VERANO

19 noviembre 2012

Muñoz Seca en el Pentágono

Este vodevil de dos generales de cuatro estrellas, dos mujeres seductoras y un alocado agente del FBI sería de risa... si no se representara en el centro neurálgico del poder militar mundial Es lo que pasa cuando se juntan en una guerra a cuatro (o cinco) trepas.

Dos de ellos, generales ambiciosos, uno de ellos con un toque mediático brutal. Dos mujeres que han usado su atractivo físico y su capacidad para relacionarse para seducir a ambos militares. Y, para rematar, un agente del FBI que se dedicaba a investigar casos por su cuenta y a mandar fotos suyas semidesnudo a una de las mujeres.

Si hubiera que llevar la historia al teatro, Juanito Navarro y Fernando Esteso podrían haber sido los generales; Santiago Segura (como Torrente) el agente del FBI; y Susana Estrada y Ana Obregón las mujeres. La banda sonora, "Escándalo", de Raphael.

Pero esta pieza no se representa en la Gran Vía de Madrid, sino en el Pentágono, la CIA y, de modo muy especial, en el Comando Central -el CentCom- de las Fuerzas Armadas de EEUU, bajo cuya responsabilidad caen, entre otros, Afganistán, Pakistán, Irán, Irak, el Golfo Pérsico, Siria, Israel, Egipto, Yemen... Medio mundo, si no más.

El protagonista es el ex general David Petraeus, el militar más popular desde que Dwight D. Eisenhower dejó la presidencia en 1960 y, desde septiembre de 2011, director de la CIA. Antes, Petraeus había sido comandante en jefe de EEUU y máximo responsable del CentCom.

El otro general es el sucesor de Petraeus en Afganistán, John Allen. Ambos son generales de cuatro estrellas, el máximo rango que se puede alcanzar en las Fuerzas Armadas. Las mujeres son la biógrafa y ex amante de Petraeus, Paula Broadwell (20 años más joven que él), y Jill Kelley, posible amante de Allen, (21 años más joven que el general), a la que no se conoce oficio ni beneficio, pero que ha sido objeto de celos iracundos de Broadwell y, tal vez, objeto del deseo del agente del FBI Frederick Humphries.

El vodevil se desarrolla sobre un telón de fondo trágico: un misterioso ataque terrorista a un consulado estadounidense en Libia que en realidad era una base de la CIA y en el que murieron un embajador y un ex Seal (la unidad de élite que se encargó de liquidar a Bin Laden).

Todos los libros que se publican esos días sobre Irak tienen un elemento en común: la guerra es un desastre y Petraeus es el único general que está a la altura de las circunstancias. El general sabe que, si quiere hacer carrera, es importante ganar batallas, pero aun más tener buena prensa.

Broadwell se acerca a Petraeus y le explica su área de investigación: el liderazgo en las Fuerzas Armadas. El general le da su tarjeta. Broadwell reacciona reconvirtiendo su proyecto en una biografía de Petraeus. El general acepta después de comprobar que a Broadwell le gusta, como a él, el deporte.

A 1.900 kilómetros al sur de la glacialmente fría, izquierdista y cosmopolita Cambridge, está la tropical, provinciana y conservadora ciudad de Tampa, en Florida. Tampa acoge la base de McDill, desde la que EEUU dirige todas sus guerras en Oriente Medio. Allí se desarolla el segundo acto de esta tragicomedia, con Jill Kelley como protagonista.

La mansión junto al mar de los Kelley se convirtió en el epicentro de la vida social de Tampa. Jill no limitó sus actividades a los estadounidenses. Al poco de llegar, sus atenciones hacia Corea del Sur hicieron que la Embajada de ese país le diera en título de cónsul honoraria. Es un título sin ningún efecto práctico, pero Kelley se apresuró a ponerlo en la matrícula de su coche y a presentarse como una diplomática.



Entre sus amigos destaca el general de Infantería de Marina John Allen. Y el agente del FBI Frederick Humphries, que se presenta como una especie de James Bond por su actuación en el caso de un plan de Al Qaeda para volar el aeropuerto de Los Angeles en 1999.
En septiembre de 2010, Humphries envía un foto suya sin camisa y con la cintura de los pantalones peligrosamente baja a varias personas, entre ellas Kelley.

