VERANO

24 febrero 2013

Los canibales aghori

Tras año y medio de pesquisas, el periodista se adentra en Benarés, la ciudad india de los muertos, en busca de una secta del siglo XIV que aún hoy come cadáveres. Son los "aghori" y están convencidos de que este necro-canibalismo les confiere poderes sobrenaturales.

Mahanta, uno de ellos, lo sienta a su mesa. Los aghori  suelen pasear desnudos por Benarés, la ciudad sagrada india en la que hay entre 60 y 100 cremaciones diarias. Según la tradición india, el fuego libera el ciclo de reencarnaciones por lo que todo el mundo es incinerado salvo: niños, embarazadas, leprosos, víctimas de una picadura de cobra y los sadhus o ascetas.

Todos éstos son lanzados al río atados a una cuerda que acaba pudriéndose con lo que los cadáveres emergen a la superficie. Carne en crudo para los aghori.

Vis à vis con un antropófago, un misterioso (y temido) aghori.  Por eso pongo atención emocionada de reportero ante cualquiera de sus palabras. De sus gestos. Me habla del precio de la marihuana en el mercado, interpreto que me pide dinero para comprar.

Aparecen dos indios más con una bolsita llena de té hirviendo y cuatro vasitos de plástico. Declino de nuevo la invitación. Me toco el estómago explicando con una sonrisa resignada que no me encuentro bien: diarrea, miento. Vuelve a insistir con la marihuana: 100 rupias el paquetito. Le digo que no hay problema y que si le puedo hacer varias fotos. Llevo una pequeña compacta en el bolsillo que coloco, invasivo, a poca distancia de su rostro  y que retiro al instante después de disparar una ráfaga, para explicarle, por gestos, que quiero hacerle un retrato.

Apenas llevo unas miles de rupias en el bolsillo y una petaca de güisqui en botellita de plástico como regalo. La cena comienza sin más ritual que templarse con el alcohol y los xilums. Aprovecho para bromear ante la cena… vegetariana.
-No bodies (cuerpos)? -pregunto haciendo el gesto de llenarme con la mano la boca.
Todos me miran muy serios menos el aghori, diríase que meditando hasta dónde llega mi pregunta, cuando uno de ellos, rompe el ambiente congelado con una generosa sonrisa.
-Muy caro. Miles de dólares, espeta.
-¿Pero sería posible?, rebato.
-Everything is possible, my friend!, tercia con una sonrisa.
-Did you taste?, me animo a preguntar si la ha probado.
-, me contesta con esa fonética enérgica que usa el hindi para decir "sí".

RIO GANGES
En su respuesta no hay emoción, sino esa chata impasibilidad que confirma las obviedades, tal vez efecto de una vida condenada al ostracismo por poseer un alma que precisa ingerir carne humana, enturbiada por el alcohol y el cannabis. El resto de la cena transcurrirá haciéndonos entender en un pésimo inglés sobre la filosofía de los aghori.

La presencia de aghoris es patente en Benarés, un lugar perfecto para poder servirse "al gusto" los cadáveres en crudo que aparecen flotando en el río, o carne procedente de las cremaciones, que se calculan entre 60 y 100 al día desde hace unos 3.500 años.

Para la secta de los aghoris un muerto no es más que materia natural  que carece de la fuerza vital de la que algún día gozó. Con su consumo, prueban que nada es profano ni está separado de Dios. La materia, simplemente, se transforma. Pese a todo, y por muy politeísta que sea el credo hindú, tal razonamiento ha provocado que los aghori, reverenciados en zonas rurales, hayan sido expulsados del seno del hinduismo. Consagrados a una vida de extrema meditación, puede vérseles paseando desnudos, embadurnados con las cenizas de las cremaciones, y con un cráneo que hace las veces de cuenco del que beber, sujeto en la mano. En el mejor de los casos, los aghori vagan vestidos con el sudario de algún muerto.

A los aghori todos los conocen, pero sólo los turistas creen ampliar su colección de fotos de personajes exóticos sin saber que lo que están enfocando es un secreto del que pocos locales gustan hablar. Por lo demás, sobreviven consumiendo ingentes cantidades de alcohol y fumando unas xilum (pipas) de marihuana que tumbarían a un elefante.

Rafa Gassó



NOTA : Estos viven tan "fumaos" como los que se dedican a la profesión de "titiritero" en España.

14 comentarios:

  1. Muy arriesgado ese periodista al compartir mesa y mantel con los aghori. ¿No sabe que, en una comida vegetariana te pueden colar unos sesos como coliflores?
    Aunque a veces le dan ganas a uno de convertirse en caníbal ante un solomillo como el de Prima Bea....

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    1. DON BWANA
      Como dice, arriesgado lo del periodista y además un tipo muy poco escrupuloso para comer junto con esos cafres oliendo a cadaverina. Este tipo de información es de los que gustan a uno que yo me sé de Complutum y que disfruta con pelis de esas.

      Un baño refrescante en el Ganges ¿qué tal? Yo ni con prima Bea al lado.

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  2. interesante, y mucho, aunq me parece a mi que los gori gori estos también tienen algo de turistada exótica. No le hubiera venido mal que le hubieran pegado un par de mordiscos.
    saludos blogueros

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    1. DON JOSÉ ANTONIO
      Es posible que los gori-gori esos estén puestos ahí por el Servicio de Turismo de la India. Cualquiera lo sabe teniendo en cuenta que ese País es un absurdo completo de principio a fin, con su Ganges "purificador" capaz de infectar de tifus a toda Europa y Africa a la vez.

