06 agosto 2012

Terrible Capilla Sixtina

Fue el capricho de "El Terrible", el papa que la quería a su mayor gloria, por eso Miguel Ángel, que terminó enfermo y harto tras cuatro años en el andamio, se vengó ocultando en sus frescos mensajes nada cristianos. ¿Será por eso que el Vaticano no está celebrando ahora sus 500 años?

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El papa Julio II ordenó a Bramante, Rafael y Miguel Ángel la construcción del Vaticano.
El verano de 1512 un agotado Miguel Ángel se bajó por fin de las alturas. Contorsionando su cuerpo, alimentándose mal y durmiendo poco, a los 37 años había coronado su obra a un alto precio: sufría escoliosis, reumatismo, problemas respiratorios, retención de líquidos, piedras en el riñón y problemas de vista.

Bajó y se lavó las manos. Había perpetrado un ingenioso acto de ocultación de una obra subversiva

Durante siglos la suciedad de polvo y hollín de velas acumulados en las pinturas impidió verlas en todo su esplendor; tras su limpieza, entre 1980 y 1999, se descubrió que esos frescos eran vitriolo puro.

Miguel Ángel engañó al papa y coló de matute decenas de mensajes velados, potentes exabruptos contra la corrupción de la Iglesia e insultos personales a Il Papa Terribile, el chiflado Julio II, que le hizo el encargo a mayor gloria de sí mismo.

Cada año cuatro millones de turistas abarrotan las 2.000 salas de los museos vaticanos, el complejo museístico más visitado del mundo. El motivo principal es ver la Capilla Sixtina, que obligó a Miguel Ángel a vivir subido a los andamios cuatro años y medio para pintar el mayor fresco del mundo cristiano: más de 1.100 metros cuadrados.

Cuando una obra es tan famosa que sale en los delantales, paraguas y calzoncillos, lo suyo es que todos sus centenarios se celebren con ruido y alharacas. ¿Por qué el Vaticano no ha organizado ningún programa de festejos a la altura de la circunstancia?

Lo cierto es que hasta hace poco no era mucho lo que sabíamos de la Capilla Sixtina. Una pregunta fundamental nunca había sido respondida: ¿qué es realmente lo que se representa en el techo de la Sixtina?

La historia del arte no ha sido de ninguna ayuda, obsesionada con la homosexualidad de Miguel Ángel, que se perdía por las musculaturas. Lo primero que llama la atención es el terror. Miras desde abajo e intuyes que algo muy preocupante está representado arriba. La expresión de la cara del profeta Jonás inclinado hacia atrás en su trono es como si estuviera siendo atacado por un Tyrannosaurus Rex.

¿Y la bella sibila de Delfos?, ¿por qué está tan atormentada? Desde el suelo, aparecen ansiosos, si pudiéramos levitar un poco y acercarnos más los veríamos petrificados. Y no son los únicos. Los tipos desnudos sentados en el techo también están aterrorizados. Los antepasados de Cristo están aterrorizados. Los angelitos que zumban a los profetas están aterrorizados. Eva está aterrorizada.

Incluso en tiempos descreídos como los nuestros, no es fácil dejar se sentir un repeluzno porque todo indica que algo bíblicamente portentoso está representado. Otra cosa que nunca ha sido satisfactoriamente explicada es el comportamiento de Julio II, el papa que encargó la obra. Incluso para los estándares psiquiátricos del papado, Julio estaba como una chota.

Lo llamaban Il Terrible y no defraudó al mote, lo primero que hizo al acceder al solio pontificio fue derribar la basílica de San Pedro, que era la iglesia más importante de la cristiandad y tenía más de 1.000 años. Fue el único pontífice que dirigió un ejército en una batalla completamente temeraria; con su arrogancia vaticana se puso a la cabeza de sus soldados para reconquistar las grandes franjas de tierra papal que habían ocupado los invasores franceses.