Para entonces, en Kabul, los asesores de Petraeus están empezando a mostrar irritación con Broadwell. El general ha dado, literalmente, acceso ilimtado a su biógrafa a todos los niveles de decisión de la Guerra de Afganistán. Pero Petraeus es una estrella. Y, como tal, está rodeado de sicofantes que le dicen sí a todo. Su carrera, además, está lanzada.

Admirado por los republicanos, es también el general favorito de Barack Obama. En julio de 2011 deja el Ejército y asume la dirección de la CIA. ¿Cuál va a ser su próximo paso? ¿Secretario de Defensa? ¿Candidato a presidente?

Y aquí se llega al tercer acto. El más conocido. El sucesor de Petraeus es John Allen. La naturaleza de la relación entre Allen y Kelley se desconoce, pero es muy estrecha. Los dos se han conocido en las fiestas que ella da en Tampa, y tanto Allen como su Keely y sus respectivos cónyuges son grandes amigos. Una vez que asume la dirección de la Guerra de Afganistán, Allen empieza una activa correspondencia por email con Kelley. Los dos intercambian docenas de mensajes diarios. Algunos son los típicos de una pareja de enamorados, casi pornográficos.

Otros tratan asuntos confidenciales para la seguridad de EEUU.  Dos meses después de llegar a la CIA, Petraeus empieza una relación con su biógrafa. Para comunicarse sin problemas, comparten una cuenta de gmail, el servicio de email más fácil de interceptar. En enero de 2012, Broadwell publica la biografía de Petraeus.

En mayo, Petraeus rompe con Broadwell. Ésta queda devastada, aunque ni su marido ni sus dos hijos ni nadie saben que ha tenido una relación con Petraeus. Para ella hay un culpable: Jill Kelley, la ligona de Tampa.

Broadwell crea una cuenta bajo el seudónimo de kelleypatrol y empieza a mandarle emails. Pero no se queda ahí. A lo largo de su relación con Petraeus ha conocido a la plana mayor del CentCom y tiene sus correos. Manda emails como kelleypatrol a todos. Uno va para Allen, con una advertencia explícita sobre la "seductora" de Tampa. El comandante en jefe de Afganistán reacciona como un crío y lo reenvía a Kelley. Ésta a su vez avisa a Humphreis, quien pone al FBI en alerta. El resto es bien conocido. No hay nada más fácil que identificar un email anónimo, y las autoridades pronto dan con Broadwell.

Ésta, encima, está empezando a dar conferencias en las que revela datos secretos, sobre todo en septiembre y octubre, cuando EEUU vive bajo el shock del ataque a su consulado en Libia.

Entretanto, Petraeus y Allen bordean el ridículo.

Al final, el escándalo estalla 48 horas después de que Obama sea reelegido.
¿Coincidencia?
Algunos, tal vez, así lo creerán.
Ahí es donde Muñoz-Seca deja paso a Le Carré.

P. Pardo WASHINGTON







 

24 comentarios:

  1. Según iba leyendo el minucioso relato de los hechos que explicas se me ocurrían diversas consideraciones, poco originales por mi parte, pero reales como la vida misma. La primera, es esa socorrida sentencia hispana que afirma que la "cuestión de la jodienda no tiene enmienda"; axioma que, como tal, no requiere demostración.
    Después, la desmedida afición de los altos ejecutivos gringos a escarceos , quizá para expulsar por medio del sexo las enormes tensiones a que estan sometidos, véase los Kennedy, Clinton, y algunos otros mas.
    Pero finalmente lo mas inquietante del caso lo insinuas al final, cuando dices: "..el escándalo estalla 48 horas después de que Obama sea reelegido.
    ¿Coincidencia?...."
    Creo sinceramente que todo este affair es mas de LeCarre.

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    1. DON F. J. EYGENIO
      Es increíble que unos tíos con esos rangos estatus en el mundo de la guerra se lien con unas ZORRITAS opotunistas.

