo que yo no me creo es que los suizos no supieran de tales prácticas: hasta 1981!!!!. Esto me recuerda a todos esos alemanes que en 1945 no sabian de los campos de concentracion cuando vivian al lado.

    Estas sociedades tan calvinistas, tan ordenadas, que tanto respeton nos dan cuando las comparamos con el desmadre de nuestras sociedades, parece tienen también un lado oscuro nada recomendable.

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    1. SEÑOR OGRO
      Es muy posible o probable que los suizos SÍ supieran de estas actividades porque los calvinistas y sus costumbres sociales son muy del estilo de los Inquisidores del XVI.

      De donde se deduce que los únicos que tenemos "progres" defensores de todo tipo de delincuentes y de terroristas y sus derechos humanos es en la imperialista Castilla, y no nos habiamos dado cuenta de que "semos" los más modelnos.
      Al final va a resultar que el Fidel Castro es un aprendiz.

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    1. DON GEORGE
      Estas actuaciones, habitualmente, las desconocen en todas partes, incluídas tierras suizas, porque se ocultan y existen demasiados intereses internacionales para sacarlas a la luz.

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  8. Ahora entiendo la razón de la disciplina suiza y de esa limpieza característica de sus calles y edificios. Ignoro qué castigo impondrán hoy día al jovenzuelo que se dedique al grafiti o al inocente vicio del botellón, pero imagino que será consecuente con las costumbres del país.

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    1. DON BWANA
      Imagínese a los mocetes de España montando allí botellones y haciendo grafitis, como dice usted, la que les puede caer encima con esas "COSTUMBRES" CALVINISTAS SUIZAS".

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  9. Es tremendo que en una país de la civilizada Europa y a finales del XX, tras lo que sabemos pasó en Alemania con los nazis, estos suizos hayan practicado las mismas o parecidas actuaciones con los que ellos consideran "marginados sociales" de su sistema.

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    1. DON LUCIO
      No olvides que los suizos son de etnia germana, como nos recuerda Don Capi, y que llevan en los genes un desprecio absoluto a las personas como tales.

      Unicamente tienen algún tipo de trato humano igual al de ellos entre sí con los GRUPOS. Nunca con los individuos. Y si los grupos están compuestos de gentes consideradas como no aptas para la convivencia, tampoco a esos grupos los respetan en absoluto.

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  10. Hola a todos. Soy nuevo en los blogs y voy a tratar de hacer comentarios en los blogs que me lo permitan.

    Lo ocurrido en Suiza es realmente aterrador desde la perspectiva de que esas cosas suceden en la actualidad y tras tantos genocidios habidos en el Mundo en el siglo XX.

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    1. DON ARREGUI
      Bienvenido al Blog. Eres bien recibido aunque seas novato. Espero que te vaya gustando lo que se publica aquí.

      Un cordial saludo

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