VERANO

16 diciembre 2012

Lolitas para sobrevivir

Lorena, 20 años, futura periodista. Gana 2.500 euros al mes con los que paga su matrícula, el colegio de su hermano pequeño y los gastos de casa. Su padre, en paro, cree que trabaja de azafata. Termina la clase de Teoría de la Comunicación en la Universidad Complutense de Madrid. Los alumnos van saliendo del aula. Lorena enciende su móvil. Tiene 15 llamadas perdidas. Todas de clientes.

Lorena es prostituta, pero también es estudiante de Tercero de Comunicación Audiovisual en la Facultad de Ciencias de la Información. Una extraña ecuación que se está acrecentando por una crisis económica que, aparte del visible drama de los desahucios tiene otras caras menos conocidas. Como el de cientos de chicas que en sus mejores años se ven abocadas a ganarse la vida poniendo precio a su cuerpo, un trabajo del que es difícil salir.

El oficio más antiguo del mundo ha crecido un 30% sólo en el último año. Así lo afirman los últimos estudios elaborados por asociaciones como Médicos del Mundo y Aprosex (Asociación de Profesionales del Sexo). Pero lo más alarmante son los indicios que apuntan al incremento de la prostitución entre jóvenes universitarias que han tenido que recurrir a ella para costearse los estudios. Y algo más...

"Es una vergüenza que nos suban tanto las tasas, ahora tengo que adelantar 600 euros que no tengo. Estas semanas voy a tener que hacer muchos servicios", afirma Lorena, que recuerda cómo se metió en la prostitución. "Hace un par de meses, estaba de fiesta con unas amigas en una discoteca. De repente, un hombre de traje, de unos 45 años, se me acerca y me ofrece 800 euros por acostarme con él. En ese momento sólo pensé en mi padre y en mi hermano. Por ellos acepté. No podía volver a ver su cara de desolación cuando no le pudo comprar el uniforme ni los libros del cole al peque. Vi dinero fácil y rápido para poder llevar comida a casa. Así empezó todo".

Desde entonces se prostituye tres o cuatro veces por semana. Cobra 180 euros la hora. Y al mes se saca unos 2.500 euros con los que paga su universidad, el colegio de su hermano, las necesidades de su padre, la hipoteca y las facturas de su casa. "A mi familia le he dicho que el dinero lo saco trabajando como imagen y azafata en agencias de modelos y discotecas, y que se gana mucho", aclara.

El barrio de Salamanca, Chamartín, la calle Serrano, los barrios más elitistas de Madrid, son sus zonas preferidas para colgar su anuncio. "Los prefiero porque la mayoría de clientes que llaman son empresarios con dinero. Suelen estar casados y con hijos. Quieren discreción, son educados y respetuosos conmigo", comenta con naturalidad.

Lorena no es la única.  Muchas han pasado de ser unas ninis a tener que alquilarse para sostener a su familia. Según Médicos del Mundo, sólo en Madrid el número de mujeres que ejerce la prostitución aumentó en 2.216 el año pasado. El estudio revela que alrededor de un 10% de las meretrices atendidas a día de hoy por esta ONG son españolas, por detrás de las de origen suramericano, de Europa del Este y subsahariano.

Y han observado también la vuelta, como "única salida que han encontrado para mantener a sus familias", de prostitutas ya retiradas. Es el caso de Ksenia, ucraniana de 27 años y licenciada en Relaciones Internacionales. Ahora cursa estudios superiores de secretariado internacional. Lleva en España desde niña, y tras tres años sin ejercer la prostitución, ha vuelto para pagarse los estudios, por la subida del precio de la matrícula, y para ayudar a sus padres.

Luna, madrileña de 24 años, que estudia Psicología en una universidad privada de Madrid. Lleva un año ejerciendo. "Me gusta mi trabajo y no quiero dejarlo. Gano mucho dinero y tengo un horario flexible para poder asistir a clase", dice.

O Ainhoa, malagueña, matriculada en Derecho de 22 años, quien lleva prostituyéndose desde hace dos. "Llegué a Madrid sola y sin un duro hace tres años. Quería estudiar una carrera. Trabajé de camarera, de relaciones públicas en varias discotecas y dando clases de inglés y francés. Pero necesitaba más dinero. Tenía que pagar matrícula, piso, libros, comida y mandar dinero a mi madre. Entonces conocí a otra estudiante que era prostituta y que ganaba muchísimo dinero. Me armé de valor y puse un anuncio en una página web". Gana más de 3.000 euros mensuales.

Otro ejemplo de prostitución universitaria, muy diferente al de necesidad de Ainhoa, es el de Sara (21 años) y Mónica (24), estudiantes de 3º de Enfermería en la Complutense. Viven en un piso en Madrid junto a otras dos prostitutas no estudiantes y ofrecen servicios sexuales para poder mantener un elevado tren de vida. Sara, morena de ojos miel, recibe más de 50 llamadas al día, de lunes a viernes. De ellas, dos culminan en citas que acaban entre sus sábanas. Encuentros de una hora por los que cobra 150 euros. Sara decidió hacerse puta para poder llevar una vida independiente. Y no le molesta el calificativo puta: "Es lo que soy, pero mis padres no lo saben", afirma.