Había habido otros papas locos. Había habido otros papas arrogantes. Pero ninguno tan loco ni tan arrogante como Julio II, que tenía complejo de Mesías.

Le dijo a Miguel Ángel lo que quería exactamente de él, le dio un preciso mapa iconográfico, una detallada hoja de ruta para que ensalzara su gloria y su condición de Mesías. Eligió al hombre equivocado.

Entre las casi 300 figuras del fresco no hay ni una sola cristiana. El 95% son temas y héroes judíos; el resto, símbolos paganos.

Miguel Ángel recurrió a la Cábala y al Talmud para cifrar su mensaje. Los expertos en judaísmo Benjamin Blech y Roy Doliner, en el libro "Los secretos de la Capilla Sixtina" (Aguilar, 2010), revelan el verdadero significado que atraviesa el tupido velo de enigmas de la mayor obra pictórica de la historia.

El artista eludió la censura papal con códigos simbólicos, mensajes esotéricos y detalles, como un prestidigitador que aturde al auditorio para evitar que dirija su atención a la mano del truco. Parece una obra sobrecargada y excesiva. Lo es… pero a propósito: un bosque es el mejor lugar para ocultar un árbol. 

Cuando el papa entre en la capilla por la puerta principal, Zacarías estará sentado encima de su cabeza, en el lugar donde Julio II quería que se pintara a Jesucristo. Zacarías fue quien denunció a los sacerdotes corruptos del Segundo Templo Sagrado. Profetizó que si los sacerdotes no abandonaban su comportamiento, el templo sería pasto de las llamas.

La figura es una alusión a la podredumbre de Julio II. Para evitar la cólera del papa ante la suplantación de Jesucristo por Zacarías, Miguel Ángel lo halagó pintando al profeta con la cara del pontífice. Un inocente angelito rubio está haciendo un gesto obsceno en la nuca: tiene la mano cerrada en un puño y el pulgar asomando entre los dedos índice y corazón. El gesto queda un poco borroso porque si el papa lo veía, la vida de Miguel Ángel no valdría nada.

La creación de Eva, en el quinto panel empezando desde el altar, permite observar que la fruta prohibida no es una manzana, si se mira con atención se aprecia que los frutos que cuelgan de la mano de la serpiente son jugosos higos verdes. El Talmud dice que Dios nunca nos presenta una dificultad a menos que haya creado una solución al problema, por lo tanto propone que el Árbol de la Vida era una higuera porque así Adán y Eva podrían ocultar la vergüenza de su transgresión cubriéndose con hojas más grandes que las del manzano.

En la posición de Adán extendiendo el brazo para coger un higo, su órgano sexual está delante de la cara de Eva. Si ella volviera la cabeza, estaríamos ante un panel clasificado X.   El último profeta del ala Norte, junto a la pechina del altar, es Jeremías, el agorero que alertó a los sacerdotes corruptos de que el templo sería destruido a menos que acabaran con la corrupción.

En el pergamino a la derecha del profeta se lee la letra alef, a su derecha está el carácter de otra letra hebrea, la ayin. Alef significa "uno" y representa a dios, que es el único. En la numerología hebrea ayin representa el 70, por el número de naciones paganas que fundaron los descendientes de Noé, mientras que sólo uno (Sem) fundó el pueblo judío.

El mensaje de uno frente a 70 es una advertencia al papa para que vuelva a la pureza del cristianismo frente al materialismo pagano, la avaricia y el nepotismo.

En los lunetos de la pared Norte hay un anciano rabioso que grita a la cabeza esculpida que remata su bastón de madera y parece un retrato del mismo anciano, con su misma barba puntiaguda, que refleja su expresión y le devuelve los gritos. Es una caricatura, se trata de una burla de otro anciano barbudo, el que se sentaría justo debajo: Julio II.

Éstas son algunas de las perlas del collar subversivo de Miguel Ángel, que dejó también una bomba de relojería en la imagen de la última de las sibilas. Es la sibila libia, famosa por sus palabras sobre "la llegada del día en que todo lo oculto será revelado". El artista la pintó pensando sibilinamente en el día en que los mensajes ocultos salieran a la luz.

