VERANO

30 julio 2013

Justicia comunitaria en Bolivia

Bocabajo, sobre el ataúd de la mujer que violó, y atado de pies y manos. Así fue enterrado vivo un joven de 17 años en Bolivia.

Adentro, en la casa parroquial de Colquechaca donde se realizaba el velorio, la solemnidad había reemplazado al dolor por la muerte de Leonarda Arias, la mujer de 37 años que quería ser abogada y terminó asesinada por la tierra que un muchacho de 17 embutió en su boca luego de violarla.

Todos los que rodeaban el ataúd de Leonarda aquella noche sabían que si el muchacho era entregado a la Policía, ésta lo pondría frente a un juez y, aunque el juez ordene su encarcelamiento, el muchacho estaría libre en algunos meses, quizás en algunas semanas.

 "Será bocabajo", susurró en idioma quechua uno de los concurrentes al oído de Felipe Arias, el padre de Leonarda, pero él no respondió ni siquiera con los ojos. El cortejo fúnebre había llegado al camposanto un poco más tarde de lo previsto porque, además de cargar el ataúd, los dolientes tuvieron que llevar a rastras al muchacho cuyo instinto de supervivencia había reaccionado frente a la muerte. Consciente de que lo iban a matar, había renunciado a la inmovilidad que exhibió en el velorio para resistirse con sus menguadas fuerzas.

Los intentos por liberarse de las cuerdas de lana de oveja le habían lacerado muñecas y tobillos pero él insistía mientras los dolientes lo levantaban y cargaban detrás del ataúd. Alguien gimió cuando el ataúd descendió a la fosa cavada en la tierra un poco más profundo que lo normal pero el silencio volvió a reinar en el momento en que el cuerpo del muchacho fue arrojado encima.

Se movió, se retorció como gusano desesperado mientras dos hombres descendían a la fosa para acomodarlo pero nadie escuchó el farfulleo ahogado. Uno lo agarró de los tobillos y el otro de la cabeza, y entre ambos lo pusieron bocabajo. Había que ponerlo así.


Los dos hombres salieron de la fosa, la tierra empezó a cubrir el ataúd y el cuerpo maniatado. Más tierra. De pronto, ataúd y cuerpo maniatado desaparecieron pero los retorcijones todavía se percibían porque la tierra se movía por el lado de la cabeza y los pies.  La tierra seguía cubriendo la fosa y ya no se percibía más movimiento. La falta de aire debió matar al muchacho e inmovilizar para siempre su cuerpo maniatado.

Santos Ramos había sido enterrado vivo y así había pagado por la violación y asesinato de Leonarda Arias.

Por esa única calle transitaron los familiares de Leonarda Arias Jancko al promediar las 18:00 horas del lunes 3 de junio para dirigirse hasta la oficina del fiscal Emilton Jara y denunciar la desaparición de su pariente. Ni el fiscal Jara ni los escasos policías de Colquechaca pudieron hacer nada para evitar el ajusticiamiento porque un centenar de comunarios impidieron que se acercaran tanto a la casa parroquial, donde se realizó el velorio, como al cementerio.

Tras el reconocimiento estatal de la justicia comunitaria, ejercida según los usos y costumbres de los indígenas, los casos de linchamientos se han incrementado notoriamente en Bolivia. El mismo 5 de junio en que Santos era enterrado vivo, otro chico de 17 años, Roberto Huanca, era ejecutado, acusado de matar a Julio Apaza Paco, de 47, para robarle su coche. Huallpa no sólo fue golpeado sino que se le quemó vivo.

Aunque ha introducido la justicia comunitaria en la Constitución, el Gobierno boliviano no reconoce las ejecuciones porque las considera asesinatos.Los indígenas de la región viven en parcialidades llamadas ayllus y descienden de los Qaraqara, pueblos guerreros y, por ello, preferidos por los incas.

j.j. Toro


11 comentarios:

  1. Contra esos angelitos tuvo que lidiar el amigo Pizarro, aunque lo liquidaron sus mismos paisanos (de Pizarro).

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    1. DON BWANA
      Sí, esos angelitos eran los que formaban el imperio inca y sus tesoros. En sí están en la zona de Potosí, famosa porque de ahí se llenaban luego los galeones españoles con oro y plata.

      Es curioso que todo el mundo, incluídos los eruditos, denominan INCAS a todos los habitantes de aquel Perú o Pirú conquitado por Pizarro, y resulta que "incas" eran unicamente los miembros de la familia real reinante. Viene a ser como si a los españoles nos llamaran "borbones".

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  2. Esta forma de imponer justicia, nos da a entender que tanto el violador y asesino, como sus entre comilla justicieros verdugos,son las mismas alimañas,un saludo,

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    1. Ten en cuenta que en todas las comunidades de habitantes hay violadores y asesinos, pero sólo las tribus indígenas siguen aplicando una justicia basada en el ojo por ojo y a lo tribal, es decir, sin la aplicación de los principios de garantías procesales, principios tan abusados en Occidente que convierten a los delincuentes en REINCIDENTES.

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    2. Aun asi estos justicieron son despreciables.Yo quisiera la pena de muerte para segun que crimenes en la blanca y civilizada Europa,

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  3. Con esta justicia de mierda que tenemos, el joven sería condenado a no muchos años, y a los pocos estaría de nuevo en la calle, preparándose para otra violación.
    Me parece bien, la solución que han tomado.

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    1. DON MAMUNA
      Esos Qaraqara lo tienen clarísimo : si hubieran avisado al Juzgado, a los pocos días el mozo asesino estaba en la calle.

      Aquí se podría aplicar el sistema pero dedicado en exclusiva a los políticos mangantes.

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  4. Los usos y costumbres de los indígenas hay que respetarlos, porque provienen de una cultura superior como fué la de los incas. No estaría mal, si nosotros los borbones, aplicásemos la misma justicia con los violadores de estos lares...

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    1. DOÑA LUCRECIA
      Completamente de acuerdo.

      Respecto a USOS y COSTUMBRES, en nuestra tierra hay grandes defensores ello y propugnan prohibir los automoviles para sustituirlos por carros de bueyes, según tradición ancestral de desplazamiento por la zona. Ya hubo uno que dijo aquello de que "No pararía hasta que en la Avenida de la Libertad de Donosti y en la Gran Vía de BIlbao volvieran a pastar las vacas".

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  5. Vamos, que el Código Penal de esa gente cabe en un posit.

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