Pintor Robert Neffson (Nueva York)

17 marzo 2017

Biarritz


Desde que a mediados del siglo XIX la Emperatriz Eugenia la pusiera de moda, esta población a 40 kilómetros de San Sebastián no ha dejado de ser la máxima expresión de lo que nuestros vecinos consideran elegante. Esta es una guía de sus particulares señas de identidad.
Si no hay restricciones presupuestarias nada supera al Hotel du Palais, el que fuera palacio de la Emperatriz. Sus múltiples suites nos recuerdan los muchos personajes que han disfrutado de este epítome del buen gusto a la francesa. Por otra parte, existen otros establecimientos con mucho encanto, como el Hotel Silhouette con vistas al mar y su propio jardín.


Hay varios cafés históricos pero ninguno supera la elegancia, las vistas y la ubicación de Miremont en la plaza Georges Clemanceau desde 1872, a dos pasos de donde estuvo la boutique de Coco Chanel. La calidad de su pastelería es legendaria. Como también lo son los macarons de Adam desde 1660, ahora en el 25 de la misma plaza.

Les Rosiers, alta cocina en un marco de simplicidad refinada; Le B, cocina aromática con pocas calorías, L’Impertinent, el imprescindible restaurante de Fabian Feldmann, y La Rotonde, cocina clásica con la garantía del Hotel du Palais y una estrella Michelin.

El Comptoir du Foie-gras.
En el entorno del Mercado Les Halles, en el Comptoir du Foie-gras pero sobre todo en Le Bar à champagne del hotel Le Beaumanoir o en Le Patio du Regina. También en Blue Cargo en la avenida Ibarritz en la cercana Bidart.


En la Avenue Edouard VII,  se concentran las marcas de lujo, pero también Jean Vier, especializado en complementos y ropa de hogar muy cuidada con un toque vasco, y en la rue Mazagran donde destacan tiendas como Les Sandales d’Eugenie en el nº18, famosa por sus exquisitas alpargatas.


Golf Biarritz Le Phare.
Hay 16 campos del golf en el entorno pero los más chic son el Golf Biarritz Le Phare, uno de los más antiguos del continente, inaugurado en 1888 a dos pasos del Hotel du Palais, y el prestigioso Golf d'Ilbarritz, donde vale la pena almorzar en su restaurante, con vistas al castillo que le da nombre y al océano Atlántico.

Los domingos por la tarde misa en la preciosa iglesia ortodoxa rusa con su llamativa cúpula de color azul, mandada construir a finales del siglo XIX por la colonia de aristócratas rusos y, los sábados, en la Chapelle Imperiale (Capilla Imperial), diseñada para la emperatriz Eugenia por el arquitecto Boeswillwald en estilo morisco.



Playa de la Cote des Basques.
En la plage de la Cote des Basques, los californianos Dick Zanuck y Peter Viertel practicaron surf por primera vez en Europa, convirtiendo desde entonces a Biarritz en la capital del surf francés. Incluso para quien no quiera mojarse ahora se ofrece en La Cité de l’Océan diseñada por Steven Hall, la posibilidad de hacer surf virtual y por otra parte se puede saborear ese ambiente con un toque chic, en el restaurante Le Surfing, frente a la mítica playa surfera.

En el Musée Asiatica, uno de los mejores museos europeos de arte oriental, cuajado de objetos extraordinarios, y en el entrañable Musée de la Mer, donde se cuenta la vinculación de esta costa con la pesca de la ballena y se puede disfrutar de un precioso acuario.


2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. DON TRECCE.
      Sí, además es un lugar muy simpático por el trato de sus gentes. En verano está lleno de millonarios parisiéns. Es el sitio donde más Rolls y Ferraris he visto. Lo tengo a media hora y pico de mi casa y acostumbro a ir con frecuencia a por quesos y foies.

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