VERANO

27 julio 2012

Santiago en barca de piedra y caballo blanco

¿Quién era Santiago? En realidad se llamaba Jacob (nombre hebreo que en cristiano equivale a Jacobo o a Santiago).

Era hijo de Zebedeo y Salomé y hermano mayor del también apóstol Juan (el presunto evangelista). Jesús llamaba a los dos hermanos boanergues (hijos del trueno). Santiago era pescador cuando se encoló en la troupe de Jesús. Fue uno de los que presenció la Transfiguración en el monte Tabor

Diversos apócrifos neotestamentarios (entre ellos El libro de la Dormición de María), aseguran que cuando Jesús se apareció a la Virgen para anunciarle que le había llegado la hora de la muerte, ella le expresó su deseo de despedirse de los apóstoles y que Jesucris­to, como no sabía negarle nada, que por algo era su Madre, le con­cedió que pudiera hacerlo antes de subir al Cielo (la Abducción o Asunción).

Ya en su vejez, la Virgen vio mundo y viajó lo que no había viajado en su vida (por eso es patrona especial del Imserso) ya que los apóstoles, debido a sus predicaciones, se hallaban dispersos por todo el Mediterráneo.

A Santiago se le apareció en Caesarau­gusta (Zaragoza) encima del fuste de una columna o pilar (origen de la Virgen del Pilar).

Objetan los hipercríticos que lo de Santiago en España son leyendas sin base histórica porque Santiago nunca pudo venir a Es­paña, dado que Herodes Antipas lo ejecutó en Jerusalén en el año 44.

Si tuvieran sólo un poquito de fe reconocerían que a menudo los designios de Dios alteran la percepción temporal de los hombres y que, desde esa razonable perspectiva, es lícito pensar que Dios comprimiera el tiempo de Santiago de manera que pudiera realizar ese apostolado entre las gentes de Iberia antes de su martirio y muer­te.

La Iglesia acepta la piadosa tradición como verdad revelada, el Papa Juan Pablo II (infalible, inspirado por el Espíritu Santo) adoró la tumba de Santiago en Compostela.

¿Necesitamos más pruebas de que el apóstol Santiago evangelizó España?

Según la leyenda, los discípulos de Santiago respetaron su de­seo de ser enterrado en España, de la que tan buenos recuerdos guardaba, y llevaron su cadáver por el mismo itinerario seguido en vida hasta las costas de Galicia en una embarcación de piedra que desafiaba por igual la ley de la gravedad y las tempestades.

Contra todo pronóstico, la barca de piedra cruzó el Mediterráneo, pasó el estrecho de Gibraltar, bordeó las costas del moderno Portugal y fue a encallar en su destino, Iria Flavia, municipio de Padrón.

Alrededor del año 813, reinando Alfonso II el Casto, un ermi­taño llamado Pelagio observó unas luces misteriosas en el monte Libredón y se lo comunicó al obispo Teodomiro, de Iria Flavia.

El obispo cavó en el lugar de las luces (no personalmente, cla­ro, sino por medio de peones) y apareció una tumba con un cadá­ver decapitado que sostenía la cabeza debajo del brazo.

¿Quién po­día ser? Sumemos una luz milagrosa a un esqueleto con la cabeza entre el cúbito y el coxis. ¡Santiago apóstol, naturalmente!

Volaron cartas al Papa (León IlI) y la noticia se divulgó urbi et orbi.

Alfonso II el Casto, un hombre pío y temeroso de Dios, como su propio nombre indica (a su esposa, presuntamente molesta por la escasa actividad marital, la silencian los textos), construyó una iglesia para guardar la supuesta tumba de Santiago.

El camino de peregrinación a la tumba del apóstol, el tercer objetivo de los peregrinos medievales, después de Roma y Jerusa­lén, ayudó a cristianizar ciertos ritos ancestrales relacionados con la peregrinación a la morada de los muertos en el fin del Mundo (Finis Terrae).Useáse, ya era lugar de peregrinación desde tiempos remotos y por paganos, pero ahora se cristianiza algo que antes sólo era costumbre pagana

El 23 de Mayo del año 844 las huestes cristianas de León y Castilla se enfrentaron con los moros en el que se denominaría Campo de la Matanza, no lejos de Clavijo (en La Rioja).