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  3. Bueno bueno... este periodista me recuerda al turista que se mete en no se que lugar recondito sin ser demasiado consciente se juega el pellejo.

    Que venga ahora el tipico bufón multiculti y me diga que todas las culturas son igual de dignas.

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    1. SEÑOR OGRO
      Es posible que el periodisto éste o es un inconsciente o que los gori-goris esos sean de "atracción turística". De cualquier modo, los que se dediquen a comer cadaveres putrefactos debieran de ser pasados por la cuchilla "purificadora".

      Habría que preguntarle al talibán nuestro si se identifica con esa "kultura" muy definidora de tener "capacidad de decisión". Decisión de ser unos infrahumanos.

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  4. O sea, que comen mierda, eso son unos puercos a los que habría que colgarles de las pelotas. Otra cosa sería que le diesen un bocadito a Bea, aunque... con esa pinta de sudaca choni ¿de dónde ha sacado esos pantalones de rumana y/o ecuatoriana?.

    Y hablando de valientes gudaris, casi prefiero compartir mesa con los gori gori, al menos estos últimos sé que, aunque por escasa diferencia, piensan, a los otros, como sigan "evolucionando" en sus caseríos aislados, les daremos de comer dentro de poco cacahuetes cuando bajen de los árboles.

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    1. DON ISRA
      Posss, sí, comen cadaveres podridos y habría que pasarlos por la cuchilla francesa para limpiar al Mundo de tanto guarro.

      Prima Bea está como un camión Mac de 50 toneladas se ponga lo que se ponga. Eres un exigente.

      También es verdad que estos gori-goris en algo deben de pensar con tanto fumeque de "maría", y los otros van directos a lo que vaticinas : a que se les termine echando cacahuetes. Ahhh, y ya no viven en los caseríos, ahora se ubican en viviendas de protección oficial de pueblos de 250 habitantes.

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  5. Juer con los gustos culinarios y lo que se mete en la boquita la peña, luego que si se quejan algunos de la carne de caballo y tal.

    Cada día valoro más ser tan normalita...


    (El otro día dejé un comentario en el otro sitio en el post anterior al Pachi y llegué a verlo escrito, pero debe haberse borrado)

    Saludos nutritivos

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    1. DOÑA MARIBELUCA
      He empezado a pensar que volvían los fantasmas tras leerte en Isra que te faltan comentarios y luego me dices que aquí también, o en mi otro blog. He mirado en el Blog "Tellagorri" y hay uno tuyo (contestado por mí) en el anterior al anterior del último.

      Los gourmetes esos de los gori-goris vienen a demostrarnos que semos unos avanzados cuando comemos huevos fritos con patatas fritas y loncha de jamón a la plancha. O un bien hecho bonito con tomate (en Julio) o unas sardinas asadas a la brasa o un cochinillo a la segoviana. No obstante los british nos critican, por pura envidia, y en el post siguiente (a las 8 tarde) expondré lo raritos que nos ven a la hora de comer.

      Y en tu pueblo residencial hay un lugar llamado "Casa Vieja" en donde aún preparan y sirven "Duelos y Quebrantos" tal cual se los comía don Alonso Quijano. A propósito de esto vengo en preguntarte si dejarás tu número de movil a Isra porque en Agosto (cuando tú no sales de la piscina en todo el día ni a hacer pis y por tanto quedas ilocalizable) tengo intención de ir por ahí y juntarnos unos cuantos a tomar un desayuno en ese café tan clásico que teneís, El Hemisferio, para charlar y conocernos un poco. Y verás lo bonito y eburneo que es el viejo Tella.

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  6. Jajaja en Agosto donde suelo refrescar es en los pinares sorianos salvo causas ajenas a mi voluntad como los cates de cierta sujeta, pero sería muy grata la coincidencia y ya te vale que tenga que ser en plena espantosa canícula siendo su señoría "jubileta"...todo se andará si es menester.

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    1. DOÑA MARIBELUCA
      Enterado. Procuraré adelantar la incursión a tierras "maketas" a finales de Julio para poder contactar contigo y convocar a los amigos Don Bwana, Don Manuel El Paseante, Zorrete y quien quiera apuntarse desde esas proximidades de donde vives.

      Todo dependerá, no de mí, de la disposición de Isra a disponer de un par de días libres. Tengo un excelente recuerdo del pasado año tanto del trato señorial del anfitrión como del Parador. Cuando coincidamos, si lo hacemos, tendrás que hacerme el favor de prestarme por unos minutos una PELUCA para la foto de rigor.

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  7. Unos auténticos gourmet estos gori-gori, a su lado los polikarpos cominedo menu de sidrería, me parecen unos canibales; pero por si las moscas no compartiría mesa y mantel con ellos, por que sospecho que al verme tan orondo, los muy cabrones se relamerían de gusto, pensando en ración doble para toda la tribu.
    Hay gente pa to.
    Salud

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    1. DON JAIME
      Más nos vale no conocerlos ni de lejos que esos nos convierten en hamburguesa en cuestión de segundos.

      Desde luego se puede ser animal de dos patas pero llegar a comerse cadaveres podridos recogidos de ese río, deviene en cencerros muy "fumaos".

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