VERANO

11 julio 2012

El chispas avispado

Tenía copias de las llaves. Entraba a escondidas. Su sitio preferido: el Archivo Histórico, donde se guardan los mayores tesoros... Así actuaba el electricista que robó el Códice Calixtino
                                                              ------------------------
El electricista detenido, Manuel Fernández Castiñeiras , junto a sus "cómplices": su esposa Remedios y su hijo Jesús. Parte del botín hallado en una de las viviendas del electricista, que incluye 1,2 millones de euros, además de 30.000 dólares y una pequeña cantidad en pesetas y juegos de llaves de acceso a la Catedral.

El libro está guardado en una cámara provista de alarmas y cuatro puertas conectadas impiden que nadie lo toque. Es el 5 de julio de 2011. Excepcionalmente, un investigador americano, acompañado del experto en temas medievales de la catedral compostelana, ha accedido a la cámara. Quiere investigar y tocar de primera mano una de las piezas más cotizadas del archivo. La excepción de la visita propicia otra excepción y el investigador tiene que salir de repente: lo llaman y deja el libro sobre una mesa con la única protección de una puerta cerrada con llave.

Un hombre, de nombre Manuel Fernández Castiñeiras, de profesión electricista y ex trabajador de la Catedral de Santiago  (permanece al acecho y consigue romper el cerco porque el sistema de seguridad está desconectado) utiliza su llave, se apodera del Códice y lo roba para cobrarse una cuenta pendiente e imaginada. Manuel lo tiene todo preparado. Siempre se sitúa en la misma esquina del claustro cuadrado que permite acceder a distintas estancias, entre ellas el Archivo Histórico.

Con un maletín de herramientas vacío y una bolsa de plástico en sus manos se pasa las horas mirando hacia la nada y esperando su oportunidad. Quiere vengarse y, durante al menos un año, lo consigue.

Las  páginas del Códice contienen numerosos grabados y miniaturas que ilustran pasajes de la ruta y escenas bíblicas.del siglo XI.. A pesar de la importancia de lo robado, el destino provisional que Manuel elige para la joya documental es una bolsa de plástico.
Durante 25 años, el electricista trabaja como empleado autónomo en el templo santiagués. Va a diario. Cambia las bombillas, arregla los enchufes, incluso cuelga algún cuadro y lo hace bien. Su constancia y la perfección de su trabajo le generan una amistad duradera pero interrumpida con el deán, José María Díaz.

La relación entre ellos siempre fue buena y Manuel consigue lo que quiere porque se ha ganado la confianza del canónigo mayor. Entre los frutos obtenidos por esa relación está la posibilidad de acceder a todas las estancias del templo, incluso aquellas más secretas y escondidas para la feligresía. Sin embargo, el electricista  consigue copia de "casi todas las llaves".

Todo es el resultado de 10 años de trabajo sistemático. A la misma hora y por los mismos sitios se pasea  y trata de averiguar qué se esconde dentro de los cofres y de los armarios . Luego, celosamente, vuelve en los días sucesivos y recoge lo que puede. Hace acopio de monedas romanas, bandejas, cálices, ornamentos litúrgicos y siempre las manda al mismo destino: la bolsa de plástico. Roba también los cepillos: 250.000 euros en metálico, se calcula, en un año.

Para ejecutar sus fechorías decide no levantar sospechas y, como si de un hombre piadoso y bueno se tratara, escucha misa a las siete y media de la mañana. Luego llega el momento de comenzar la faena y aprovechar el día. El proceso termina cuando coloca lo robado en el mercado. La venta del material sustraído a lo largo de los años a joyeros y orfebres, según fuentes de la Catedral, le hace atesorar más de un millón de euros en metálico y le permite comprar propiedades tanto en la capital gallega como en la costa.

Obstinado y con fijaciones constantes, no deja de perseguir su objetivo hasta conseguirlo. El deán de la Catedral es objeto de uno de esos caprichos. Su desencuentro tras una intensa amistad no impide que todas las mañanas acuda a su encuentro y le exija deudas pendientes contraídas por los servicios prestados. El lugar para el ajuste de cuentas es en su rincón favorito, la puerta del Archivo Histórico.

Allí, con su uniforme de campaña y con las facturas en mano, lo espera. Hace gestos visibles desde la distancia con los brazos y exige verbalmente el pago de 60.000 euros. La confianza y la relación con el canónigo provocan excesos en el tono de la conversación que se eleva por momentos, envolviendo el claustro silencioso de la catedral compostelana.

El resto del clero y los trabajadores escuchan las exigencias del electricista pero "pronto se convierten en rutina y ya no llaman la atención". quejas diarias Las reclamaciones se intensifican desde hace cinco años.  Ni un sólo día, asegura el responsable del Archivo, Segundo Pérez, deja de ir para hacer siempre lo mismo: quejarse, reclamar y esperar su recompensa.