En el momento más apurado de la batalla, cuando las huestes cristianas desmayaban frente a la morisma vociferante y fiera, en el momento culminante en el que la suerte de los reinos cristianos estaba casi perdida, el apóstol Santiago descendió del Cielo, majestuoso, cabalgando su caballo blanco, espada en mano, a bandera desplegada, y arreme­tiendo contra los moros los segó como la cosechadora siega las mie­ses, que por donde pasa va dejando la tierra en rastrojos.

Fue como la aparición del séptimo de caballería, el trompeta tocando paso de carga y degüello (pa paraba pa pa pa pa para ba papa) en el momento en que los indios son tan numerosos y desconsiderados que el destacamento sitiado está a punto de sucumbir.

En agradecimiento por la ayuda del apóstol, el rey Ramiro I prometió solemnemente que, en adelante, y a perpetuidad, ofrece­ría a la Iglesia de Santiago las primicias de los trigos y las vides de sus dominios y al apóstol Santiago le correspondería una parte del botín tomado a los moros.

A esa promesa se llamó el voto de San­tiago.

Los habitantes de la jurisdicción arzobispal (que abarca de las Rías Bajas a La Rioja, ¡casi nada!) lo satisfacían religiosamente so pena de nefastas consecuencias tanto espirituales como temporales. A ello se sumaban los diezmos y primicias que obligaban a todos los españoles (el consabido ordeño y esquileo de las ovejitas de la Igle­sia).

"Una de las mayores estafas de nuestra historia", llaman los historiadores hipercríticos al voto de Santiago.

Desmontemos esa calumnia.

Es cierto, y no hay inconveniente en reconocerlo, que, como todo lo demás relativo a la Iglesia (sus predicaciones, sus promesas y sus dogmas), el voto de Santiago falta a la verdad. Es cierto, en puridad, que la batalla de Clavijo es enteramente imaginaria y, por lo tanto, el apóstol Santiago nunca descendió del Cielo a matar moros por más que nos sea tan familiar esa estampa suya a caballo descabezando sarracenos.

Sí. Todo esto es cierto. Pero no es menos cierto que el famoso voto se derogó y ya no está vigente. Por lo tanto no guarda relación alguna, como esos maliciosos desinformados creen, con los millo­nes de euros con los que la Hacienda pública española sufraga año tras año el sostenimiento del clero y de la Iglesia, tanto si los con­tribuyentes marcan la casilla correspondiente en la declaración de la renta como si no lo hacen.

¿Que ello vulnera la Constitución? ¡A la mierda la Constitu­ción! (Y ustedes dispensen la manera de expresarme, pero es que tanta cerrazón me saca de quicio.)

¿Acaso no tiene preferencia la Biblia sobre la Constitución? ¿Vamos a supeditar un texto dictado por Dios, ¡nada menos!, al producto de la evacuación mental de media docena de supuestos "padres de la patria" puestos a organizar una democracia convivencial como si no tuviéramos ya a los obis­pos para pastorearnos?

Natural.

Tellagorri


14 comentarios:

  1. Bueno, fuera como fuese, barrigas de obispo agradecidas aparte, alguien que, real o ficticiamente, se dedica a segar cabezas de moro como quien siega la mies en el campo, merece, por lo menos, una Catedral.
    Lástima que con tanto descreído como hay suelto, no baje otra vez a segar tanta cabeza trincona de político.
    Y de paso que haga también una limpia de la curia.
    A ver si dejan de desacreditar a la cristiandad.

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    1. DON CAPI
      Estás muy acertado de criterio. Hoy nos quejamos de las "creencias" de tanto bobo nacionalista o de cualquier pelaje, y resulta que se hallan a idéntico nivel que los habitantes de los años 800 cuando los freires se dedicaban a inventarse burdas historietas, como la presente.

      Lo que siempre me ha llamado la atención es que los "curiales" de hoy sigan apoyando estas leyendas inventadas con el objetivo de borrar las huellas de culturas muy anteriores, pero sobre unas fantasias que deben de hacer carcajearse hasta a los niños de 10 años.

