04 julio 2018

Sopapos entre monjas en Lugo


Una decena escasa de monjas, divididas en dos bandos, alimentaba diariamente sus diferencias. Los desencuentros provocaron que, ese mismo año, las tres integrantes de una de las facciones se marcharan a la casa fundadora, en Francia. Quedaron otras seis.
El regreso imprevisto, el año pasado, de una de las disidentes reabrió las heridas.
Además, en mayo, la priora denunció la desaparición de dos cantorales del siglo XIV. Mientras la policía investiga este suceso, el grupo que quedaba en Valdeflores ha emprendido su propio éxodo: se ha ido al convento de Cangas de Narcea, en Asturias.
Un traslado, sostienen fuentes de la diócesis, obligado por la avanzada edad de las monjas (de entre 85 y 90 años) y ante la imposibilidad “de encontrar nuevas hermanas más jóvenes que revitalicen la vida comunitaria”.
Si se excluyen las diferencias de edad, nadie se atreve a poner nombre al motivo de un enfrentamiento que traspasó los sólidos muros del convento.
Unas rencillas entre una decena de mujeres religiosas entregadas al estudio, a la elaboración de almendrados, suspiros, cordiales y amarguillos


6 comentarios:

  1. ¿Habrá sido Satanás que ha sembrado la discordia?

    ResponderEliminar
  2. Ya sucedió algo muy parecido en el Convento de Clarisas de LERMA. Por la intoleranica a evolucionar de las más ancianas y hasta creo que las monjas jóvenes crearon una Orden religiosa nueva.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. DON IRURITA
      Sí, y creo que terminaron formándose dos ordenes religiosas : la de las viejas y una de nueva creación por la monjas jóvenes.

      Eliminar
  3. Esas pobres mujeres, con las edades que tienen, bastante trabajo les debe dar el cuidado de la propia salud para meterse en querellas entre ellas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. DON ZUBIMENDI
      A mí no me extraña nada porque las monjas viejas con sus más de 40 ó 50 años entre muros desarrollan unas costumbres bastante intolerantes con todo LO NUEVO.

      Eliminar