A pesar de que su rostro es conocido por los canónigos y el resto del personal, apenas se relaciona con ellos. Quienes lo ven se imaginan cómo es por sus costumbres y sus fetiches. Y es que llegó a acumular gran cantidad de papeles, cartas, sobres y folletos. En su recorrido habitual se detiene para meterlos en bolsas y llevárselos con él. No discrimina y se interesa de igual forma tanto por los trípticos sobre los horarios de visitas al templo como por la última factura de la luz o del agua.

La falta de una selección también afecta a los libros y objetos que roba. De hecho, como si de un obseso se tratase, se coloca detrás de las puertas y entra en las estancias cuando quedan vacías. Luego recoge lo que encuentra y se lo lleva. Su selección de objetos no se inspira precisamente en el valor material de lo robado, sino más bien es aleatorio y se limita a lo que tiene a su alcance.

Pero la ejecución del plan de Manuel no termina hasta buscar un lugar seguro y temporal para los objetos que roba. Y su lugar preferido era un garaje. Un bajo situado en una calle de la parroquia de O Milladoiro, en la periferia de Santiago que sirve de escondite y de lugar seguro. Junto a cajas de cartón, útiles de trabajo y bombillas fundidas también hay obras de arte.

Manuel Fernández Castiñeiras visita todos los días el garaje. Nadie sabe por qué. Sus vecinos de barrio lo ven, pero no observan nada extraño salvo que revuelve papeles. La visita es siempre a la misma hora. También acude sobre las ocho de la tarde al piso que su hijo tiene enfrente de su domicilio en la calle de Rosalía de Castro de Ames.

Estas costumbres se repiten día tras día, como el saludo imperceptible que dedica a quien se encuentra.

Ahora ya todo termina. La película del Códice Calixtino que protagoniza Manuel, pero que encuentra la complicidad de su mujer, Remedios Nieto y de su hijo, Jesús Fernández, concluye con un final casi feliz, con la devolución del Códice a su legítimo propietario ( el Tesoro artístico español)  y una más que probable larga estancia en prisión para los presuntos culpables. Por cierto, el deán sabe que el libro es el original porque, en su día, ha hecho una marca con tinta indeleble…



NOTA:
El otro que debiera de ser encerrado ( en mazmorra o en sanatario mental) es el Dean ese que sobre un texto del año 1140 hace "anotaciones a boli o a lapiz", y que además no se entera de que el librito vale en el mercado mundial más de cien millones de euros.

Su narrador, Aymeric Picaud fue un clérigo francés con pocos conocimientos históricos, mala leche y enormes prejuicios que pone verdes a los españoles, especialmente a vascos y navarros. El lector que desee disfrutar de verdad con un texto realmente jugoso que vaya a mi post en la url = 
http://tellagorri.blogspot.com.es/2009/09/aymeric-picaud-y-sus-descripciones.html


 El historiador García de Cortazar  había asegurado, cuando desapareció,  que “es como si desapareciera el Museo del Prado, El Escorial, La Alhambra o la Mezquita de Córdoba"

 

16 comentarios:

  1. Veo que volviste bien del país de la fantasía de los parises. ¿Que tal los gabachos? ¿Son tan antipáticos los parisinos como los pintan o son más?.
    El electricista tenía enchufe, jejejej. Que inexplicable todo. Que tipo tan raro. Todos los días robaba algo y como una hormiguita iba cumulando, pues te han jod*d+ la jubilación por todo lo alto chaval. Peor que si lo hubiera metido en Bankia.
    Saluditos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. HOLA DON ZORRETE
      Lo cierto es que yendo con dos niños de 6 y 5 años poco tiempo queda para tratar de parlar con un parisién, el gabacho por excelencia, el supremo refinado siempre subido a su torre de grandeur, pero siguen como siempre : las jeunes femmes circulando como jarrones chinos de la dinastía Ming, los mutikos ni te ven y el resto son todo africain.

      Pero conociendo la clase de ganado hay maneras de conseguir que en los bistrots y bares te hagan caso. En les rues no hay que intentar nunca preguntar nada porque es sabido que no saben ni en dónde viven ellos.

      El chispas éste es un codicioso pero el DEAN es tonto hasta cubrir la nota máxima.

      Cordiales saludos

      Eliminar
  2. El relato es un sainete, una cosa bufa alucinante.
    Este dean no puede seguir en el cargo. Le desaparecian obras de arte, dinero del cepilli en cantidades asombrosas ¿y no hacía nada?. ¿Notas en el códice?.

    Y el chorizo, amen de eso, yo creo que tiene alguna tara porque lo que hacía no es normal. Aaaaaalucinante.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. SEÑOR OGRO

      Sí, es un conjunto de hechos que forman una chapuza BUFA, como dices, porque a ese Dean le podían haber robado, sin que se enterara, hasta la estatua del Santo Jacobo.

      El chispas se iba llevando objetos de valor que luego vendía, e incluso vaciaba la caja de las limosnas como si fuera un inspector de máquinas OTA.

      Prueba a leer lo que decía el buen abate Picaud especialmente de alaveses y vizcaínos. Te vas a reir.

