VERANO

17 junio 2012

Sacros temas que producen confusión

Continuando con la saga de las complicaciones sacras, hoy vengo en explicar a los hombres de poca fé (incluye al género femenino conforme a la Gramática de Antonio Nebrija) otro de los misterios que ensombrece la mente e impide el normal funcionamiento de las neuronas.

Me refiero a algo tan sustancial como el santo prepucio divino y otras variadas reliquias que enriquecen a los creyentes.

Varias iglesias y abadías en Europa aseguraban ser sus poseedoras, en todo o en parte, y con pruebas documentales que demostraban su autenticidad. A principios del siglo XVI se podían contar catorce prepucios: 9 en Francia, otro en Lorena, otro en Prúsia, otro en Amberes, uno más en Santiago de Compostela y otro en Roma, en San Juan Laterano. En fecha tan tardía como el 1856 el Santo Prepucio hizo varios milagros en Francia, lo cual provocó el paroxismo de los fieles: se vendieron veinte millones de medallas milagrosas de la Virgen Maria, dieciocho millones de cobre y dos millones de oro y plata.

Dice el historiador y escritor Juan Eslava Galán que, "de acuerdo con el rito judío, a Jesús le extirparon el prepucio a los ocho días de su Nacimiento. Tan memorable acontecimiento se conmemora en la fiesta de la circuncisión. Un tanto absurdo, lo sé, porque si los cristianos abandonamos la circuncisión (por sabia de­cisión de san Pablo) no veo por qué hemos de conmemorarla para recordarle a la gente sencilla que Jesús era judío y no cristiano. Ya podrían argumentar algo los teólogos, que para eso se les paga, para relegar al olvido ese rito propio de moros y judíos".

¿Qué se hizo de aquel anillito de carne divina que le cortaron al Niño Jesús de su pitito? Ésta es una cuestión que, aunque pueda parecer baladí, encierra más teología de la que a simple vista apa­renta. Es evidente que ese trocito de carne, participaba, como el resto del cuerpo del Señor, de su carácter divino. Era un trozo de Dios.

Y dado que Dios es eterno, es imposible que un trozo de su cuerpo se consuma o se pudra. Si no se pudrió, existe. Si existe, ¿adónde fue a parar? Jesucristo, cuando instituyó que su cuerpo era el pan sacramental en la Santa Cena, no pudo dejar de incluir el prepucio extirpado como sustancia sacramental divina, dado que el Hombre hubiera estado incompleto sin prepucio y no es admisible que un trozo de Dios encarnado no participe del destino sacramen­tal del resto.

Ahora bien, si ese prepucio no se había perdido, por ser parte de Dios y consecuentemente Dios mismo, tenía que haberse conservado y era la única porción de su cuerpo que podía quedar en la Tierra después de la Ascensión. ¿Ascendió al Cielo con Jesús o permanece entre nosotros en espera de la Resurrección de la carne?

 Si ascendió, ¿cuándo se reintegró en el cuerpo divino, en el mo­mento de la Resurrección o días después, en el de la Ascensión? ¿O acaso estaba ya en el Cielo, aguardando al resto, desde que lo corta­ron treinta y pico años antes?

En este caso debieron producirse dos ascensiones en épocas distintas, la propiamente dicha y la del pre­pucio y no veo por qué no existen dos festividades de la Ascensión en nuestro calendario litúrgico, porque, si la parte se contiene en el todo, como es lo lógico, las dos debieran ocupar el mismo rango independientemente de la cantidad de Cristo ascendida.

La elucubración sobre el destino del prepucio de Cristo ha po­blado de profundas cavilaciones las vigilias de muchos padres de la Iglesia. Durante más de un milenio ha planteado a los concilios y a los teólogos arduas preguntas de difícil respuesta y ha dado mucho que meditar a las conciencias.

Hoy, gracias al testimonio de la mon­jita Agnes Blannbekin (muerta en Viena en 1715), conocemos la verdad: el prepucio resucitó en la Resurrección, por lo tanto está en el Cielo, felizmente reintegrado al cuerpo sacratísimo de Jesús.