      Las tensiones que dices que tienen véte a contarselas a los milicos de otros países y las carcajadas sobre la forma de resolverlas estos gringos se iban a oir en Marte.

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    1. DON ZALDUM
      Es lo primero que salta a la vista : EL MAL GUSTO y la poca elegancia existente entre quienes dirigen a millones de uniformados con armas muy poderosas.

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  3. Lo llevamos bien, esto parece mas una cosa de cabos o de sargentos. Como mucho de tenientes. No se está a lo que se tiene que estar, en Bengasi la palmaron tres Seal, no uno y eran contratistas de la CIA. ¿Que hacían? Recuperar armamento de los tíos de al-qaeda entregado para derrocar a Gadafi para recomprarselo y enviarlo a los Hermanos Musulmanes en Siria, especialmente misiles de hombro contra aeronaves. Si van a viajar en avión por esa zona aprieten el culo por si acaso. Petraus ha dicho hace unos días en la comparecencia en el Congreso que enseguida supieron que fue al-Qaeda, pero su Comandante en Jefe Obama lo negó como Pedro y más veces. Petraus esta acabado, Obama lo mato, muchos juraron venganza por lo de Bengasi, me refiero a militares y operativos de la CIA, también a los Seal. Le sacaron lo de la bragueta y eso es mejor que una bomba bajo el asiento del coche. Parece que estamos como los soviéticos, de incompetentes a incompetentes hasta la incompetencia absoluta.
    Saluditos.

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    1. DON ROBERT
      Acabáramos. Lo de esos cuatro estrellas son íntrigas internas para cargarselos y no parecía muy dificil viendo el nivel de cutrez personal de ambos, liándose con vocaciones del putiferio caro y oportunista.

      Siempre les sucede lo mismo : dan las armas a tipejos que terminan usándolas contras ellos.

      No sé si estas cosas suceden unicamente bajo un Obama o son habituales con cualquier presidente USA, pero se quedan con el culo bien en pompa al descubierto ante los milicos del Mundo entero.

      GRACIAS POR LA INFORMACIÓN.

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  4. Uno espera que en ciertos niveles, con muchas estrellas en el hombro, la gente tenga las cosas donde deben estar: en especial la cabeza sobre los hombros y la picha en los pantalones. Claro que también se espera responsabilidad de los políticos, jueces, fiscales y policias...y miren...

    Al parece esperamos demasiado y al parecer para subir a ciertos niveles hay que ser un auténtico botarate.

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    1. SEÑOR OGRO
      Coincidimos al milímetro en la apreciación : lo que menos se espera de unos "cuatro estrellas" es, como bien comentas, que no sepan tener la cabeza sobre los hombros y la picha en los pantalones.

      Qué horteras terminan siendo quienes crees que están al nivel mental y emocional que minimamente se espera de ellos.

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  5. El Humphries ese, que dices es agente del FBI, tiene una cara de tontoorrón que no se la salta ni Fostiatus de Madrid.

    Si los "vigilantes" de Usa son la mayoría así, pueden robarle la cartera al propio Obama cuando pasea por los jardines de la Casa Blanca.

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    1. DON ARREGUI

      Imagínate que si los especialísimos agentes del Federal Bureau Intelligence son como ese, cómo serán los normalitos de perseguir cacos.

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  6. Estos capitostes no se parecen en nada a los héroes que nos presentaban en las películas, a pesar de ese medallero que lucen en sus pecheras. Muy elegantes, éso sí, en sus bonitos uniformes, pero débiles ante la llamada de la carne.
    Conociendo las andanzas de sus jefes máximos, no se puede uno extrañar de nada.

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    1. DON BWANA
      También había pensado como Ud. que muy elegantes sus uniformes de guerra, muchas medallas y farralla propia de milicos, pero menos cerebro personal que los sociatas de Madrid.

      Porque a éstos les ponen, como dice otro comentarista, unas espías de los talibanes o de Al Queda en traje estilo Prima MIRAMÍ, y confiesan hasta en donde se guarda el botón de cargarse al Obama.

