16 octubre 2011

El cretino de la curva

Ayer por la tarde estuviste a punto de matarme. Cabrón. Un descuido trágico puede tenerlo cualquiera, por supuesto. Pero ése no fue tu caso. Tomaba tranquilamente una curva cerca de mi casa, a poca distancia del puente de piedra y el bar de Marcelino, y apareciste de frente con tu Seat Ibiza negro (creí ver que estaba tuneado, pero no me dio tiempo a confirmarlo), a más de cien kilómetros por hora en un lugar señalizado para sesenta.

Ignoro el motivo de que pisaras la continua. Quizá la música que tal vez llevabas a toda pastilla te ponía caliente, haciéndote perder el sentido de la realidad de las cosas.

Quizá atendías por el teléfono móvil una llamada de tu churri, o estabas presionando el encendedor del coche para encender un pitillo. Puede ser, también, que la velocidad excesiva te hiciera perder un instante el control en la curva; aunque imagino que, tal como eres, esto último no lo admitirías nunca. Igual que tus coleguis y todas tus perras castas, tonto de mierda, te consideras un virtuoso del volante y rey indiscutible de esas carreteras por las que siempre circulas por encima del límite, pegado al guardabarros del coche inmediato y adelantando por la derecha.

El caso es que ayer por la tarde, figura del asfalto, pasaste más de un metro la continua y me viniste encima por el morro. Te encontré de pronto delante, tan cerca que tuve ocasión de ver tu careto: unos treinta años, cara de cenutrio bajuno, pelo muy corto y flequillo engominado en forma de cresta.

Para resumir, uno de esos pavos que tecleas en Google las palabras macarra, bajuno y poligonero, y salen tu foto de carnet y la de la madre que te parió. Te asustaste, confiésalo, porque pegaste un volantazo mientras chirriaban tus neumáticos; y entre eso y mi desesperada maniobra para eludirte hubo tiempo de que volvieses a tu carril, pasando a dos metros de mi faro izquierdo.

Te fuiste de rositas, supongo que a la misma velocidad, en busca de otro a quien endiñársela. Dejándome con una doble frustración, fruto del primer impulso: no tener veinte años y la seguridad necesaria para dar la vuelta al coche y perseguirte hasta la primera gasolinera, y no llevar en el maletero una escopeta con plomos del doce. Ahora, en frío, me alegro de que no se diera ninguna de esas circunstancias; pero el reconcome de la frustración sigue dándome retortijones en la memoria. Por eso te dedico esta página.

A ver si te lo explico clarito, tonto del culo. Ya han estado a pique de matarme antes, varias veces. Igual se te hace raro; pero aparte el coche tuneado y la discoteca hay vidas que, si las administras y tienes suerte, dan algo de sí.

Antes de que nos cruzáramos ayer por la tarde, asómbrate, me quisieron poner mirando a Triana con diversas herramientas y en varios idiomas. Fulanos negros, blancos, amarillos, cobrizos, o mitad y mitad. De todo, oyes. Te lo juro. Unos por casualidad y otros con ganas. Hasta en cierta ocasión, de jovencito, un fulano como un orangután empezó a tirarme navajazos en un puticlub de El Aaiún, y yo no tenía con qué; y si no llega a intervenir mi amigo el teniente Albaladejo rompiéndole la cara, me quedo allí listo de papeles.

Todavía trago saliva al acordarme. Pero no sólo personas, ojo. Una vez, volando entre Larnaca y Beirut (que están un poco más allá de Fuenlabrada), pegó un rayo en el avión. No veas el acojone. Y hasta el mar, que es muy borde cuando se cabrea, lo intenta alguna vez. Imagínate: yo blasfemando, mojado hasta el ombligo y con las uñas sangrando, y él dale que te pego, viento y olas que te rilas. Pero tengo suerte, tío. Y aquí me tienes. Contándotelo.

Comprenderás, considerado eso, que habría tenido mucha guasa no palmar en Sarajevo ni en el golfo de León, por ejemplo, para que tú me dieras matarile en la curva del bar de Marcelino. Llevándome además, como última imagen, no un paisaje bonito, un cuerpo de mujer o el rostro de amigos y gente querida, sino tu estúpida cara de cretino con cresta engomada saltándose la continua.

