28 noviembre 2014

El duende de los vagones estrujados

Un vagón de tren puede convertirse en un amasijo de hierros sin que aparentemente exista una causa que lo explique.

Para descubrir el origen de este espectacular fenómeno, tenemos que irnos hasta Siberia, donde, según cuenta la leyenda, algunos incautos creyeron que un poderoso monstruo invisible era el responsable de aplastar los vagones vacíos en los que se transportaba el gas y petróleo.
Solía actuar por las noches y aseguraban que era tan silencioso que nadie notaba su presencia.

Sin embargo, el responsable de reducir a un amasijo de hierros retorcidos unos tanques tan grandes y gruesos no era ningún monstruo, sino un curioso fenómeno físico relacionado con la presión del aire que provoca la implosión (o explosión hacia adentro) de vagones vacíos y que han sido limpiados con con agua caliente a mucha presión. 

Cuando los tanques se cerraban herméticamente justo al terminar la operación, conservaban una gran cantidad de calor y de vapor de agua en su interior. Al caer la noche y bajar la temperatura exterior de forma considerable, el aire caliente y el vapor del interior se contraían, disminuyendo la presión existente en el interior del tanque. Ese vacío era suficiente para provocar la espectacular implosión y dejar los vagones reducidos a chatarra. Espachurrados.

(Lo cuenta Bitacoras.com )


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