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  2. Todos los que saben de la cosa teológico/escrituristica, afirman que lo de SANTIAGO enEpaña es una leyenda.El apóstol que de verdad nos visitó fue SAN PABLO el cual dejó una importante impronta ante los incipientes fieles cristianos.
    Pero, en el fondo ¿qué mas da?
    La tradición es tan importante o mas que la historia, que, por otra parte, tampoco está certificada por la autoridad de documentos inapelables.
    Para que Necesitamos más pruebas de que el apóstol Santiago evangelizó EspaÑAEl resultado final fue el que fue, y los infieles fueron derrotados despues de mil años

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    1. DON F. J. EUGENIO
      Sí, todo eso que dices está muy bien, y es lo que deben de pensar las más altas autoridades sotanadas de morado. Pero es de tal calibre el disparate INVENTADO que bien puede compararsele a la leyenda de Camelot y la espada Calibur del imaginario rey Arturo. Con la diferencia de que los protestantes no le dan sentido religioso alguno.

      En sí el obispo Teodomiro y sus congéneres de rango lo que quisieron es borrar la huella de un hereje que era santificado por las gentes y que murió decapitado por los obispos en el año 370 : PRISCILIANO. Y que es quien se hallaba en aquella tumba que hallaron.

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  3. Veo que está usted muy puesto en la Historia del Aposol Santiago.
    Pero yo lo de la barca de piedra me lo creo lo mismo que hay un político en España medianamente decente.

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    1. DON MAMUNA
      Esta es una leyenda creada en tu tierra pero que tiene los mismos ingredientes de tontez que las que se inventan ahora los nacionalistas galegos.

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  4. Como F.J.eugenio, pienso que no importan tanto las pruebas como el resultado final, el sentido que la cristiandad vea en la historia oficial. El Papa Benedicto es un hombre de gran cultura, cuestión innegable a pesar de los defectos que tenga como persona, pero no va a romper la leyenda, porque no es la leyenda sino el sentido de unión que se desea alcanzar, lo que importa.

    Parte de las tradiciones cristianas proceden de otras, paganas, adaptadas. En este caso más que a Escálibur, me recuerda a la leyenda de Sir Londonderry -por lo del hombre sin cabeza- El caso es que somos conscientes de esos imposibles metafísicos y, a pesar de ellos, lo importante debe ser nuestra fe y nuestra unión contra el enemigo común. Esa fe fue la que salvó a España en muchas ocasiones y la responsable de que fuera el Humanismo Cristiano y no otras doctrinas más tenebrosas, las que forjaran Occidente tal y como es. No por mucho tiempo si descuidamos esas verdades históricas, batallas que se libraron en nombre de la cristiandad, cuya impronta está a punto de desaparecer.

    Estoy convencida de que vale la pena seguir las huellas de Santiago. De lo contrario, una leyenda perecerá en pro de otras no menos inciertas y mucho más letales. Camelot jamás estuvo en Catalonia.

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  5. Oiga, Usted. DOÑA CANDELA, que todo eso que vuesa merced dice nadie lo pone en cuestión. Cuando a uno le dicen que tiene cara de lelo no se puede ir argumentando que el otro ha insultado a toda la familia y a todas las generaciones anteriores. Si tienes cara de lelo, en el parecer del "otro", es que para él tienes cara de lelo. Tú, y nadie más.

    Lo cierto es que también los germanos y nórdicos son muy aficionados a descerebradas e irracionales leyendas.

    Lo que yo pongo en cuestión es que los que trataron, con toda la intención del Mundo, de DESVIRTUAR costumbres anteriores no cristianas, podían haber tenido un poquito más racionalidad, y si aquellos no eran capaces de separar lo divino de lo humano, hora es ya de que los actuales predicadores cristianos vayan advirtiendo que es bueno tener fé en Díos pero que estas historias son puras fábulas para niños muy párvulos.

    Con similares cuentos los emperadores chinos tuvieron bajo la bota a millones de humanos mientras les hablaban de dragones. Lo que no impidió que China diera los más antiguos y brillantes PENSADORES como Confucio y Lao-Tze.

    La Europa cristiana comenzó a ser creíble y racional a partir de Descartes y Pascal. Mientras, los moros siguen en los años 800 D.C. por culpa de sus fábulas "mahométicas" que diría Don Alonso de Quijano.