¿Cómo pudo saber esta monjita lo que tantos padres de la Iglesia y teólogos no habían alcanzado a deducir? Lo supo por directa revelación divina. Sor Agnes sufría lo indecible cuando llegaba la fiesta de la circuncisión del Se­fíor, que ella pasaba cavilando sobre el destino de aquel preciosísimo fragmento del órgano viril del Redentor. Las revelaciones de sor Agnes constituyen la mejor demostra­ción de que los prepucios que se veneran en los distintos santuarios de la cristiandad son falsos.

Nuestro personal parecer es que el sa­grado prepucio debió integrarse a Cristo poco antes o poco después de la Ascensión, si no en la Ascensión misma, pero, en cualquier caso, ese anillito de Dios no puede estar en la Tierra por más que algunos se empeñen.

Sin embargo, existen o han existido hasta ca­torce prepucios de Jesús. Muchos objetos, como el Santo Prepucio, adornaron altares y hoy yacen escondidos, algunos en el propio Vaticano.

NOTA
Otras reliquias sacras continúan a la vista del público en templos católicos del mundo. Estos son algunos:

* Plumas del Arcángel San Gabriel.
* Un suspiro de San José: anteriormente expuesto en la Iglesia de Blois, conservada dentro de una botella. Hoy en día en el Vaticano.
* Un estornudo del Espíritu Santo, en la Parroquia de San Frontino y hoy en día en el Vaticano.
* Un pelo de la barba de Jesucristo, Catedral de Murcia (desde 1730).
* El pelo de María Santísima y también el de la Magdalena, venerados en Sanguesa, España, y el de Juan, el discípulo predilecto y que en extraña combinación cubre el craneo de Santa Aguere, en Italia.
* Trece lentejas de la última cena. Hay ejemplares en el Sancta Santorum y en el M.P.C. de Roma, conjuntamente con pan sobrante de la misma.

 Tellagorri


12 comentarios:

  1. Cese su desazón Maese Tella, ¿acaso no ha exclamado vuecencia en alguna ocasión: estos callos están divinos?, pues a buen entendedor...

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    1. DON CAPI con tu consejo ya me he quedado más aliviado de procupación "transcendental". Soy más partidario de llamar "divino" a un buen besugo a la parrilla de brasas de carbón.

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  2. Es el milagro de la multiplicación de los panes y los prepucios. La prima Lili debe haber leído en post y lo busca con sorpresa e interés creciente según se ve. Puede que este transpapelado en el Vaticano entre la sección de los legajos, pingajos y colgajos, quien sabe.
    Saluditos.

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    1. DON ROBERT
      Lo que no sé es cómo caben tantas cosas y objetos en ese lugar denominado Vaticano porque allí terminan todas las cuestiones que no se quiere que se sepan.

      A Prima LILI se la nota preocupada por algún problema transcendental de éstos.

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  3. Desconocía había reliquias-prepucio sueltas por ahí. Manda huevos, o rabos, que diría aquel.

    Aclarar que el hecho de ser Jesus divino, no convierte en imperecedero a sus distintas partes, como no lo eran sus deposiciones (leches, de nuevo caí en la escatología). Era ser humano que sangraba como cualquiera; de otra forma, su mensaje no sería el mismo.

    Don Javier, la semana pasada falté porque tuve cursos en la gran Bilbao, capital del mundo y centro del universo. Y claro, un vitorianico como yo no está acostumbrado a andar entre semidioses capaces de llevar la mismísima gabarra a hombros.

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    1. SEÑOR OGRO
      Qué suerte la tuya : pasar unos días en BILBAO y entre bilbainos. Como comentas es algo parecido a vivir entre dioses. No sabemos si dioses incas o arapahoes, pero dioses según el entender de los interfectos.

      Cuídate ahora no vaya a ser que algún rastro se te haya pegado y empieces a hacer "bilbainadas" en Vitoria. Perdón, en "Gasteiz".

