11 marzo 2009

La frase de Stanley Paine y la posibilidad

El hispanista norteamericano Stanley G. Paine ha dicho:
"Posiblemente, España estaría mejor sin Cataluña y el País Vasco. Pero es imposible."


Dice Girauta que "tras el recobrarme del susto, vengo rumiándola desde entonces y acercándome cada vez más a la conclusión de que no se trata de una "boutade", inimaginable en un historiador tan serio como Payne, sino de una reflexión en voz alta, basada en hechos objetivos, que sólo podía hacer alguien de fuera, pero que nos conozca tanto como nos aprecie, condiciones que se dan sobradamente en el profesor de la Universidad de Wisconsin Madison.


En efecto, País Vasco y Cataluña han sido a lo largo de los dos últimos siglos origen de toda clase de conflictos y tensiones para el conjunto del Estado español.

Las guerras carlistas fueron el contrapunto sangriento durante todo el siglo XIX. En el XX, lo fueron la Semana Trágica barcelonesa, la declaración del "Estado Catalán" al proclamarse la II República, el levantamiento de la Generalitat contra ésta en agosto de 1934, el largo reguero de sangre dejado por ETA, que no se interrumpió con la llegada de la democracia, y la reivindicación permanente de ambos nacionalismos, eternos insatisfechos, que erosionan en lo que pueden el sistema constitucional español en sus respectivos territorios y marcan la pauta a seguir por el del resto de las comunidades.

Sí; para el Estado español, de Cataluña y el País Vasco han venido en los últimos tiempos más problemas que ventajas, pese a que ese mismo Estado ha sido más generoso con ambas que con las demás autonomías, no importa lo que digan sus nacionalistas.

Otra cosa es que el avance real de las mismas se haya reducido respecto al resto. Pero eso tiene más que ver con la prioridad que han dado sus líderes a promover su proyecto nacionalista que a promover su riqueza real. Aunque, naturalmente, le echarán la culpa a España, cuando España no recibe desde estas dos regiones más que reclamaciones, disgustos, quejas y agravios.

Y, sin embargo, como dice Payne, su separación es imposible. Y es imposible no por razones históricas, que las hay, y grandes (España no es Yugoslavia), sino por razones éticas.

Desprendiéndose de Cataluña y el País Vasco, España quedaría enormemente aligerada. Pero eso sería tanto como traicionar a los muchos catalanes y vascos que se sienten también españoles, abandonarles en manos de los nacionalistas, entre los que se impondrían los más radicales, que procederían como primera precaución a una limpieza cultural, si no étnica, como ha ocurrido en tantos lugares.

Y estallaba allí una guerra civil proclive a desparramarse fuera de sus fronteras, pues el nacionalismo, pese a su nombre entrañable, lleva en sí un germen expansionista, como estos dos confiesan abiertamente, con ambiciones territoriales, que las comunidades vecinas no se dejarían arrebatar impunemente.

Pero tal vez haya llegado el día en que convenga confrontar a vascos y catalanes NACIONALISTAS con su verdadero destino, en vez de permitirles seguir exigiendo e imponiendo sus totalitarismos.
Unos y otros deben saber que las extraordinarias ventajas de que gozan (sobre todo los vascos), les obligan, como mínimo, a reconocer el ordenamiento constitucional que se las concede.

Tienen también que admitir que sus autonomías han alcanzado el máximo techo razonable, y que si se empeñan en continuar su marcha hacia un Estado tendrán que asumir las cargas y responsabilidades de éste.

Entre ellas, la de garantizar su unidad interna y los derechos de todos sus habitantes, cosa que no están haciendo hoy y que, en ese futuro hipotético, sería mucho más problemática que ahora.

¿O es que creen que los mossos d´escuadra y los ertzainas se bastan para mantener en sus territorios la paz ciudadana, que ya les cuesta mantener con las fuerzas de orden público españolas?

Sin olvidar los deberes que conlleva la defensa nacional y la representación exterior, muy bonita cuando se trata de París, Nueva York o Londres, pero muy pesada cuando se trata de Kabul, Mogadiscio o de las misiones de paz en zonas conflictivas...
Por no hablar ya de su nivel de vida, que depende en buena parte del mercado español.

Pero su rechazo abierto, decidido, en muchos casos ofensivo y despectivo hacia lo español, como suelen mostrar ambos nacionalismos como señas de identidad, iba a traducirse en un rechazo de lo catalán y de lo vasco por parte del resto de los españoles, con repercusiones comerciales de toda índole, que se traducirían en industriales, pues el inversor extranjero no piensa en el mercado catalán o vasco.