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  7. Está visto que a una determinada edad , las hormonas pueden más que la razón.

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    1. DON MAMUNA
      Es que éstos mílicos, por lo que se ve, carecen de neuronas y unicamente funcionan a base de hormonas.

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  8. Si su excelencia me disculpa he de comentarle que ha cometido un claro ejemplo de "error de casting", aunque como todo muy subjetivo, y es que NUNCA me gustaron ni Juanito Navarro ni Fernando Esteso, permítame una sugerencia; Manolo Gómez-Bur y Quique Camoiras.

    Y en cuanto al tema folleteo cutre... nada nuevo bajo el sol, haberlo haylo, lo que es noticia es cuando, por qué y cómo se filtra todo el tema.

    Y ni Muñoz-Seca ni Le Carré... FALCON CREST (el problema es ver quien tiene güebos para cepillarse a la Channing)

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    1. DON ISRA
      Reconozco, humildemente, a Vos que vuesa merced tiene toda la razón.

      Dejémoslo en que la peli es con Manolo Gomez Bur y Quique Camoiras (dos monstruos, por cierto)y el título FALCON CREST, con la Angela Channing de mala, mala, uséase de Paula Broadwell.

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  9. Este Petraeus ha resultado tener la cara de Piedra, pero ser más blando de cintura para abajo. Claro que tantos meses en tiendas de campaña con la biógrafa Matahari a mano... Y menos mal que la libanesa Kelly no era agente de los Talibanes.

    También había dos gemelas, como en las comedias de Lina Morgan, pero mas sensuales.

    FugisaludoS

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    1. DON FUGI
      Observo que ya te sabías el guión y además ampliado : con dos gemelas. Claro que si llegan a ser espias del Mulá Tuerto o de Fumanchú se hubieran ido igual de la lengua esa pareja de exhibidores de uniformes.

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  10. De coincidencia nasty, me he hartado de denunciar que hay bula con el de Porres mientras se reían incluso cuando al otro le tiraban zapatos, pero en fin.

    Nada nuevo bajo el sol por otra parte, las mujeres somos mu malas y algunos tienen la neurona donde la tienen, qué se le va a hacer, pero aunque aquí estas cosas no se entiendan porque se quedan en el hecho en sí y no en los riesgos que comporta y en la absoluta relevancia de la confidencialidad y esas zarandajas, creo que con las faldas intentan cubrir la cagada libia.

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    1. DOÑA MARIBELUCA
      Uséase que con el "bronceado" suceden estas cosas porque va en lo suyo tener milicos más tontos que melocotones de invierno.

      En la primera parte del segundo párrafo aciertas de lleno, LAS MUJERES SOIS MUUU MALAS, pero con la segunda parte de la primera parte contratatante más, porque esos tipos parecen haber salido de un convento de cartujos y hasta se hubieran liado con unas travestis.

      Pero a tí te huele que todo esto es la tapadera para ocultar lo de Libia, que aún es más de tontos que los habituales de Lepe.

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  11. Con generales de CUATRO ESTRELLAS así, lo que no se entiende es que Fidel Castro no haya invadido FLORIDA aún.

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    1. DON VILLAR
      Con esos milicos y el presidente que tienen, los Castro podrían invadir Florida, California y Texas y además no enterarse.

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  12. Pero qué follón con todos estos guripas, Maribeluca tiene razón, culebrón cutre y conveniente que habrá ocupado páginas y páginas para entontecer al personal cara a la reelección de Obama.

    Es que en preelecciones hubiera quedado muy feo una de autópsia de embajador televisada y, quizá, con ojillos de cristal a lo masón, como le ha ocurrido al pobre General Prim.

    Qué cosas pasan...

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    1. DOÑA CANDELA
      Cuando te sale la vena andaluzo-vascona eres capaz de vislumbrar las auroras boreales en pleno Mediterraneo.

      Todos esos cutres y horteras uniformados soltando secretos a sus putillas opurtunistas, no se lo imaginaban los escritores de novelas de espías. Ni Asimov con sus futurismos de planetas hubiera soñado con algo así.

      Qué cosas pasan......

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