Juana Marisa Isabel culturizándose

28 abril 2016

Canfranc, esplendor y cierre



El 18 de julio de 1928 el rey de España Alfonso XIII inauguraba oficialmente esta estación. A las cinco de la mañana llegó el primer tren con los invitados al acto.

A las diez llegó la división de Montaña, formada por 1.200 hombres y dos grupos de Artillería. Bajaron desde las alturas de los Pirineos maniobrando.
Y a las once llegó el tren regio. El Rey vestía uniforme de capitán general de diario. Y a las once y media llegó el tren eléctrico que llevaba al presidente de la república francesa, Gaston Doumergue, y su séquito.
Todo con la solemnidad que la obra requería. Su situación estratégica hizo que Canfranc se convirtiera en un paso de primer orden. Durante los años treinta el esplendor rodeó a la población que albergaba la estación, y siguió así hasta los inicios de la Segunda Guerra Mundial.

TUNEL DE SOMPORT-Transfonterizo

El Pirineo aragonés fue durante esos años un lugar de paso de aquellos que huían del régimen nazi, y uno de los pasos de los trenes que llevaban el wolframio y el hierro españoles para ser utilizados por la industria armamentística alemana.
Pero también de espías nazis y aliados en el que confluyeron personajes anónimos que arriesgaron sus vidas para proporcionar información con la que hacer frente a la maquinaria bélica alemana.

Redes de espías, estafadores, individuos de toda índole anduvieron por los alrededores de esta fantástica estación. Y luego llegó la decadencia.
Tras la Segunda Guerra Mundial se interrumpió el tráfico de viajeros, que ya no se recuperó jamás. El 27 de marzo de 1970 se cerró al tráfico internacional después del derrumbe del puente de L’Estanguet, tras el descarrilamiento de un tren francés.
Desde entonces todo ha sido decadencia e intentos por conseguir recuperar al menos el atractivo innegable de una estación mítica que se encuentra en un lugar increíble.




Canfranc (Huesca) 18/7/1928. Inauguración solemne. S.M. el Rey don Alfonso XIII y el presidente de la Republica francesa, Gaston Doumergue en los momentos en los que quedo abierta la comunicación ferroviaria entre Francia y España a través del túnel de Somport

8 comentarios:

  1. Durante la ocupación alemana de Francia, la esvástica nazi ondeaba en el lado francés de la estación pero en "Casa Marraco", a este lado de la frontera, convivían con aparente normalidad agentes de las SS, viejos republicanos represaliados, guardiaciviles, espías aliados y fugitivos.
    A José Antonio Labordeta (q.e.p.d.), le oí contar en más de una ocasión, en programas de radio o televisión, la amistad que surgió entre su padre y el comandante en jefe del ejército alemán destinado en Canfranc. “Una tarde mi padre paseaba por el andén de la estación con un sacerdote amigo, compañero de seminario y colega de cátedra de latín, cuando se acercó el militar nazi, muy correctamente, y en un latín purísimo les dijo que era profesor de Lenguas clásicas en la Universidad de Heidelberg; y entendiendo que al menos el sacerdote conocería el idioma, deseó saludarles y ofrecerles su amistad. Y todas las tardes, ya hiciese bueno o malo, los tres paseaban por el largo itinerario del extenso andén”. De aquellas largas conversaciones surgió una amistad que incluso perduró después de acabado el conflicto bélico.

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    1. DON TRECCE.
      Qué estupenda anécdota la que traes. Es curioso que en esa estación, en la que estuve de visita por el año 1965, convivían nazis, franceses, ingleses, españoles y véte a saber qué más, espiándose los unos a los otros.

      De lo que nunca se habló en la prensa, ni pasados muchso años, es de que por ahí enviaba el Invicto la ayuda que precisaba Adolf para sus armas : wolframio y hierro. De sucedidos en esa estación podrían hacer una docena de pelis de intriga pero nunca a nadie le dió por ahí.

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  2. Recientemente salió un libro sobre los espías y la estación de Canfranc durante la SGM. "Volver a Canfranc" de Rosario Raro, no esta mal, aunque abusa de tópicos y de ser políticamente correcto.

