Paisaje relajante

12 julio 2015

La Paz de las Tres Vacas

Desde el año 1376, Francia entrega tres vacas a España cada 13 de julio. Para ser exactos, el valle galo de Baretous se las da al navarro del Roncal bajo la supervisión de las autoridades de Ansó (Huesca).
Es el tributo con el que se revalida, año tras año, la Paz de las Tres Vacas, acuerdo sellado en octubre de 1375 en la iglesia de Ansó (Huesca).
Es el tratado internacional más antiguo que está en vigor en toda Europa y su escenario es el Pirineo. Los protagonistas, la localidad altoaragonesa de Ansó y las poblaciones del navarro Valle del Roncal y del situado justo al otro lado de éste, en la vertiente gala del Pirineo, el valle francés de Baretous.
Hace 643 años, gentes de ambos valles se enzarzaron en una disputa que acabó en una pequeña guerra de trágicas consecuencias. Se sucedieron los enfrentamientos encarnizados, que culminaron con la poco conocida como Batalla de Aguincea. Cuentan algunas crónicas que en ella murieron 53 navarros y 200 franceses. En la batalla tomaron parte gentes del Baretous contra navarros de los pueblos de Isaba, Uztarroz, Urzainki y Garde.
El asunto había llegado demasiado lejos y, temiendo que los sangrientos enfrentamientos se repitieran e incluso pudieran extenderse territorialmente, el rey Carlos II de Navarra y el vizconde Gastón III de Foix-Bearne decidieron negociar un arreglo.
Los ánimos estaban demasiado disparados y las posturas tan encarnizadamente encontradas que ambos dirigentes convinieron que la solución quedara en manos de un tercero, un mediador, un árbitro que, en aras de la mejor justicia, fuera un buen conocedor de los usos y costumbres del Pirineo. Y el mediador elegido fue la villa altoaragonesa de Ansó. Exactamente "seis hombres buenos" de este pueblo, cabecera del valle aragonés vecino del navarro del Roncal.

La sentencia fue dictada en la iglesia de Ansó el 16 de octubre de 1375. En él se establecieron las condiciones de la paz entre los valles del Roncal y de Baretous, que pasaban por que cada año el lado francés entregara tres vacas al español. Desde entonces, ni un solo año se ha dejado de cumplir tal condición, convertida desde hace tiempo en una fiesta tradicional y de hermanamiento.
Este lunes se cumplirá la entrega número 640, porque otros tantos años han transcurrido desde que aquel pacto cumpliera tal condición por vez primera según el pacto de Ansó. La suma, por tanto, ascenderá ya a 1.920 vacas entregadas desde entonces.
Tres vacas idénticas Las reses, también según aquel tratado internacional, han de ser "sine macula" (sin defecto alguno) y todas de idéntico aspecto (del mismo astaje, pelaje y dentaje). El lugar de la entrega, también siempre el mismo: la piedra de San Martín ("Pierre de St Martin"), el hito número 262 de la línea divisoria de frontera entre España y Francia.



8 comentarios:

  1. Este es el tipo de cosas que cuando, como es el caso, las ignoraba, me alegro de conocerlas. Muchas gracias por tan interesante lección de nuestra historia mas desconocida y pintoresca.

    Además, siempre alegra saber que los gabachos perdieron la guerra.

    Abrazo gordo.

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    1. DON TANN
      Sí, historias de estas las tenemos a montones y nunca han figurado en textos pedagógicos por ser entidad menor. Esa zona pirenaica esconde muchísimas trifulcas por razón límites y de señores feudales de ambos lados que se dedicaban a robarse los ganados los unos a los otros. En Guipúzcoa teniamos al Señor de Lazcano que organizaba razias de saqueos al otro lado de la frontera, y en consecuencia también él las sufría.

      Es bonito que se mantenga la tradición, como lo hacen los interesados de las dos partes fronterizas, y se celebren cada año estos actos. Lo que nunca he llegado a saber es cómo se reparten el costo del valor de las vacas los gabachos y cómo el reparto de las mismas los navarros. Supongo que las asarán y se las comerán los vecinos de esos pueblos.

      Un abrazo

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  2. Interesante y bonita historia. Espero que esas preciosas vacas no tengan el final que vuesa merced les supone en su respuesta al comentario de Don Tannhauser. ¡Con lo bien que adornarían el valle del Roncal !

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    1. DON BWANA
      No tengo ni idea de lo que acostumbran cada año a hacer con las vaquiñas los del Roncal. Quizá, como comenta, sirvan para hacer más queso roncalés.
      Pero conociendo a algunos navarros y sus tendencias de asar terneros enteros empalados y al estilo "burruntzi" o fuego de carbón vegetal, nada me extrañaría que cualquier domingo tras la misa mayor se las engullan en comunidad.

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  3. Estos del pirineo son así de raros.... tengo entendido que ha día de hoy las vacas son de atrezzo para la fiesta y finalmente se paga el equivalente en euros. Supongo que para un mejor reparto.

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    1. DON CSC.
      Es la primera noticia que tengo de que las vacas sean de atrezzo. Hasta hace muy pocos años sé que se entregaban vacas de verdad de un lado al otro.
      Esa zona del Roncal navarro así como la de sus vecinos maños de Ansó son para dejarlos a su aire porque sí alguien tiene usos y costumbres propias son todos ellos juntos.

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    2. En realidad las vacas se entregan, con toda la pompa y boato correspondiente, abrazandose y poniendo las manos sobre la piedra, pero una vez acabada la ceremonia y empezada la comilona (montan una barbacoa bastante interesante) las vacas regresan a sus establos de Baretous y entre los alcaldes roncaleses se distribuyen unos euros que pagan evidentemente los franceses.

      Entiendo que es un tema de mejor reparto, ya que ahora el tema de la ganadería es privativo y no hay establos ni rebaños municipales.

      Coincido en que roncaleses, ansotanos y otros especímenes pirenaicos son muy suyos... Cuanto más aislado el valle, más raros. Por cierto, ojito con ir por Ansó y decirles Maños..... especialmente el día del traje ansotano, igual lo mandan a garrotazos al otro lado de la muga.

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    3. DON CSC.
      Gracias por la información esa que das y que desconocía sobre el reparto en monedas de la ofrenda o entrega de las vacas.
      Lo de los ansotanos, a los que una vez conocí en su terreno, sí es una pecualiaridad muy destacada y me alegro de que prevengas con lo de llamarles "maños". Recuerdo que los de Jaca y alrededores contaban interminables anécdotas de ellos. Y con mucho respeto, por cierto.

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