30 mayo 2007

OPINIONES SOBRE LIBERALISMO


PRIMERA OPINIÓN.
Es muy difícil, o bastante difícil, definir convicciones profundas porque son más aptas, las convicciones, para demostrarlas "andando", es decir, actuando que explicándolas.
El modo ideal de hacerlo es por el método peripatético de don Sócrates, mediante preguntas y respuestas. No obstante, con la de magistrales exposiciones existentes al respecto provenientes de quienes dan ejemplo de ser "liberales", basta con fijarse en los "comportamientos" para afrontar las definiciones.

Porque el Liberalismo es, ante todo, ser, actuar, comportarse y pensar en liberal, y da como resultado no una ideología, sino una conducta.

Ser liberal, decía Gregorio Marañón, es "estar dispuesto a entenderse con el que piensa de otro modo, y el no admitir jamás que el fin justifica los medios".
Y más o menos algo muy similar decía Jean Marie Arouet, alias Voltaire.

El Liberalismo es, pues, una CONDUCTA, y por tanto es mucho más que una política o una ideología. No requiere de proclamas sino ejercerla de un modo natural.
Se debe de ser liberal sin darse cuenta, como cuando nos resistimos a mentir.

La lectura de la Historia nos enseña que en cada fase de la evolución de los pueblos, los hombres han creído que éstas o las otras cosas que entonces ocurrían eran signos específicos de aquel periodo; y luego, vistas a distancia, resultan de la misma calidad y de la misma importancia que las de antes y las de después.

En una masa organizada, como un partido político por ejemplo, el individuo deja de actuar como tal, y es la masa la que actúa en nombre del individuo. El individuo ha perdido su gesto personal y adquiere el disciplinado de la organización.

Cuando un ciudadano procura vivir sin estorbar a sus vecinos, trabaja por el bienestar de los que le rodean, y respeta a los que no le liga ningún vínculo, ayuda a la mejoría de la sociedad, etc., pero si una multitud sublevada pasa por debajo de su balcón y se va con ellos, encontramos al clásico prototipo de ser humano que desprecia las virtudes del individualismo, porque ese tipo a los pocos minutos quizá está pegando fuego a las farolas y a los autobuses.

Hay muchos pescadores de río revuelto, pero también muchísimos más que forman el coro callejero por simple impulso, sin saber porqué.
Probablemente porque carecen de objetivo final de sus vidas.

El proceso de la lucha por la libertad suele ser de masas, pero la libertad sólo vendrá después, cuando cada quién haya sabido merecerla; cuando los derechos no se exhiban con insolencia ni se usen con abuso, sino cuando van arropadas de responsabilidad.

Y ¿cuál es la causa de que los individuos se conviertan en masa? Es la emoción. Lo emocional. Sin raciocinio. Si a la vista de un peligro huyo, no huyo porque me emociono, sino que me emociono porque huyo.

Los que dicen que no es de sabios el mudar de opinión, están disculpando una ligereza o una canallada. En la vida política una de las normas de honradez es la persistencia en las ideas, pero si ha de evolucionar el hombre debe de hacerlo por conveniencia pública, no por conveniencia personal. Esto, a veces, se interpreta como cambio de ideas cuando es la más desinteresada fidelidad a ellas.

Los hombres en verdad cultos, como los pueblos cultos, son aquellos cuya acción emana de un razonamiento.
Si la acción surge de una pasión, el hombre es un bárbaro. Y la acción de un hombre actual está sometida al ritmo de la noticia a las ocho de la mañana y hora a hora,hasta que se acuesta, durante todo el día.
Este ritmo produce una poderosa sugestión a actuar, y el hombre liberal es libre si consigue no atarse a esos ritmos.

Tellagorri

SEGUNDA OPINION.
Ser liberal hoy en nuestro país es defender la propiedad e iniciativa privada,la igualdad de derechos y deberes de todos los ciudadanos.
Los liberales hemos entendido que cuando la cuantía de impuestos y funcionarios disminuye también lo hace el paro y aumenta el bienestar económico del conjunto de la sociedad. Sabemos que hay que honrar a los servidores públicos de las Fuerzas de Seguridad del Estado que están al servicio de nuestra seguridad y dotarles de los medios materiales necesarios para el cumplimiento de su labor.
Creemos que, hasta que no se demuestre lo contrario, los maestros siempre tienen razón en el cumplimiento de la necesaria disciplina en las aulas. No concebimos otorgar privilegios a naturales de otras naciones que no conceden la más mínima reciprocidad de derechos a nuestros ciudadanos.

No consentimos argumentos ahistóricos para segregar y desunir a España (una de las diez naciones más antiguas del mundo).
Exigimos una política exterior que defienda nuestros intereses con valentía, al servicio de la democracia y en contra del totalitarismo.

Pocas leyes, basadas en los principios generales del derecho natural, y que se cumplan todas.
Desregulación de los mercados, supresión de la burocrática y redundante legislación de las distintas administraciones para dinamizar la economía. Penas que desincentiven el delito y no lo promuevan. Honrar la memoria de los caídos por la patria y de las víctimas del terrorismo y del crimen."

Creo que no es necesario entrar en detalles concretos. Como bien escribes, Tellagorri, ser liberal es una forma de hacer, de enfrentarse de forma racional a los acontecimientos. Solo echo a faltar la necesaria denuncia e intolerancia para aquellos que no respetan a sus vecinos.

Suficientes buenos ciudadanos conozco que, sin maldad, miran para otro lado y no se inmiscuyen en la "res pública".