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  4. Interesante asunto trae Vd. a colación. Lo de los 14 prepucios no me extraña porque, en el año cero, ya existían cuchillos tan afilados como un escalpelo moderno y se pudieron realizar diversos cortes finos de la pieza sagrada. Otra cosa muy distinta es cuál será su estado de conservación actual; para este aspecto no habrá más remedio que remitirse al tema de los misterios.
    Muy revelador, por otro lado, el listado de variadas reliquias que nos ofrece; el suspiro de San José y el estornudo del Espíritu Santo tienen que se dignos de verse y lamento no haber aprovechado la oportunidad durante mi reciente visita al Vaticano; un fallo imperdonable de la guía.

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    1. DON BWANA
      Está claro, como dice, que todas estas cuestiones hay que meterlas en el Capítulo de MISTERIOS. Para no complicarse cada quién su encéfalo.
      Por otra parte lástima que la guia de Roma no les llevara a visitar esas reliquias tan "exquistas" y fugaces pero que, al parecer, se conservan.

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  5. ¡Javier, qué asco lo de los prepucios voladores! Os quemaréis todos en el infierno laico por herejes. Y allí también hay reliquias, os esperará la Maritere para "haceros felices" para la eternidad, tambiém Maru Menéndez, ésta última encargada de las circuncisiones (a pelo) de los que no vayan preparados convenientemente. La Chamosa será la encargada de dar las charlas para ver quién es, o no, recuperable. Os la pondrán en video con ese aparatito que le ponían en los ojos al de la Naranja Mecánica.

    La circuncisión era una sana costumbre que evitaba infecciones y problemas futuros. Ahora debieran hacerla obligatoria para ahorrar a la SS las intervenciones de fimosis y tratamientos con carísimos antibioticos, de adultos. Jesús era judío porque nació en Judéa ¿Qué passssa? Eso sí, debo reconocer que desconocía la existencia de tantos prepucios y que jamás había oido hablar de ellos, tampoco sabía que se embotellaran los suspiros.

    Por cierto, se te olvidan los miles de dientes de Santa Apolonia, patrona de los dentistas, que debía ser una especie de tiburón con forma humana. Y el brazo incorrupto de Santa Teresa. Lo del estornudo te lo acabas de inventar ¿no?
    :P

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  6. DOÑA CANDELA

    No, no me desees ese infierno. Eso es peor que lo de Dante. Antes me hago hasta Testigo de Jehová para evitar el infierno que me destinas.

    Oye, Doña, te me has ido por las ramas porque lo que menos importa en el post es la costumbre de la circuncisión, la condición judia de los judios y demás entornos que forman el decorado. De lo que hablo es de las RELIQUIAS, y una o 14 de ellas se refieren al Santo Prepucio Divino.

    No me he inventado ninguna. Aunque parezca increíble se ha llegado a adorar y venerar esos inventos de "suspeiros embotellados" y "estornudos del Espíritu Santo". Para comprobarlo vete a Google y escribe "Reliquias" y verás la colección de ellas que hay.

    Vuestra Santa Apolonia seguro que era de las que le crecían nuevos dientes cada vez que se arrancaba uno.

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  7. No te comprendo, las reliquias son eso, reliquias. Por ejemplo, Maritere es una reliquia...y luego está eso de pisa morena, pero eso no es reliquia, es relicario..

    ¿Qué tiene que ver una pluma con el dichoso prepucio? A mí no me líes ¿eh?
    que hoy he sido atropellada por un monopatín al salir del curro y mato...Las reliquias son recuerdos, fetiches...yo que sé...

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    1. Vale, vale, DOÑA CANDELA, que se te suavice el dolor traumático de ese atropello ruín. En compensación y para alegrarte el ánimo he puesto en la Portada una imagen de Fogueres en Alicante.

      Como exabogado te aconsejo te tomes un ALGIDOL, es mano de santo para todos los dolores. Dicen algunas leyendas que también es bueno una friega de vinagre por todo el cuerpo. Tú verás.

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