    Existe una asociación por la reapertura, pero con poco éxito. Recientemente en el lado francés se están haciendo obras para recuperar la vía, ya llegan hasta Berdous y de allí a Canfranc quedan solamente 30 Km. Eso sí, los "malos" pero también los más bonitos.... Aunque fuera como atracción turística valdría la pena hacer el viaje.

    Lástima que no saliera lo del corredor central del pirineo, porque esta linea sería perfecta para pasar mercancías....

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    1. DON CSC.
      Lástima lo que cuentas de los fracasos habidos para la reapertura de esta linea ferroviaria transfonteriza. Conozco el lugar (cerca de Jaca) y es una maravilla de paisaje y de construcciones.
      Ojalá reabran aunque sean sólo 30 kms para hacer excursiones. Ahí tienes en las proximidades de ST. Jean de Luz el famoso TREN CREMALLERA que sube a un pico del Pirineo llamado LARRUN. Y está siempre lleno de turistas.

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  3. No tenia ni idea del lugar, y de la historia que posee. Me recuerda a esos pueblos del oeste que surgian junto a minas de plata y oro, para luego desaparecer subitamente cuando estas se agotaban

    Desde luego, otro filón de ideas para narrar historias, pero nadie se ponga nervioso, nuestros necios guionistas/directores/productores, etc, seguirán sacando mierdas.

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    1. SEÑOR OGRO.
      Es que practicamente es como un poblado de peli del Oeste sobre lugares abandonados tras la fiebre del Oro.

      El enclave está situado en lo más alto de los Pirineos aragoneses y la estación ferroviaria es un lujo de construcciones. Pero lo mejor son las "historias" que ahí se desarrollaron durante la Segunda Mundial.
      Lo que cuenta DON TRECCE es una de ellas : a un lado de la estación los militares nazis y al otro los guardiasibiles, contrabandistas, espias de toda talla y busca-vidas.

      No, los peliculeros españoles no harán nada sobre esas historias en ese lugar porque, entre razones, no saben hacer cine de ese estilo. Eso habría que dejarselo a los ingleses.

      Si algún día te animas a ver el lugar basta que vayas hacia Candanchú en Jaca.

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  4. La estación de Canfranc es una maravilla realmente y no la tengo tan lejos de Pamplona. Bien merece una visita. Lástima el estado de abandono que tiene.

    La verdad es que yo sí sabía estas historias que has contado, no así la de Jose Antonio Labordeta que nos ha contado don Trecce. Nos sorprendemos con según qué actitudes de los nazis, y aprovecho para hacer una reflexión. Los soldados de la Alemania nazi eran personas (noticia del día). Nos hemos acostumbrado a ver a los nazis como déspotas inhumanos porque, menos en España, la historia la cuentan los vencedores, pero quisiera saber cuántos de ellos cumplían ordenes en contra de su moral personal, cuántas lágrimas habrán corrido por sus rostros cada vez que cerraban la puerta de una cámara de gas. ¿Qué iban a hacer? ¿Negarse?... y su suerte se añadiría a la de los judíos. Quisiera saber cuántos soldados nazis acabaron suicidándose por no poder soportar la barbarie gestada desde los sillones del Reich.

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  5. DON JAVICHU.
    Me alegro de que conozcas esa estación. Es una pena el estado en que está, tal como dices.

    Respecto a los alemanes, nazis o no nazis, quisiera decirte que no es como te parece. Los conozco bastante bien porque he recorrido el país de sur a norte y además en 1960 pasé un verano en FEIBURG in BREISGAU, y ahora siguen siendo tan racistas como lo eran con Adolf.
    A la mayoría de ellos, salvo a los pocos intelectuales como jueces, catedráticos y liberales que sabian lo que era el nazismo, les venía de perlas las ideas nazis de superioridad aria y demás. Estaban muy conformes con todo eso.

    Y lo prueba el hecho de que cuando los derrotaron los aliados crearon un gobierno y se lo encargaron formar al Dr. ADENAUER, el cual no consiguió reunir una docena de personalidades que no hubieran tenido un pasado nazi.

    Aquí pasó lo mismo tras la muerte del Invicto y casi todos los CUADROS dirigentes de todos los Partidos democráticos, salvo el comunista, eran gente de pasado muy franquista y de familias falangistas o de carlistas adictas al Régimen.

    Hubo algunos pocos no judios como EINSTEIN que salieron del país pero el resto se hallaba muy conforme con las ideas de Adolf.

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