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  6. A ver. Y quien dice que los lelos sean innecesarios...

    Muy señor mío: ¿Como va la Iglesia Oficial a hacer eso que pide usté? El lelo que aún no haya caido en esas cosas que mencionas es que es ya irrecuperable y ni el Papa de Roma va a convencerle de lo contrario.
    :P

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    1. DOÑA CANDELA
      También es verdad. Ya es tarde para desfacer esos entuertos.

      Lo de que los LELOS SON NECESARIOS lo debes de decir para evitar que salgamos en algarabía a hacer sarracinas de políticos, y al parecer eso es pecado.

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    2. ¿Pues..?

      ¿Los que tenían cara de lelos no eran los sarracenos? Los sarracenos son los que hacen sarracinas con los políticos. Y eso no es pecado. Es "picar".

      Por cierto ¿Acaso has leido hoy el Plural? Que no me entero yo que vuelves a hacerlo! :D:D

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    3. Oye, Doña, acostumbro a ser lo más abierto posible a todo tipo de ideas e incluso "jaimitadas" modelnas pero jamás he visto ni leído una sola letra de ese panfleto. Como tampoco, ni por curiosidad, he mirado jamás el canal "La Sexta". Por escrúpulos higiénicos.

      La palabra "sarracina" proviene, en efecto de los nombres dados a los sarracenos (agareno, mahometano, muslim, musulmán, árabe, moro, ismaelita) pero sus acciones han quedado en el castellano como propias de cualquier cristiano, viejo o converso = escabechina, pelea, riña, tumulto, matanza.

      Creo que hasta daban, en algún tiempo, hasta indulgencias, perdón, piedad, clemencia, tolerancia, absolución por cada cabeza de moro puesta en escabeche. Creo recordar que en en el escudo de Aragón (tu reino) figuraban cabezas de moros. En los escudos de muchos casherios vascos siguen estando talladas en piedra tales cabezas.

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    4. Pues yo sí lo leo de vez en cuando, a modo de autoflagelación y para que Dios me perdone mis muchos pecados :(

      Lo de la sarracina de los sarracenos lo decía por aquello de la primavera árabe. No vamos aquí a imitarlos y salir a escabechar políticos, porque después del político viene la cuñada feminista y después esa suegra que siempre te cayó tan mal...y depués, nunca se sabe. ¿Seguro que tú no vas a por Urkullu o por alguien en particular? Y bueno, me callo porque si pienso en Urkullu me quedo sin argumentos.

      En mi escudo figuran cabezas de moros y, como dices, rodaron por toda España y, normal, ofrecían clemencias y lo que hiciera falta, como los otros prometían huríes. La gente lo creía y se motivaba, ahora ya no se lleva lo de las clemencias y todo eso pero en el Islam se siguen llevando las huríes, con lo que nos llevan una cierta ventaja motivadora. No me gusta estar en desventaja, los actuales profetas y visionarios me merecen mucho menos reales y fiables que la espada de Santiago, la verdad...

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    5. Bueno, todo es empezar. Y llevas razón, tras las tres docenas de cabrones peneuveros que ensartaría gustoso en una pica, irremediablemente iba a tener que meter caña de la de verdad a unas cientos de roponas feminazis que pululan por los Juzgados.

      Hay una cosa muy curiosa que he observado y que espero no te lo tomes a chufla : de casi todos los que me han puteado a lo largo de la vida, tanto en lo laboral como en lo social, ya casi ninguno queda porque se han muerto o están en el paro o arruinados. Recuerdo una época en que me hacía mis listas mentales de miserables a no olvidar, y resulta que en estos momentos están desaparecidos de toda visión. Es probable que a otros les pase lo mismo y no se dan cuenta.

      Siempre me he preguntado el qué esperan las fervorosas creyentes musulmanas de su cielo. Porque el Mohamed sólo habla de huries pero no dice nada de bellos efebos o de musculosos repeinados con laca.

      Personalmente tampoco soy muy partidario de disponer de un arpa y estar rodeado de querubines, serafines y arcángeles bailando el aurresku o la sardana. Quizá estaría mejor el paraiso con primas como Rosarito para hablar de lo Quántico y de la expansión del Universo.

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