      Eliminar
    2. Eatoy por buscar su tumba para presentarle mis respetos en forma de zurullo monumental.

      Eliminar
  3. Esa Iglesia esta encabezada por un tibio como es D. Julián Barrio y a partir de ahí todos cortados por el mismo patrón; en lugar de ser buenos, van de buenos que es mucho peor.
    El electricista ademas de ladrón puede tener un problema de cabeza, por que ir todos los días a reclamar algo de palabra, sin tomar medidas judiciales si procedía, no es normal.
    Las apreciaciones de Picaud sobre navarros y vascones fue lo primero tuyo que conocí y me encantó para restregarselo a los polikarpios.
    Me alegro de tu vuelta, se te hechaba de menos.
    Salud
    PD. Lo de las notas a lápiz del Dean, es para correrlo a gorrazos por todo Santiago de Compostela y llegar dándole hasta Finisterre.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. DON JAIME
      No tengo el gusto de conocer a ese señor BARRIO pero tampoco tiene que ser una "eminencia" desde el momento que tiene un DEAN como el que tiene y que debiera de estar en una Residencia. De ahí para abajo los restantes aún serán más inútiles. A ese curilla le dejan ver algún pergamino egipcio de cuando Nefertiti y seguro que le añade dibujitos.

      Me alegra saber que te gustó el conjunto de parrafitos que el Abate nos dedicó hace casi mil años.

      Eliminar
  4. Pues vaya, así que un librito algo sucio, mu viejo y lleno de dibujitos y letras vale una millonanda... me parece desproporcionada esa cifra, hay revistas con fotos, letras y culos que cuestan muchísimo menos y son más entretenidas.

    Y ahora me apetece tocar un poco los cojones con la que está cayendo. El nunca suficientemente adorado ZP regaló a los sindicatos una millonada escandalosa por no sé que historia de compensación por las pérdidas en la guerra civl, se me ocurre que ahora que tenemos las arcas llenas podríamos compensar a la iglesia por las pérdidas en esa misma guerra (y la República).

    Con este libro como botón de muestra les podemos ir dando las llaves de lo que queda de Apaña a la iglesia.

    Ahora que no nos oyen las parientas... los gabachos son unos amariconados pero las francesas (algunas, of course, las de los veranitos en vacaciones) si no existiesen habría que inventarlas POR DIOS, ¡QUE IDIOMA Y QUÉ ACENTO!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ahí va!

      http://www.youtube.com/watch?v=CLKNuhDmfvQ

      Eliminar
    2. ¡virgen santa del amor hermoso!... menudita, morenita, voluptuosa, francesa... me ha alegrado Vd. la mañana Señor Ogro.

      Eliminar
    3. SEÑOR OGRO
      Primas de esas son las que nos gustan al Isra y a mí, pero el Isra tiene un problema :a él le gusta que sean monógamas ( o sea para él solito) y ellas son cuasi-todas POLIGAMAS o MULTIGAMAS.

      Eliminar
    4. DON ISRA
      Ya ves, a unos simples papeles viejos y con filigranas horrorosas los valoran como si fueran rascacielos neoyorkinos, cuando como dices son mucho más entretenidos los papeles que llevan una portada que pone PLAY BOY y contiene conejitas de lo más monas.

      Las petits filles de 18 años son de lo más agradable, como comentas, POR SU ACENTO y su IDIOMA. Olálálá y olé, olé olé.

      Eliminar
  5. ¡Ejem..! ¿Sobro..?

    Pos bueno, yo ya me iba pero no sin decir que es de suponer que el electricista tarado tendría sus contactos para vender las chuches, o sea, que no era tan tarado al fin y al cabo.

    Por cierto, los de la poli de por allí no se enteran mucho de nada ¿no?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. DOÑA CANDELA
      Donde haya una alicantina con ancestros vascos no hay jeune fille française que se le iguale, por mucho acento y nucho Olálálá que diga. Y si para colmo es matasanos de profesión, con esa libidinosa bata blanca que llevaís, soís el nom plus ultra de la glamour.

      Ya sabes que a los chicos de aquí siempre nos han engañado esas gabachas con sus poses y acentos pero son siempre de cara al exterior. Son tan brujas en la intimidad como una batasuna ejerciente. ¿Contenta, mon amour?

      Esa poli de las galicias, como comentas, no parece muy espabilada teniendo en cuenta que el chispas vendía sus "chuches" de oro y piedras a joyeros y similares.

      Por cierto, las petits filles de Paris circulan como si fueran poercelanas chinas de una dinastia de esas de ellos. Parecen que si te acercas se van a romper en pedacitos.

      Eliminar
  6. A ver, que no os enterais. Los 250.000 euros del cepillo, más el millón de euros de la venta del material robado, son, ni más ni menos, que los intereses de esos 60.000 euros que el Dean no le ha pagado. ¿Es que aún no se enteró el cura de que el maná hace muchos años que dejó de caer del cielo, y que si no hay money no comes?. Pues eso, los cobró por adelantado. Así que tarado nada de nada, espabilado resultó :p

    ResponderEliminar