Así que, mira. Como soy un fulano más bien correoso, poco inclinado a poner la otra mejilla y a la compasión hacia quien no la merece, espero que no te tomes a mal, dadas las circunstancias, dos detalles personales: que me cisque en tus muertos más frescos, y que desee con toda sinceridad, ya que amas la emoción automovilística, que uno de estos días pongas el coche a doscientos cuarenta, o lo que dé de sí, y te estampes contra una pared. Chof. Tú solo, o sea. Sin implicar a nadie. Hijo de la gran puta.

ARTURO PEREZ REVERTE



24 comentarios:

  1. Por desgracia macarras de este tipo existen por doquier.

    ResponderEliminar
  2. Posiblemente el fulano tenía prisa por llegar a la manifestación de los indignantes.

    ResponderEliminar
  3. Magnífico, es que de esos los hay a puñados por mi pueblo y aledaños.

    Cada vez que me cruzo uno tengo la esperanza de ver cómo se revienta dando 200 vueltas de campana y tener la suerte de pasar cerca de su cadáver desmembrado.

    Pero lástima, esto sí que es un claro ejemplo de que Dios no existe, si no, mis plegarias serían escuchadas y cumplidas.

    ResponderEliminar
  4. Pues sí, estos hideputas cada día abundan más. No sé donde les dan el carnet de conducir, si en la tómbola o en el bar. Lo malo es que nunca se dan la hostia solos, se la dan a los demás y de poco vale que conduzcas bien tú. Un día tuve un suicida en una autopista de entrada a Madrid. Lo malo, también es que nunca les pesca la Guardia Civil y siguen en su "todo vale", que nunca me va a tocar a mí. Y una cosa se olvida el amigo Reverte: los "motoratas", a esos sí que los tengo Hincha especial, esos de las dos ruedas para los que el Código no existe y, claro, si tienen ellos la culpa de un accidente, sus dos ruedas les hace que el juez siempre vaya contra el conductor de coche.
    Cada vez se va pareciendo lo de conducir a aquella película de Spitlberg: "El diablo en la autopista", aquél protagonista que era el mismo de Mc Cloud, perseguido por un camionero invisible.
    En fín, cada vez que cojo el coche no sé si voy a volver bien a casa o damnificado.
    Saludos y buen finde.

    ResponderEliminar
  5. DON BWANA
    Sería eso. Pero como están permanentemente en alguna carretera, debe de ser que hay muchos centros de concentración de "indinaos".

    ResponderEliminar
  6. DON ISRA
    Trnaquilo que cualquier día verás a más de uno despanzurrado en una cuneta. No tiene vuelta : tienen que terminar con la fostia encima en algún momento, lo malo es que siempre se llevan a alguien delante al mismo tiempo.

    ResponderEliminar
  7. DON JUAN
    Lo de esta fauna va en aumento hasta que se les acabe el chollo de poder comprar gasofa. Porque serán eliminados sólo por la vía del estrangulamiento económico.
    Al paso que vamos pronto volveremos a los tiempos en que en automovil o moto unicamente irán los Botín y similares, incluída la Duchese de Alba.

    ResponderEliminar
  8. Así se habla coño! basta ya de mariconadas en Estepaís y empecemos a poner las cosas claras. Ya está bien de tanto macarro hijo de la mediocridad y el ninismo que van a mil con el buga, basta ya de familias destrozadas porque un gilipollas de esta índole cuya presencia en el mundo es redundante e innecesaria y que dejan a unos niños huérfanos por hacer el hijo de la gran puta en la carretera.

    Enorme Reverte.

    ResponderEliminar
  9. Confirmo lo que dice el Isra, por su zona hay un mucho "nen" y macarra de esta índole: Alcalá, "Fuenla", "Coslà", "Bronxtoles"...y obviamente, "ValleKas"...vamos lo que viene siendo el sur de MadriZ...que en la capital no todo son museos y colas

    ResponderEliminar
  10. DON CAROLVS
    Si, apoyo tu cabreo contra estos mindundis asesinos potenciales a todas horas, y a los que habría que poner en trabajos forzados en alguna isla volcánica y sin carreteras.