Sangabcn


TERCERA OPINIÓN.
Muchos lo concebimos como el ANVERSO de otra idea. Como la contraposición a absolutistas, a integristas religiosos, a carlistones amantes de privilegios(fueros) particularistas, a lo opuesto a feudalismo local.

Zirauqui

CUARTA OPINIÓN
Es curioso para mí observar que es "La Voz de los Liberales" (http://www.my-forum.org/mensajes.php?nforo=306995) el único foro en el que continúo escribiendo después de tantos años.
Y es curioso porque tenía que ser un foro vasco y no gallego, tierra ésta a la que pertenezco, donde me encontrara con las personas capaces de regirse por el sentido común con las que he congeniado, con las que me siento a gusto, comprendido y respetado.
De esa comprensión y respeto nació mi estimación por el foro y por los que en él escriben y escribieron.
Saber compartir ideas políticas diferentes sin menoscabo de la educada tolerancia para las ideas del compañero y del amigo del foro no está al alcance, por lo menos hoy en día, del común de los mortales.

A lo largo de los años ha sido la educación y sobre todo el sentido común, el que ha regido en este foro para todos los que en él exponemos nuestros pareceres e ideas; un sentido común, por otra parte, tan escaso en nuestra clase política de uno u otro signo como abundante es la sequía en los campos del Levante español.

No es menos cierto que, precisamente, por ser vascos la mayoría de los que escriben en este foro, viene a demostrar una vez más "La Voz de los Liberales" que a lo largo de la historia de nuestra hoy desgraciada patria, fueron esencialmente los vascos los mayores y mejores defensores de nuestra España, la España de todos, que hoy nos quieren dividir en pedazos los descendientes de aquellos políticos españoles traidores que sumieron a nuestro país en un baño de sangre, sudor y lágrimas, por decirlo con palabras del fue gran Estadista inglés de la época: Winston Churcill.

Bauprest

26 mayo 2007

LA FALACIA del "EUSKERA"


LA FALACIA DEL EUSKERA

Si es cierto que los derechos históricos forales vascos son innegables y su fuerte carácter regional otorga un derecho histórico a la autonomía de su gobierno local como la que se ha logrado y hoy disfrutamos (a diferencia de Cataluña y del catalán), con la lengua vasca no había ni hay nada que hacer "renacer" porque no hay, ni ha habido nunca, nada que merezca llamarse "literatura vasca".

Los derechos forales vascos se escribieron en castellano.
El primer libro escrito y publicado en lengua vasca vio la luz, con la rareza de un fósil en 1545, (cuando el quechua, el aymará, el nahua, el tolteca, el maya y el guaraní -que eran y son lenguas más ricas, expresivas y desarrolladas- eran vertidas al alfabeto fonético castellano y transcritas o traducidas sus expresiones literarias a la lengua de Castilla y vaciadas en ellas los catecismos y leyes del nuevo orden hispánico de América), nada de eso sucedió en el País Vasco, porque no era necesario.

Las crónicas históricas de Castilla y Cataluña se escribieron por orden de sus monarcas en el siglo XIII en castellano y catalán.
Las primeras historias regionales de las provincias vascas, son una artificialidad propia del siglo XIX, y no una genuina expresión de realidades.

La primera sistematización de la lengua vasca, que no merece el nombre de gramática, fue la del jesuita Manuel de Larramendi, del siglo XVIII.
El enigma de su origen llevó en 1815 a Juan Bautista Erro al disparate mayúsculo de afirmar que el euskera era la lengua de Adán.

El innegable hecho que no existen expresiones literarias vascas ni nada en lengua vasca que se parezca ni remotamente al Cantar del mío Cid o al Quijote en castellano, a Os Lusíadas en Portugués, ni a la colosal obra del formidable Ramón Llull, las Crónicas de Muntaner o al Tirant lo Blanc de Martorell en catalán o al Popol Vuh de los mayas, se intentó contrariar creando una literatura artificial e indigestible para nadie por lo fea, tosca y dura e ilegible para la mayoría de los vascos.

La verdad es que si no hay, ni ha habido literatura vasca escrita en lengua vasca, sí ha habido y hay una riquísima literatura vasca escrita en castellano. En esa literatura vasca se expresa con el poder, la riqueza la belleza y la universalidad del castellano, la fuerte personalidad e idiosincrasia del pueblo vasco.

El carácter vasco se manifiesta en la vida y la obra de un Iñigo de Loyola. Su ascetismo, su disciplina, su fervor, su autoritarismo, son vascos, ¡vasquísimos!

Si Iñigo de Loyola hubiera escrito sus Ejercicios espirituales o los Estatutos de la Compañía de Jesús en euskera, ni los jesuitas habrían sido lo que fueron, ni Ignacio de Loyola, habría sido el vasco más famoso e influyente de la historia.

Y el que no lo escribiera en vasco, no le resta un gramo al vasquismo de la vida y la obra de Loyola. Ni uno.
El carácter y la vida de los vascos se expresa torrencialmente en las obras del vasco Pío Baroja -para mi gusto- el más grande novelista español del siglo XX.

Ninguna obra escrita en la tosca y pétrea lengua vasca podría jamás expresar lo que Baroja trasmite de los vascos en sus Trilogías de la tierra vasca, "La casa de Aizgorri", "El Mayorazgo de Labraz" o "Zalacaín, el aventurero".
Los agridulces personajes barojianos, unos desequilibrados, otros aventureros de alma generosa y noble, todos de un humor y una conducta lógica y a la vez absurda, son lo más vasco que pueda darse.