El Vaticano no parece mostrarse muy interesado en descifrar el código Miguel Ángel, tal vez por eso no celebra el quinto centenario. Claro que tal vez su discreción nada tenga que ver con la aterrorizada expresión de los profetas.

Tal vez la única razón sea que la capilla tiene ya overbooking y no necesita marketing extra. Tal vez.

Miguel Ángel eludió la censura papal con códigos simbólicos, mensajes esotéricos y la profusión de figuras y detalles. En el segundo panel central, empezando desde el altar, se representa la separación del día y de la noche.
Miguel Ángel llevaba subido al andamio cuatro años terribles, sin poder dedicarse a lo único que le interesaba: la escultura.

Estaba enfermo y harto, y encontró la manera de insertar un desaire cósmico, nada menos que el trasero del mismísimo dios padre .


Gonzalo Ugidos



7 comentarios:

  1. Menuda gresca que se traen ahí arriba unos cascando a otros y los más pasmados de miedo. El tipo tenía que pintar todo tumbado sobre la espalda y los andamios le quitaban luz, una posición muy incomoda solo él sabia lo que saldría cuando todo secara y se retiraran los andamios "Todo saldrá a la Luz". La obra costo el gran cisma en el cristianismo por la simonía del Papa y sus cuates "Todo por el Poder y la Pasta". Unos papas muy terrenales.
    Saluditos.

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    1. DON ROBERT
      Estás muy impouesto en el tema. Al parecer a los déspotas de vez en cuando un genio se las pega y bien dadas, como en este caso.

      A saber qué explican los curillas-guias que conducen rebaños turísticos de monjas por esas galerías vaticanas sobre esta pintura.

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  2. Me parece genial. En cierta forma, gracias al Papa Julio podemos disfrutar en nuestros días de estos impresionantes frescos que invitan a la reflexión. Miguel Angel era un genio, se lo tuvo que pasar muy mal, es natural que se permitiera una pequeña venganza.

    De todas maneras, cualquier obra de arte cuenta con un componente subjetivo importante. Es como la polémica sobre el cuadro de Leonardo, Cristo y sus apóstoles o también María Magdalena, la Monna Lisa es hombre o mujer, la Dama de Elche Dama o guerrero y así, en general.

    Lo cierto es que Miguel Angel era más escultor que pintor, La Piedad es una obra perfecta, viva, nada que ver con esos torsos deformes de la Capilla, aunque el conjunto es magnífico.

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    1. DOÑA CANDELA
      Sí, Julio II era un déspota que tuvo a Miguel Angel bajo la bota pero éste se vengó de él forma genial, con suficiente inteleigencia como que nadie se ha dado cuenta hasta 500 años después.

      Otro que dejó jeroglíficos y mensajes escondidos en sus cuadros es DURERO, genial pintor y grabador, amigo de Leonardo. Es el inventor del CUADRADO MÁGICO, jeroglífico numérico que aparece en su cuadro "Melancolía".

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  3. ¿¿¿¿Qué haría yo sin tí?????????Me acabas de contar algo que desconocía por completo.Sí sabía de su ardua tarea por supuesto, pero desconocía lo de los mensajes que estaban ocultos.Muyyyyyyy buena idea después de lo que este hombre aguantó!!!Ahora nos tenían que descifrar los mensajes. Quizás...dentro de unos añitos te enteres tú y lo pongas en el blog para delicia de todos jajajjajajajajjajaja.Milllllllllllllllllll besitosssssssssssssssssssssss

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    1. DOÑA MIDALA
      Midalita me estás vacilando a la galega lo que viene a suponer que tratas de dejarme sin pelo. Voy a ver si voy un día de estos por Roma y descifro esos mensajes de Miguel Angel para que te quedes tranquila en tu curiosidad insaciable.

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