    Deben de ser la última modalidad de los "pichis" aunque haylos por toda la geografía.

    Pos, eso, que son "redundantes e innecesarios" en el habitat humano, tal como te explicas.

    ResponderEliminar
  11. Suscribo cada punto de lo que díce Reverte, pero...
    ¿Que culpa tiene el pobre desgraciado de la foto?

    Que detras de esa cara de mostrenco hay una "persona" con padre y madre...Vamos! digo yo!

    ResponderEliminar
  12. DON LORENZO
    El pobre desgraciado de la foto es el que sale si tecleas en Google la palabra "macarra". Por tanto, al go tendrá que ver aunque tenga padre y madre y éstos sean igual de mostrencos como él, como suele suceder.

    ResponderEliminar
  13. Con esta gentuza al volante se acabaría si hubiera más policía en las carreteras multándolos en vez de multar a un pobre conductor que pasa de 80 en un tramo en el que no puedes ir a más de 70.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  14. ELENA
    Pero eso no le interesa al Ministerio. Lo que buscan es la recaudación y lo relativo a la seguridad de los súbditos es para los curas.

    En mi tierra está el territorio minado de radares semi-ocultos o poco visibles en zonas rectas para coger a los que van a más de 80 ( ochenta) por h.
    Los indios locales nos sabemos de memoria sus ubicaciones pero los demás pasan a 120 o más con la conciencia muy tranquila. Hasta que llegan a casa los carteros.

    ResponderEliminar
  15. Me quedo más tranquilo. Acabo de hacer lo que usted me ha dicho, y me salen como macarras...

    Johnny Depp
    Dustin Hoffman
    Nicolas Cage
    Y hasta el Papa, ademas de otros muchos...

    ResponderEliminar
  16. Agárrense hoy el hermanito de Ortega Cano atropello a una señora, aquí en San Sebastian de los Reyes. Deberían hacer un test de inteligencia mínima para dar los carnets.
    Saluditos.

    ResponderEliminar
  17. Me he reido un montón, aunque la cosa no es para tomarsela a broma porque este tipo de macarras son legión y en mi casa ya hemos probado lo que significa encontrarse con este tipo de fildeputa en la carretera, meses de angustia y hospital y eso dando gracias.

    Me estoy volviendo charamita porque en el lateral de mi blog no veía el tuyo, si Opinión Costa Urola. Y es que no se te actualiza el icono.

    ResponderEliminar
  18. DON LORENZO
    Curiosísimo : ayer hice lo mismo y me salió en primer lugar el que se ve, y hoy están los que citas, incluído el Benedictinus, y no el que recogí yo.
    Meigas que deben de haber, digo yo. Porque esa foto no es ningún conocido mío.

    ResponderEliminar
  19. DON ZORRETE
    ¿Otra vez? Pero no era hace poco cuando se cargó a alguien en accidente de coche?
    A ese habrá que dejarle como mucho un patinete.

    ResponderEliminar
  20. DOÑA CANDELA
    Ahora que lo dices, he mirado y no encuentro en mi blog el icono de mi blog ( que lo tengo para saber si se ve en otros). Ya te digo, hoy estoy de meigas hasta arriba porque hace unas horas estaba ahí, donde siempre.

    ¿Sabes el porqué de todo esto, el que no se actualice el icono?

    ResponderEliminar
  21. DOÑA CANDELA
    Ya he medio descubierto el porqué de la sinrazón de Blogger. Había preparado un borrador sobre pan y en vez de quedarse en BORRADOR,lo ha colocado como icono y con fecha de 6 de octubre.

    Cada día está más tarumba el sistema internete éste de BLOGGER.

    ResponderEliminar
  22. En mi blog antes estaba donde siempre porque esta mañana he mirado un momento y estaba, pero ahora al entrar te redirige a otra página.

    Estarán toqueteando por ahí, mientras no pegue otro bajón..

    ResponderEliminar