Pero no sólo las mujeres han recurrido a la prostitución por la situación económica. También muchos chicos universitarios se han acercado a ella. En Barcelona encontramos el caso de Héctor. Mallorquín de 23 años, estudiante de 4º de Económicas, suele trabajar con Claudia, de 18, quien cursa 2º de Empresariales. Ambos estudian en la Universidad de Barcelona. Ofrecen sexo en pareja por 200 euros la hora y shows eróticos a la carta por el doble. Héctor, además de con Claudia, trabaja con otras compañeras de facultad.

Pero el aumento de la prostitución entre los jóvenes estudiantes no es un fenómeno único de España. En otros países como Francia e Inglaterra se han publicado estudios que denotan el gran incremento de alumnos que venden su cuerpo. Según un reciente informe de la Universidad de Kingston, en Londres, en los últimos años el número de estudiantes que recurren a la prostitución para pagarse la subida de tasas del Gobierno de Cameron asciende al 6%.

Las universidades del Reino Unido ingresan entre 126 y 436 millones de euros procedentes de actividades ligadas al sexo. En Francia, un informe del sindicato de estudiantes estima que al menos 40.000 alumnos universitarios se han prostituido alguna vez.

Lucas de la Cal


9 comentarios:

  1. Queda cuidar ancianos o, si es preciso, barrer escaleras. Aunque no diré lo de dinero fácil, no sé que tiene de fácil irte con un tipo por dinero pero, en fin...

    Otra cosa son esas chicas de paises del Este, no tienen otra opción porque su miseria y la de sus familias es bastante mayor. De ellas no se ocupa nadie y las mafias las explotan, personalmente me da mucho más coraje la situación de estas últimas, siempre piensas que una española tiene amigos o familia a los que recurrir.

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    1. DOÑA CANDELA
      Sí, era lo que se hacía antes en tiempos de apuros económicos : barrer escaleras o pisos, hacer de camareros o camareras en bares e incluso de guarda-parkings nocturnos o de descargadores de camiones, etc.

      Algo ha cambiado mucho y que unicamente se daba en tiempos de postguerras : el valor de la dignidad personal. Porque este fenómeno de las chicas prostituyéndose para pagarse sus gastos de estudios, y generalizado a nivel europeo, supone un nuevo modo de enfocar la vida :todo da igual para obtener el objetivo básico.

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  2. Yo legalizaría la prostitución, pero al margen de casos donde realmente hay unas necesidades, estos casos de universitarios son , voy a decir, extraños:

    - La primera reflexión es, ¿que harán cuando acaben la carrera?. ¿Se van a poner a currar 8-10 horas por 800-1000 pavos?. Yo no me lo creo. Se han acostumbrado a un tren de vida, y no creo puedan abandonarlo así tan fácil.

    - No dudo habrá casos de verdadera necesidad, pero me da en la nariz, y me puedo equivocar claro, que en muchos casos esto tiene más que ver con conseguir dinero fácil.

    Es un asunto que tiene ya mucho tiempo, pero parece va a peor. Mal vamos.. muy mal. Ahora, no me digan que no es una metafora perfecta el que los futuros periodistas (o abogados o ...) se prostituyan ya mientras hacen la carrera universitaria.

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    1. SEÑOR OGRO
      Buenas deduccciones : van a preferir vivir del putiferio antes que de la profesión o título universitario que obtengan. Está claro que es mucho más cómodo abrirse de piernas por un rato y llevarse 180 auros a tener que limpiar escaleras por 30 o menos.

      Y si se hacen periodistas o de Ciencias Políticas ya están entrenadas para ser putas en la profesión.

      Mal va a esta sociedad actual. Muy mal.

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  3. interesante, desde luego, aunq no sé si lo de las carreras universitarias q dicen ellas seguir, sea un atrezzo que más morbo aún de al cliente, porq no parece q desp de consentir el fornicio y lo q sigue, queden ganas... para atragantarse de tochos académicos y machacárselos. Pero qué duda cabe que algo de verdad hay en las informaciones q aportas, creo.
    saludos blogueros

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    1. DON JOSÉ ANTONIO
      No creo que, por mucho fornicio que tengan, sea impedimento para estudiar si de verdad desean aprobar las asignaturas de una carrera. Porque miles de estudiantes de toda época han trabajado en empleos duros en las horas libres para sacarse las carreras, y pasar cuatro o cinco horas limpiando casas ajenas o atendiendo de camarero un bar no es peor que que esta profesión de puterío.

      Lo que sí es mucho más cómodo para ganarse los denarios.

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  4. Coincido con las reflexiones de Don Ogro sobre lo difícil que será el que, una vez acostumbradas a cierto nivel de vida y perdida la vergüenza, se dediquen a otras actividades menos productivas. Muy difícil lo veo.

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    1. DON BWANA
      También yo. Si, como dice el articulista, ganan unos 3.000 euros mensuales usando la bisectriz por ratos, necesitarían ser diputadas del Congreso o de cualquier parlamentito regional para igualar esos ingresos.

      Es decir, sin cambiar de profesión pasar de putas selectas a putas políticas.

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  5. Bueno, tampoco es de extrañar, en un país donde la Casa de Putas más grande ocupa espacio con lo que se supone debería ser la máxima expresión de la soberanía nacional, es normal que pegues una patada a una piedra y te salgan doce mil meretrices.

    Un saludazo.

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