Lo triste es que los políticos vascos y catalanes no están para estas trascendencias. A ellos, a los Urkullu, Carod Rovira, Tardá, o Korkoreka, lo único que les preocupa ahora y luego es EL CHOLLO de cada día. Los miles de familiares y amiguetes colocados en lo público, y la mamandurria de las Haciendas recaudadoras.
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9 comentarios:

  1. ¡¡Concho Tellagorri...!!! Difícil lo pones: yo no sé que haría en un caso así... que se diera la independencia a ¿Euskadi? ¿Euskal Herria?... ¿Me haría thuleño? ¿Emigraría a Cantabria? ¿A la umbría Normandía de donde es natural la reina Sigrid?... ¿Tomaría las armas?. Igual España estaría mejor sin el País Vasco... pero entonces dejaría de ser España... sería cualquier cosa menos España. Los vascos nacionalistas no se dan cuenta que son así porque son la quintaesencia de los español. Uno de estos días hablo de mi pueblo Urrestilla y cuanto alguna anécdota para hacerme entender.

    De Cataluña no sé que decir. No les entiendo.

    PD: ¿Has visto el fotomontaje de Sabino que te he dedicado en el blog?

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  2. Sí, sí lei y ví tu fotomontaje sobre racismo, que es muy bueno, pero no me dejó (el sistema) dejar un comentario. Hoy lo he intentado y sí he podido dejarte el comentario y una somera explicación sobre la palabra Maketo.

    Si, como dices, los simios aldeanos estos consiguen por fín la independencia (por aburrimiento de los restantes españoles) tú y yo (con los respectivas princesas normandas) tendriamos que irnos a vivir a URRESTILLA y dedicarnos a la soka-tira, a escribir odiseas sobre las hormigas y a comer talo con tocino.

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  3. Llegado ese momento,no dudo que habría españoles que darían un paso al frente para evitar el desgajamiento de nuestra nación:en Vascongadas y en Cataluña.
    Estarán donde siempre han estado;al frente.

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  4. Con la independencia que pudiera un día concederles un Gobierno paranoico como el de ZP, habria dos tipos de reacciones entre los fanáticos secesionistas :
    A) Los del PNV no estarian tan contentos porque sus ingresos sin España se iban al carajo y ya buscarian eso que el Ibarreche tanto repite de "Estado Asociado" a España para seguir recibiendo la sangre vital de subsistencia.

    B) Los otros, los batasunos, tienen como ideal un país vasco estilo Afganistan actual. Ya lo suele repetir Tella que su objetivo es expulsar a Médicos, abogados, notarios, jueces, economistas, etc. todo lo que no sea útil para labores de PASTOREO.

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  5. ¿¿¿¿TALO CON TOCINO?????
    ¡¡¡Madre Mía, qué desastre!!!!

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  6. Al final del post describes muy bien lo que es el nacionalismo, una forma de enriquecerse y ganar poder al estilo de cualquier secta que se precie, en ese sentido escribí mi capitulo para el libro Nacionalismos y otros fantasmas.
    Saludos

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  7. Cadalso, veo que te produce urticaria sólo con pensar que hay que alimentarse de TALO CON TOCINO.

    Realmente es una perspectiva horrorosa pero tengo el conocimiento de que por culpa de esa alimentación (habitual en los caseríos hasta mediado el siglo XX), los habitantes de lo rural se escaparon de sus montes para ir a buscar trabajo en los centros fábriles y fueron los que levantaron la Vascongadas industriales.
    ANSÍ que si volvemos a la tesitura de tener que iniciar ese tipo de dieta de nuevo, a los vascos no "baskos" nos empujará más ir a Australia que la dieta del talo con tocino.

    A los que no creo que les vaya el tema es a los peneuveros, tan señoritos y tan pijos ellos.

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  8. No creo que ninguna de las dos "entidades" quisiera llegar al total desgajamiento, simplemente por la razón que todos apuntáis: la razón económica, o sea, que se quedarían sin el chollo que representa en estos momentos ser nacionalista y estar en el poder (y tener agarrado al del gobierno central...)
    Un saludo

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  9. Lo del talo es cosa curiosa. Si sois de Bilbao, id a la Plaza de España (ahora Circular o Biribila) y en la entrada del "La Granja" han puesto un TaloToki con aldeana y todo. De llorar. En el Casco Viejo, empero, permanece el Rio Oja (nombre poco sospechoso de euskeldún), donde las bandejas son cacerolas, y se come un bacalao y unos bocartes en vinagre que quitan el hipo. Los bilbainos de pro van, como no, al segundo. Los bilbainos consortes que sabemos vivir vamos, como no, al segundo. El primero es para gilipuertas neoeúskaros y posanderos. Yo tengo piso en Bilbao, yt voy casi todos los fines de semana. Les emplazo a vernos algún día y degustar las cazuelas y lo que se tercie.
    Un afectuoso saludo

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